Antes de Nueva York

POSTED BY: holzapfel

09/15/09


La revista National Geographic de este més presenta un artículo fascinante escrito por Peter Miller (“Antes de Nueva York: Redescubriendo la Tierra Virgen de 1609,” págs. 122-137). El artículo abre una ventana al pasado; cuando los primeros colonizadores europeos empezaron a explorar y poblar la isla de Manhattan. Robert Clark presenta unas fotografías impresionantes, y Markley Boyer y Philip Staub agregan unas ilustraciones importantes para recrear el paisaje natural de Manhattan antes de que cambiara para siempre. Ciertamente los pueblos nativos dejaron sus huellas en la tierra al interactuar con la flora y la fauna, pero los colonos europeos impactaron la tierra de maneras profundas.

Para mi próxima visita a la Gran Manzana, voy a poner este artículo en mi mochila para poder sacarlo mientras camino por la ciudad a fin de ver mas allá del concreto y el asfalto, hacia un mundo que alguna vez existió en ese mismo punto geográfico. Voy a imaginarme a Nueva York como era antes de que Henry Hudson llegara en 1609 , para buscar indicios de ese tiempo y lugar.

La colonización de gran parte del Estado de Nueva York fue una época fundamental en la historia de los Estados Unidos; pues fue testigo de la formación de una nueva nación (1776-1786), de los resurgimientos religiosos conocidos como El Segundo Gran Despertar (1816-1826), y de la restauración de la Iglesia de Jesucristo (1820-1830).

LA ARBOLEDA SAGRADA

El fin de semana pasado invité a un pequeño grupo de BYU, a visitar el estado de Nueva York para revivir un punto específico en la historia de la Iglesia: la mañana de la primavera de 1820 cuando José Smith vio al Padre y al Hijo en la Arboleda Sagrada. En compañia de Kent P. Jackson, el decano asociado de Educación Religiosa, y de Brent Nordgren, el gerente de producción del Centro de Estudios Religiosos, invitamos a Larry C. Porter, profesor emérito de la Historia de la Iglesia; a Donald L.. Enders, el conservador principal de los sitios históricos ; y a Robert F. Parrot, el gerente de la Arboleda Sagrada, a que comentáramos la historia y el significado de la Arboleda Sagrada. Durante nuestro viaje de dos días, nos imaginamos esa importante mañana cuando José Smith caminó desde la casa de troncos de su familia hacia un lugar en los bosques cercanos para orar. A diferencia de la ciudad de Nueva York, la Arboleda Sagrada se encuentra más cerca a las condiciones en que estaba cuando José Smith se arrodilló a orar. El relato de los esfuerzos para conservar la arboleda se darán a conocer en un artículo del Educador Religioso en base a las entrevistas efectuadas este fin de semana pasado.

Aunque se desconoce el sitio exacto donde José se arrodilló a orar, los bosques cercanos a la casa de los Smith nos recuerdan ese acontecimiento y nos permiten conectarnos al pasado. Los visitantes a la arboleda, caminan por donde el joven José trabajó y oró. Tales exploraciones nos ayudan a colocar los diarios, las cartas, y las historias del pasado en un contexto del mundo real, permitiéndonos apreciar el relato de manera mas completa.

La foto de la Arboleda Sagrada fue tomada por Brent Nordgren


Buscad conocimiento

POSTED BY: holzapfel

07/13/09


Los Santos de los Últimos Días tienen muy presente una frase de las revelaciones modernas, “buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe” (Doctrina y Convenios 88:118). Desde el inicio de la Restauración, en la década de los 1820, un tema común en la búsqueda religiosa de José Smith fue la de buscar conocimiento, luz y entendimiento. Cuando él entró en una arboleda, cerca de su casa, para orar en la primavera de 1820, José Smith fue impulsado por su confianza en la promesa bíblica, que se encuentra en Santiago 1:5, de que podía encontrar sabiduría si la buscaba. Esta oración tuvo como resultado la Primera Visión, en la que José vio al Padre y al Hijo, comenzando así un amanecer espiritual inesperado para los hombres y las mujeres contemporáneos de José, aunque anticipado por los profetas y apóstoles de antaño (véase Hechos 3:20-21).

Las verdades del Evangelio continuaron revelándose por medio del joven profeta a medida que él buscó personalmente sabiduría de Dios. Interesantemente, José Smith no sólo oró para adquirir tal sabiduría, sino que también estudió la palabra de Dios y los idiomas del mundo bíblico (por ejemplo, el hebreo y el egipcio), poniendo en práctica el mandato de buscar “conocimiento, tanto por el estudio como por la fe”. Su ejemplo en este doble esfuerzo estableció un modelo para los Santos de los últimos Días que continúa siendo un desafío para nosotros en la actualidad.

Recientemente, ha surgido una explosión de libros de auto ayuda para “tontos”, o libros para facilitar las cosas. Con menos tiempo en un mundo ajetreado, a menudo buscamos una solución rápida a nuestros problemas, aun cuando se trate del estudio de las escrituras. Sin embargo, cuando se apliquen a la escrituras, estos esfuerzos, aunque populares y bien intencionados, tal vez no eleven el entendimiento de una persona del tema. Mi colega Robert J. Millet opinó hace algún tiempo que necesitamos que las escrituras sean entendibles, no fáciles. Yo no creo que él estuviera jugando semánticamente, sino que estaba identificando una importante diferencia entre los dos enfoques.

Afortunadamente, Joseph Fielding McConkie, profesor emérito de escritura antigua en BYU, nos ayuda a que las escrituras sean más comprensibles, con su último libro Between the Lines: Unlocking Scriptures with Timeless Principles [Entre renglones: Destrabando las Escrituras con Principios Eternos] (Honeoye Falls, NY: Digital Legend, 2009).

Lo que más me gusta de este libro es que me obligó a pensar en cómo leemos y estudiamos las escrituras. A veces, a fin de centrar nuestros pensamientos, es importante considerar cómo y por qué hacemos algo rutinario como leer las escrituras. McConkie no está interesado en los “procedimientos”, tales como qué color de lápices utilizar para marcar las escrituras, o incluso si se deben marcar las escrituras. Su meta es la de realzar nuestro estudio proporcionando “principios eternos que facilitan una comprensión sólida de las escrituras” (viii).

El libro contiene más que sólo ideas sobre el entendimiento de las escrituras. También hay sugerencias concretas. Por ejemplo, el autor sugiere que aprovechemos “diversas Biblias de estudio” (29). Él disfruta de “la ayuda de una Biblia de Estudio Arqueológico, La Biblia de Estudio Judío, La Biblia de Estudio Católico, así como una variedad de Biblias de estudio protestantes” (29) e incluso proporciona una lista breve de tales Biblias de estudio en la sección “Fuentes” (165-66).

Hay momentos graciosos a lo largo del libro, cuando el autor se divierte destacando algunas prácticas un tanto comunes, en las que nos hemos desarrollado a lo largo de los años que, de hecho, tal vez nos hayan desviado del entendimiento de las escrituras. Quizás sea sano reírnos de nosotros mismos de cuando en cuando, especialmente cuando consideramos que todos probablemente hayamos perseverado en nuestra “buena parte de abuso de las escrituras” (viii). Recomiendo este libro para todos los que deseen mejorar la calidad de su estudio y enseñanza de las escrituras.


El sueño de un patriota

POSTED BY: holzapfel

07/02/09


Blog escrito por Robert C Freeman, profesor de Historia de la Iglesia y Doctrina en BYU.

Que toque la banda, que se prepare la parrilla para la barbacoa y vayamos a nuestro espectáculo favorito de fuegos artificiales. Este mes, los Santos de los Últimos Días en Estados Unidos se unirán al resto del país en la celebración del nacimiento de la nación. Desde hace quince años, he colaborado en recolectar relatos de miembros de la Iglesia que han servido en las fuerzas armadas (www.saintsatwar.org).

Los Santos de los Últimos Días tienen una larga historia de patriotismo en sus respectivos países, incluyendo los Estados Unidos. Los sentimientos de lealtad a los principios de la Constitución de Estados Unidos fueron apoyados por el mismo José Smith. Él dijo, “Soy el mayor defensor de la Constitución de los Estados Unidos en toda la tierra. En mis sentimientos existe la disposición de estar siempre listo para morir en defensa de los justos derechos del débil y del oprimido. El único defecto que hallo en la Constitución es que carece de la amplitud suficiente para abarcar todo el terreno” (Enseñanzas del Profeta José Smith, comp. Joseph Fielding Smith [SLC: Deseret Book, 1976], 402, 403). La percepción del Profeta sobre la necesidad de la Constitución de ser más amplia es interesante, cuando uno considera que él murió mucho antes de que se añadieran aditamentos constitucionales tan cruciales como las enmiendas sobre los derechos civiles (trece, catorce y quince) y la enmienda número diecinueve, que otorga el derecho de voto a las mujeres.

En la actualidad, los Santos de los Últimos Días estadounidenses son más patriotas que nunca. La ciudad de Provo, Utah, donde se encuentra la Universidad Brigham Young, hace alarde de una de las celebraciones del Cuatro de Julio más importantes del país, The Freedom Festival, [El Festival de la Libertad]. Claro está que la influencia de la Iglesia abarca toda la tierra, lo cual nos induce a considerar algunas preguntas importantes, como por ejemplo, ¿qué significa patriotismo en vista de la globalidad de la Iglesia? Ciertamente tenemos la obligación de mantener una perspectiva adecuada sobre el patriotismo. Festejamos estas celebraciones porque ésta es la tierra de nuestros padres y la tierra para nuestros hijos. Abrazamos todo aquello que es bueno de nuestro país y esperamos marcar una diferencia en asuntos de libertad, tanto a nivel nacional como en el extranjero. Apoyamos los principios de libertad e igualdad donde sea que estén siendo atacados.

Hace unas décadas, durante el bicentenario de la fundación de los Estados Unidos, el presidente Spencer W. Kimball habló de las tendencias militares de la humanidad moderna: “Somos un pueblo guerrero que fácilmente se distrae de su asignación de prepararse para la venida del Señor. Cuando tenemos que enfrentarnos a un enemigo, dedicamos vastos recursos a la fabricación de los dioses de piedra y acero; barcos, aeroplanos, cohetes, fortificaciones; y de todas estas cosas dependemos para nuestra protección y liberación. Cuando nos sentimos amenazados, formamos un frente común en contra del enemigo en lugar de alinearnos en batalla en el reino de Dios. Entrenamos a un hombre en el arte de la guerra y lo tildamos de patriota, falsificando así el verdadero patriotismo al estilo de Satán, y pervirtiendo las enseñanzas del Salvador” (“Dioses falsos”, Liahona, agosto de 1977, pág. 4)

El élder Dallin H. Oaks también advirtió de otros riesgos de patriotas demasiado fanáticos cuando dijo, “El amor a la patria es ciertamente un punto fuerte, pero cuando es desmedido, puede convertirse en la causa de la ruina espiritual. Hay algunos ciudadanos cuyo patriotismo es tan intenso y excesivo que parece opacar cualquier otra responsabilidad, incluso la de la familia y la Iglesia” (“Nuestros puntos fuertes se pueden convertir en nuestra ruina”, Liahona, mayo de 1995, pág. 20).

Tales enseñanzas nos recuerdan la necesidad de refinar nuestro patriotismo para asegurarnos de que es genuino y de que se encuentra dentro de los límites del Señor. El verdadero patriotismo trae honor a cualquier nación que abrace la libertad. Esas libertades hacen falta a fin de que el reino de Dios florezca entre el pueblo del Señor. Hay mucho que celebrar por nuestro bendito país y por los otros países que luchan por la libertad. ¡Que comiencen los fuegos artificiales!



Blog escrito por Kent P. Jackson, profesor de escrituras antiguas.

Este mes celebramos el 179 aniversario de algo que la mayor a de los Santos de los Últimos Días dan por hecho. Fue en junio de 1830, sólo dos meses después de que se organizara la Iglesia, que el Profeta José Smith comenzó a trabajar en su traducción de la Biblia. En la actualidad se le llama la Traducción de José Smith – utilizando las siglas TJS – pero el Profeta mismo la llamó la Nueva Traducción. Las primeras diecinueve páginas, reveladas entre junio de 1830 y finales de dicho año, contienen su revisión de los primeros capítulos de Génesis. Cuando la Perla de Gran Precio se creó en 1851, se incluyeron en ella esos capítulos de Génesis, y todavía permanecen allí en la actualidad. Es el libro de Moisés.

¿Hay algo nuevo en la Nueva Traducción? Veamos tan sólo un capítulo, el primero de la traducción, revelado en junio de 1830.

Lo que ahora llamamos Moisés, capítulo 1, es el texto de una visión que tuvo Moisés antes de que el Señor le revelara la historia de la creación, por lo que es el prefacio del libro de Génesis. Éste es uno de los capítulos más notables de las escrituras, lleno de doctrinas que distinguen a los Santos de los Últimos Días de los demás creyentes de la Biblia. Aunque la visión de Moisés es un evento bíblico y toma lugar en un contexto bíblico, no existe registro de ello en el Antiguo Testamento. No tiene ningún equivalente bíblico. Pero es una de las grandes joyas de la Restauración – una verdadera perla de gran precio.

En este capítulo aprendemos mucho.

Moisés habla con Dios “cara a cara” en términos que claramente indican que Dios en verdad tiene rostro. Aprendemos acerca del Hijo Unigénito del Padre. Al hablar el Padre con Moisés y al enseñarle acerca de Jesucristo, se nos recuerda, en claros términos canónicos, que el Padre y el Hijo son seres divinos diferentes. También aprendemos algo acerca de nosotros mismos, que nosotros – dejados a nuestra propia suerte – no somos “nada”; sin embargo, somos hijos e hijas de Dios, creados a imagen de Su Unigénito, investidos con un enorme potencial.

Aprendemos de la gloria de Dios, el poder celestial que emana de Él y que lo rodea. Los humanos deben ser transfigurados para soportar la gloria de Dios, pero Satanás sólo puede fingir tenerla y no posee ninguna parte de ella por sí mismo. Vemos a Dios y a Satanás yuxtapuestos en un fuerte contraste y aprendemos que Satanás tiene una necesidad patológica de ser adorado y sólo busca su propio interés personal.

Aprendemos algo acerca del poder de Dios y de la majestuosidad de sus creaciones. Moisés, envuelto en la gloria de Dios, pudo ver cada partícula de esta tierra y a cada alma sobre ella. Incluso se le mostraron otros mundos habitados – incontables mundos. Aprendió que Cristo es el Creador de todos estos mundos, y aprendió que la obra y la gloria de Dios es llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna de sus hijos que en ellos moran.

Ni que decir tiene que nada de esto era lo típico del cristianismo tradicional en junio de 1830, cuando el Señor reveló estas cosas a José Smith. En verdad, sí hay mucho nuevo en la Nueva Traducción; y eso era sólo el primer capítulo.


¡Hosanna!

POSTED BY: holzapfel

03/26/09


Templo de Kirtland

Recientemente, muchos santos asistieron a uno de los servicios de dedicación Templo en Draper Utah, el templo en funcionamiento número 129, que se llevaron a cabo los días 20 al 22 de Marzo. Además, decenas de miles participaron en la sesión del domingo por la tarde mediante una transmisión vía satélite a centros de reuniones y estacas de todo Utah. Para muchos, fue un día señalado lleno de entusiasmo, gratitud y una gran renovación espiritual.

Una característica importante de las dedicaciones de los templos es el sagrado Grito de Hosanna, dado por primera vez en el templo de Kirtland el 27 de marzo de 1836 (mañana se cumple el aniversario de su dedicación). Esta poderosa expresión de alabanza y adoración se ha repetido en todas las dedicaciones de templos, incluyendo el templo de Draper.

Hace unos años, hice una investigación sobre la historia del Templo de Salt Lake. Descubrí que el sagrado Grito de Hosanna se dio por primera vez el 6 de abril de 1892, en la ceremonia de la colocación de la piedra de coronación y, por segunda vez, en los muchos servicios de dedicación que comenzaron el 6 de abril de 1893.

En la ceremonia de la piedra de coronamiento, el presidente George Q. Cannon, consejero de la Primera Presidencia, dijo que “para que no haya ningún malentendido sobre la manera en que debe darse el Grito de Hosanna cuando se coloque la piedra de coronamiento, el presidente Snow capacitará a la congregación con respecto al grito”. Entonces el presidente Snow dijo, “Éste no es ningún orden común y corriente, sino que es -y deseamos que se entienda muy claramente– un grito sagrado, y se emplea solamente en ocasiones extraordinarias, tal como la que tenemos ahora”. Les alentó con las siguientes palabras: “Deseamos que los Santos sientan, al dar este grito, que viene de su corazón. Hagan que sus corazones estén llenos de agradecimiento”, y agregó, “Ahora bien, cuando estemos ante el templo y salga este grito, queremos que todo hombre y toda mujer griten estas palabras con toda la fuerza de su voz, de manera que tiemble cada casa de esta ciudad, que lagente en cada rincón de esta ciudad lo oigan y llegue a los mundos eternos”. Finalmente, les dijo a la congregación que el grito sagrado “se dio en los cielos cuando ‘se regocijaban todos los hijos de Dios’ [Job 38:7]”.

Con respecto a este grito, B. H. Roberts escribió, “Cuando lo proclaman miles y a veces decenas de miles al unísono, y con toda su fuerza, es de lo más impresionante e inspirador. Es imposible permanecer indiferente en tal ocasión. Parece que llena [el lugar] con ondas sonoras poderosas; y el grito de los hombres que van a la batalla no puede ser más conmovedor. Da un desahogo maravilloso a las emociones religiosas y le sigue un sentimiento de asombro reverente, un sentido de unidad con Dios”.

Se calcula que asistieron unas cincuenta mil personas a esta ocasión especial en la Manzana del Templo, con miles más mirando desde los tejados, ventanas y aún desde los postes de electricidad colindantes. Las calles cercanas al templo estaban llenas de personas que trataban de ser testigos de los eventos de aquel día. “Había tal aglomeración de gente, que todos fueron casi atropellados”, apuntó Joseph Dean. “La calle entera era una marea humana. Después de que la gente se hubo colocado lo mejor posible en su lugar, las ceremonias dieron comienzo”. Fue la mayor concurrencia de la historia de Utah, un record que no fue superado en varias décadas.

Cuando el bloque de granito quedó colocado en lo más alto del templo, el presidente Snow dirigió a los Santos en el grito “¡Hosanna! ¡Hosanna! ¡Hosanna! ¡A Dios y al Cordero! ¡Amén! ¡Amén! ¡Amén!”. Esta alabanza de agradecimiento se repitió tres veces con aumentada fuerza mientras los participantes ondeaban pañuelos blancos. “El espectáculo y el efecto de esta manifestación unida”, escribió un testigo, “fue indescriptiblemente grandiosa, avivándose las emociones de la multitud a la mayor intensidad de devoción y entusiasmo”.

John Lingren, un visitante de Idaho Falls, comentó, “La escena. . . [superó] la capacidad de la lengua para poder describir. . .Los ojos de miles estaban humedecidos de lagrimas en la plenitud de su gozo. Parecía que el suelo temblaba con el volumen del sonido que enviaba sus ecos hacia los cerros cercanos”. Otro testigo escribió, “Todos gritaron con toda la fuerza que pudieron, ondeando sus pañuelos; el efecto fue indescriptible”.

Un año después, el 6 de abril de 1893, la Iglesia realizó el primero de los servicios de dedicación.Cuando el gran himno, ‘El Espíritu de Dios’, fue interpretado por la congregación”, escribió el conocido fotógrafo de Utah y miembro del Coro del Tabernáculo, Charles R. Savage, “me entró un sentimiento diferente a cualquier otro que jamás haya experimentado. El Grito de Hosanna fue algo para recordar por mucho tiempo y no creo que vuelva a oírlo en esta vida”.

El servicio incluyó la oración dedicatoria ofrecida por el presidente Woodruff, discursos por la Primera Presidencia y la proclamación del inspirador y sagrado Grito de Hosanna con “toda la congregación de pie y ondeando sus pañuelos blancos unánimemente”, escribió Francis Hammond. Para el hermano Hammond, “parecía que las huestes celestiales habían descendido para estar entre nosotros”. Emmeline B. Wells apuntó: “Este grito de Hosanna tocó el corazón de la gran multitud y resonó grandiosamente por el magnífico edificio; los Santos estaban tan pletóricos y embelesados en su regocijo, que sus rostros brillaban de alegría y todo el lugar parecía glorificado y santificado en reconocimiento de la consagración hecha en esa ocasión tan especial e inolvidable”.

L. John Nuttal escribió que el grito se “proclamó con gran fuerza; mi corazón y alma estaban tan llenos del Espíritu del Señor, que apenas podía contenerme”. Al terminar el conmovedor grito, el coro inmediatamente comenzó a cantar un himno especialmente compuesto para la ocasión. Thomas Griggs, miembro del coro, escribió, “el coro cantó ‘el Himno Hosanna’ del hermano Evan Stephen, uniéndose la congregación en la última parte con ‘El Espíritu de Dios’”.

Cantemos, gritemos, con huestes del cielo

¡Hosanna, Hosanna a Dios y Jesús.

A Ellos sea dado loor en lo alto,

de hoy para siempre, ¡amén y amén!

El efecto combinado de unas dos mil quinientas personas de pie en el salón de asambleas superior del templo, todas juntas en el sagrado grito y cantando el himno de dedicación, fue poderosísimo. Muchos participantes lloraron incontrolablemente; otros no podían acabar el himno al estar tan emocionados por el espíritu de la ocasión.

James Bunting dijo, “Sería en vano para mí intentar describir el interior del templo o describir el sentimiento celestial que hubo en todos esos momentos”. Otro relato indicó simplemente, “Cada uno debe ver, oír y sentir por sí mismo”.

El presidente Woodruff posteriormente contó a una congregación de Santos que “las Huestes Celestiales estuvieron presentes en el [primer servicio de] dedicación . . . y si los ojos de la congregación pudieran abrirse, habrían visto reunidos con nosotros a José y Hyrum [Smith], Brigham Young, John Taylor y todos los buenos hombres que habían vivido en esta dispensación, así como también a Esaías, Jeremías y todos los Santos Profetas y Apóstoles que habían profetizado de la obra de los últimos días”. El presidente Woodruff continuó, “Ellos estaban regocijándose con nosotros en este edificio, que fue aceptado por el Señor y [cuando] el grito [de Hosanna] llegó al trono del Todopoderoso”, ellos también se unieron en el grito de gozo.

A medida que se construyen nuevos templos, más y más Santos de los Últimos Días estarán en posición de participar en un servicio de dedicación de un templo, permitiéndoles gritar alabanzas al Señor.


Pueblo de Paradojas

POSTED BY: holzapfel

03/11/09


Recientemente, el Departamento de Historia y Doctrina de la Iglesia de BYU patrocinó una ponencia ofrecidas por Terryl L. Givens, profesor de literatura y religión y por James A Bostwick, Director del Departamento de Inglés de la Universidad de Richmond. Estas oportunidades permiten al profesorado de BYU relacionarse con reconocidos profesores de todo el mundo.

Durante la semana en que nos visitó, yo estuve particularmente interesado en una de las ponencias. Fue una continuación de su libro Pueblo de Paradojas: Una Historia de la Cultura Mormona (New York: Oxford University Press, 2007). Recomiendo el libro por sus profundas reflexiones sobre el mormonismo y los mormones. ¡Es un logro extraordinario. Recordarán que una paradoja es “una declaración aparentemente contradictoria que no obstante puede ser verdad” (The American Heritage Dictionary of the English Language). A menudo he sido atraído a tales tensiones, pero he llegado a sentirme muy cómodo con el concepto de las paradojas desde que me di cuenta que la mayor de las paradojas es la verdad de que Jesús murió para que nosotros pudiéramos vivir.

Givens comenta primero “La polaridad del autoritarismo y el individualismo” (xiv), seguido por el contraste entre las Enseñanzas del Profeta acerca de lo que ya sabemos y un ambicioso “programa de aprendizaje eterno” (xv).

A continuación, aborda la perspectiva del Profeta de que “Dios es un hombre exaltado, y el hombre un Dios en embrión”. Declara Givens: “La paradoja que resulta se manifiesta en las recurrentes invasiones de lo banal hacia el mundo de lo santo y la infusión de lo sagrado hacia el mundo de lo cotidiano” (xv). Luego habla de las “dos tensiones relacionadas en el mormonismo: el exilio y la integración, y un Evangelio visto como americano y a la vez universal” (xv).

Durante su tiempo con el profesorado, Givens comentó aun otra paradoja – El “Impulso Conflictivo de la asimilación e innovación” que tenía el Profeta. Creo que tiene razón en este aspecto. Los Santos de los últimos Días tienen la tendencia de resaltar las innovaciones del Profeta (él restauró doctrinas que habían “estado escondidas desde antes de la fundación del mundo” (Doctrina y Convenios 124:41); sin embargo, José Smith también asimiló la verdad del mundo a su alrededor, cuando dijo: “[Si los] Presbiterianos [tienen] una verdad, la abrazamos. Los Bautistas, los Metodistas, etc., obtengan todo lo bueno del mundo [y] saldrá un mormón puro” (The Words of Joseph Smith [Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1980], 234). No nos haría mal identificar esas verdades que él encontró en otras tradiciones religiosas, prestando atención a cómo las adoptó y las adaptó, como parte del mensaje que proclamó. Esto en ninguna manera disminuye el torrente de revelación que constantemente bajó del cielo sobre él como el ungido del Señor.


José Smith: Un Testigo moderno de Jesucristo

POSTED BY: holzapfel

02/03/09


Durante el mes de diciembre, nuestros pensamientos quizás pudieran evocar un día de invierno en una pequeña granja en el estado de Vermont, donde José Smith dio su primer aliento de vida en 1805. También  podríamos meditar sobre una calurosa tarde de jueves en junio de 1844, cuando el profeta dio su último respiro. 

 

Durante su vida, José Smith fue muchas cosas: un hijo obediente, un padre amoroso, un vecino amable, un líder de la comunidad con visión. Además fue un profeta de Dios.

 

Desde el principio, los profetas han tenido deberes específicos. Noé construyó un arca. Moisés sacó al pueblo de Israel del cautiverio. Josué condujo a Israel hacia la tierra prometida. Lehi y Jeremías  advirtieron a los habitantes de Jerusalén sobre un inminente exilio. Pedro y Pablo llevaron el evangelio a las naciones de la tierra.  Tengan la asignación específica que tengan, todos los profetas son testigos del Señor.

 

José Smith no fue diferente. Él recibió numerosas asignaciones del Señor. Sin embargo, su papel más grande e importante como profeta fue el de ser un testigo moderno de Jesucristo. En 1820, José Smith registró: “No bien se apareció, me sentí libre del enemigo que me había sujetado. Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo! (José Smith—Historia 1:17).

 

En 1832, José Smith y Sidney Rigdon testificaron: “Porque lo vimos, sí, a la diestra de Dios; y oímos la voz testificar que él es el Unigénito del Padre (Doctrina y Convenios 76:23).

 

En 1836, José Smith y Oliver Cowdery testificaron:

“Vimos al Señor sobre el barandal del púlpito, delante de nosotros; y debajo de sus pies había un pavimento de oro puro del color del ámbar. Sus ojos eran como llama de fuego; el cabello de su cabeza era blanco como la nieve pura; su semblante brillaba más que el resplandor del sol; y su voz era como el estruendo de muchas aguas, sí, la voz de Jehová” (Doctrina y Convenios 110:2-3).

 

El ministerio profético de José Smith se puede dividir fácilmente en dos deberes distintos y, a la vez, relacionados.

 

Primero, el Profeta fue llamado para testificar de Jesús como Salvador y Redentor. Esto lo logró principalmente al sacar a luz el Libro de Mormón y al establecer la Iglesia de Jesucristo. El Libro de Mormón y la Iglesia se centran en la Expiación de Cristo, el arrepentimiento, la salvación y la vida eterna. La primera asignación se culminó con la restauración de los primeros principios y ordenanzas del evangelio, los cuales nos permiten entrar en el Reino Celestial. A esto se le llama la “plenitud del evangelio de Jesucristo”

 

Segundo, el Profeta fue llamado para testificar de Jesús como el “autor  y consumador de nuestra fe”. Esto lo logró principalmente por medio de las revelaciones que recibió, comenzando en 1832, con respecto a la exaltación y la vida eterna (véase Doctrina y Convenios 76, 84, 88 y 93) Esta última asignación se culminó en el templo, en el que los Santos de los Últimos Días reciben las ordenanzas de la Iglesia del Primogénito que les permiten entrar en la presencia de Elohim.

 

Todas las bendiciones y promesas que anunciamos a los habitantes de la tierra vienen mediante y por Jesucristo, el mismo Hijo de Dios. Ciertamente  son “buenas nuevas”. Sin Jesucristo, no tenemos nada. José Smith dijo el 12 de mayo de 1844, pocas semanas antes de que fuera asesinado: “El Salvador tiene las palabras de vida eterna, ninguna otra cosa nos puede beneficiar”  (Andrew F. Ehat and Lyndon W. Cook, eds., Words of Joseph Smith [Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1980], 365).

 

Al escuchar el testimonio de José acerca de Jesucristo, es como si oyéramos la voz de Jesús porque José Smith “fue ordenado por Cristo Jesús”  (William W. Phelps, “Loor al Profeta,” Himnos [Salt Lake City: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1992), no. 15).


Se llevará una historia

POSTED BY: holzapfel

12/15/08


José Smith recibió una revelación el día que se organizó la Iglesia, en Fayette, Nueva York (EE UU), en abril de 1830,  “He aquí, se llevará entre vosotros una historia” (Doctrina y Convenios 21:1). Los esfuerzos del Profeta han provisto a los miembros de la Iglesia y a historiadores interesados un número de fuentes primarias que nos permiten reconstruir su extraordinaria vida. Evidentemente, a cualquiera que esté interesado en la vida de José Smith le gustaría disponer de más material – más cartas, actas, diarios, y demás cosas que su pluma haya redactado, pero dadas las realidades históricas de la vida del siglo XIX, podemos sentirnos afortunados de tener tanto material para poder estudiar su vida y ministerio.

 

Estos importantes documentos se conservan en diversos lugares de los Estados Unidos, que incluyen la Biblioteca de Historia de la Iglesia en Salt Lake City y en la Biblioteca –Archivo de la Comunidad de Cristo en Independence, Missouri. en el pasado, los historiadores tenían que viajar a estos archivos para estudiar los documentos a fin de preparar libros y ensayos interpretativos. Debido a las limitaciones de espacio, sólo podían reproducir extractos de estas fuentes primarias – un acto de interpretación en sí, dejando al lector tan sólo “saborear” lo que revelan las fuentes originales.

 

Comenzando en la década de los años ´70, los líderes y eruditos de la Iglesia comprendieron que sería de gran ayuda proveer transcripciones precisas de estas fuentes primarias a un público más numeroso y para ayudar a conservar estos frágiles documentos debido a su frecuente manipulación. Después de algún tiempo, la Iglesia anunció que publicaría dos mil documentos primarios relacionados con la vida y ministerio de José Smith en una colección de treinta tomos, Los documentos de José Smith, organizada según el material específico, incluyendo diarios, documentos, historias, documentos administrativos, revelaciones y traducciones inspiradas, y artículos legales y de negocios.

 

Tomados de una amplia gama de colecciones, tanto públicas como privadas, estos importantes registros proporcionarán luz y conocimiento sobre la vida de José Smith y como resultado, la primera época del mormonismo. El élder Marlin K. Jensen, registrador e Historiador de la Iglesia, comentó: “El estudio de estas fuentes históricas, especialmente en sus formas más antiguas, brinda a los que estudian a José Smith una rica comprensión de la vida del Profeta y el desarrollo de la Iglesia restaurada” (próximo artículo de la revista Ensign, Julio de 2009)  

 

Los Documentos de José Smith, Diarios, Tomo 1: 1832-1839 — The Joseph Smith Papers, Journals, Volume 1: 1832–1839 (Salt Lake City: Church Historian’s Press, 2008) se ha puesto en venta recientemente, justo a tiempo para celebrar  la extraordinaria vida del Profeta en el aniversario de su nacimiento, el 23 de diciembre. El próximo año saldrá a la venta un importante volumen en la serie de Revelaciones y Traducciones, como el segundo volumen publicado. En este volumen, se reproducirán cuidadosamente las copias más antiguas, que se sepa, de las revelaciones de José Smith. El élder Jensen  comentó: “Parece que José consideraba las revelaciones manuscritas como sus esfuerzos más importantes por captar la voz del Señor condescendiendo a comunicarse en lo que José llamaba el “lenguaje  deshonesto, quebrantado, disperso e imperfecto de los hombres” (próximo artículo de la revista Ensign, Julio de 2009)  La serie continúa.

 

Recientemente conseguí el primer tomo de la Librería de BYU y me metí de pleno en él – unas quinientas páginas.  Primeramente,  es un volumen atractivo, impreso en papel de alta calidad y diseñado para durar mucho tiempo y uso. Incluye meticulosas transcripciones de las fuentes originales; una amplia variedad de imágenes (mapas, fotografías de personas y ejemplos de algunos de los documentos); tablas cuidadosamente preparadas (incluyendo una cronología detallada, cuadro genealógico, organización eclesiástica); un glosario extraordinario; Ensayos preliminares para cada documento; anotaciones reflexivas de los textos; así como meticulosas guías geográficas y biográficas. En verdad es un tesoro y vale cada centavo de su precio ($49.95). Aunque ya estaba familiarizado con los documentos publicados en este primer tomo,  las anotaciones e introducciones dieron vida al significado e importancia de los documentos. Me encontré marcando pasajes que captaban mi atención. Por ejemplo, el 1 de abril de 1834, José Smith escribió, “Mi Alma se deleita en la Ley del Señor pues Él perdona mis pecados” (pág. 37). Tales entradas sorprenderán y deleitarán a los lectores.

 

Los lectores no comienzan en la página 1 y leen hasta el final, tal como leemos una biografía. Éste es un proyecto documental, la clase de esfuerzo que les encanta a los eruditos y a los que aprecian tener una copia original del diario del abuelo o las cartas personales de la madre. Hay algo especial con tales documentos porque nos permiten tocar el pasado en una manera que una obra interpretativa no puede.

 

Los Documentos de José Smith proporcionan un panorama personal e intimo sobre la vida de José Smith. Los historiadores revisarán cuidadosamente los tomos a fin de brindar nuevas perspectivas sobre el Profeta. Ya de por sí, Los Documentos de José Smith ofrecen nuevas perspectivas, corrigen antiguas suposiciones y nos acerca al original mundo de José Smith, el Profeta de los últimos días. ¡En verdad es una buena época para vivir!


“En su propio idioma”

POSTED BY: holzapfel

12/02/08


En una excepcional revelación dada por medio de José Smith en 1831, el Señor dijo, “la voz de amonestación irá a todo pueblo” (Doctrina y Convenios 1:4). Tal vez este mandato parecía abrumador para la recientemente organizada Iglesia de Jesucristo. Dos años después, en 1833, el Señor amplió la misión de la Iglesia, diciendo que “todo hombre oirá la plenitud del evangelio en su propia lengua y en su propio idioma” (Doctrina y Convenios 90:11).

 

En la actualidad se estima que existen en el mundo aproximadamente 7000 idiomas hablados, de los cuales unos 2600 constan de un sistema escrito. Sin embargo, los lingüistas pronostican que dentro de un siglo desaparecerán más de 3000 idiomas hablados. El mundo ciertamente se está haciendo más pequeño, y algunos idiomas, como el inglés y el chino, están ampliando su alcance.

 

Los esfuerzos de la Iglesia por cumplir con el mandato del Señor de predicar el evangelio a los habitantes de la tierra han sido extraordinarios y continúan siéndolos. Nuestra familia simplemente refleja lo que está ocurriendo en todo el planeta con tantos Santos de los Últimos Días. Mi hijo Bailey sirve en la Misión Suiza Zúrich y mi hija Marin entrará en el Centro de Capacitación Misional de Provo el 4 de diciembre de 2008 para comenzar su preparación para servir en la Misión Hungría Budapest. Ellos siguen los pasos de dos hermanos mayores, Nathan, quien sirvió en la Misión Chile Osorno, y Zac, quien sirvió en la Misión Costa Rica San José. Yo serví mi servicio misional en la Misión Italia Milán. Mi hijo y mi hija se unirán a sus primos, los élderes Josh Meacham y Ephraim Taylor, que están sirviendo en las misiones Polonia Varsovia y Taiwán Taichung.

 

Igualmente extraordinarios son los esfuerzos por proporcionar las traducciones del Libro de Mormón al mundo. En la actualidad se ha traducido el Libro de Mormón en su totalidad a setenta y nueve idiomas; existen selecciones del mismo en otros veintitrés idiomas. Esto representa el 99 por cien de los idiomas hablados por los Santos de los Últimos Días. Continúan los esfuerzos por traducir este libro a más idiomas a fin de cumplir con el mandato del Señor.

El profeta José Smith estaba realizando su primera visita histórica al Condado de Jackson, Misuri, en agosto de 1831 cuando oyó la voz del Señor,  “De cierto digo que los hombres deben estar anhelosamente consagrados a una causa buena, y hacer muchas cosas de su propia voluntad y efectuar mucha justicia (Doctrina y Convenios 58:27). Teniendo esto en cuenta, el Centro de Estudios Religiosos ha lanzado una nueva página web a fin de llegar a un público más amplio.

Finalmente, en respuesta al mandato del Señor que cada persona oiga el evangelio en su propio idioma, hemos traducido algunos de los mejores artículos y libros de la biblioteca impresa del CER al español y portugués, los idiomas más comunes de la Iglesia, después del inglés.  Además, acabamos de añadir el idioma alemán y publicaremos un importante libro escrito por el Dr. Roger Minert, In Harms Way: German Latter-day Saints in World War II  (En situaciones de Riesgo: Santos de los últimos días alemanes en la Segunda Guerra Mundial). Ampliaremos nuestro alcance al traducir otros libros, proporcionando así a los miembros de la Iglesia otra forma de buscar “palabras de sabiduría de los mejores libros” (Doctrina y Convenios 88:118) Invitamos a otros a unirse a nosotros en esta aventura y a que pasen la voz de que el sitio web del CER dispone de valiosos artículos en inglés, español, portugués y alemán.



BYU patrocinó el Simposio anual nº 37 Sidney B. Sperry, en el campus universitario, este pasado fin de semana (24-25 Octubre 2008) con el título

“Doctrina y Convenios: Revelaciones en Contexto”. ¡Fue un hermoso fin de semana otoñal en Provo!

Llamado así en homenaje a Sidney B. Sperry, reconocido y respetado profesor de Educación Religiosa de BYU, que enseñó desde 1932 a 1969, el simposio se centra en el tema de Doctrina del Evangelio para el año siguiente. Así, el simposio de este año se centró en Doctrina y Convenios, “la piedra de coronamiento” de la Iglesia. Éste es uno de los volúmenes más importantes de la serie y aporta nueva luz procedente del Proyecto de Papeles de José Smith (Joseph Smith Papers Project)

Setenta relevado y antiguo profesor de Doctrina y Convenios en BYU, fue el ponente de apertura, el viernes por la tarde. Las restantes sesiones del viernes y el sábado se llevaron a cabo en los edificios Joseph Smith (JSB) y Martin (MARB). Para los que no pudieron participar de esta oportunidad, tenemos selecciones impresas de la conferencia en nuestra publicación más reciente del CER, The Doctrine and Covenants: Revelations in Context (Provo y Salt Lake City: Centro de Estudios Religiosos y Deseret Book, 2008).

El élder C. Max Caldwell, Andrew H. Hedges, J. Spencer Fluhman, y Alonzo L. Gaskill, los editores del volumen, proporcionaron interesantes ensayos, con interesantes perspectivas a la historia detrás de las revelaciones, así como reveladores análisis del contenido doctrinal de varias revelaciones de José Smith. No van a querer perderse el ensayo de Robert J. Woodford, “Descubrimientos del Proyecto de los Papeles de José Smith: Los primeros manuscritos” Discoveries from the Joseph Smith Papers Project: The Early Manuscripts” o el artículo de Steve Harper, “Todas las cosas son del Señor: La ley de consagración en Doctrina y Convenios”. Las dos contribuciones nos obligan a volver a pensar en lo que hemos pensado antes acerca de estos temas, porque los autores han cambiado las fronteras del conocimiento con sus esfuerzos meticulosos. Personalmente, creo que el artículo de J.B. Hawks, “José Smith, Emanuel Swendenborg y la Sección 76”, ha brindado una respuesta definitiva a nuestros críticos que han intentado demostrar la influencia del visionario sueco del siglo XVIII Emanuel Swendenborg sobre José Smith. Finalmente, la contribución de Grant Underwood al volumen, “Las leyes de la Iglesia de Cristo” es fabulosa; nos ayuda, con gentileza, a volver al entorno original, proporcionando un detallado análisis del texto, “ofreciendo elementos de comprensión al proceso revelador que produjo los textos canónicos” (pág. 135). Después de este simposio, nunca volveré a enseñar mis clases de Doctrina y Convenios de la misma manera.

El Simposio Sperry siempre es una maravillosa oportunidad de enseñarse “el uno al otro palabras de sabiduría; sí, buscad palabras de sabiduría de los mejores libros; buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe”. (Doctrina y Convenios 88:118)