¡Oh! ¡Diez años!

POSTED BY: holzapfel

03/20/09


Estamos ahora en nuestro décimo año de publicar El Educador Religioso (TRE, por sus siglas en inglés). Cuando Robert L. Millet (en aquel entonces Decano de Educación Religiosa en BYU) me pidió que dirigiera esta nueva empresa, me obligó a pensar en el hueco que TRE podría llenar. A lo largo de los años, comprendí que sería importante reclutar autores específicos para que prepararan contribuciones literarias que realzaran las entregas regulares.

El año pasado, al acercarnos a nuestro décimo año de publicación, decidí que sería bueno identificar algunos de los mejores artículos en el TRE y volver a publicarlos en un volumen rústico. Primero, serviría para presentar el TRE a un público nuevo y segundo, permitiría que los artículos más solicitados pudieran leerse sin que la gente tuviera que pagar mucho dinero para adquirir números atrasados del TRE que ya están agotados.

Al final, opté por dos volúmenes distintos, el primero (Enseñaos el uno al otro palabras de sabiduría: Selecciones del Educador Religioso; publicado en febrero de 2009) que se centra en artículos de devocionales y enseñanza y, el segundo, (Tanto por el estudio como por la fe: Selecciones del Educador Religioso; publicado en marzo de 2009), siendo su contenido doctrinal, histórico y de las escrituras.

Este segundo volumen salió a la venta esta semana pasada. Tal y como es mi costumbre, le di un ojeada y cuando acabé una hora después, dije en voz alta, “¡Oh! éste es un gran volumen!”. Me quedé sorprendido por la calidad así como por la cantidad de artículos excelentes que habían aparecido en el TRE durante estos años. Algunos de ellos se han convertido en clásicos, y otros serán destacados en esta nueva publicación.

Los élders David A. Bednar, D. Todd Christofferson, Jay E. Jensen, y Neil A. Maxwell nos h n dado algunas cosas para considerer. Mis colegas Richard E. Bennett, Paul Y. Hoskisson, Kent P. Jackson, Frank F. Judd Jr., Joseph Fielding McConkie, Robert L. Millet, Kerry Muhlestein, Paul H. Peterson, Dana M. Pike, David R. Seely y Thomas A. Wayment nos han dado temas en que pensar, los que ciertamente ampliarán nuestro entendimiento de las cosas de Dios.

Yo voy a usar algunos de estos artículos en mis clases. Por ejemplo, Kent P. Jackson, Frank E. Judd Jr. y David R. Seely nos han proporcionado un maravilloso recurso que todos los que leen la Biblia del “Rey Santiago” (KJV, versión inglesa), van a querer leer: “Capítulos, Versículos, Puntuación, Ortografía y Cursivas en la versión del rey Santiago” (203-230). Ésta podría ser una de las ayudas más importantes que cualquiera de los estudiosos de la KJV pudieran leer para ayudarles a entender la palabra impresa. El entrar en un dialogo con estos autores consecuentemente puede ayudarnos a apreciar las Escrituras y la Restauración en formas nuevas y, más importante, inspirarnos a ser mejores discípulos.


¡Es un Clásico!

POSTED BY: holzapfel

10/21/08


El American Heritage Dictionary of the English Language (Diccionario American Heritage de la lengua inglesa) define un clásico como “teniendo significado o valor duradero; perdurable” o “una obra reconocida como definitiva en su campo”. Hasta la segunda mitad del siglo XX, cualquiera interesado en establecer una biblioteca de libros clásicos del pasado, podría esperar encontrar dichos libros en librerías caras. Tales libros normalmente los compraban eruditos, coleccionistas de libros o personas adineradas que podían permitirse el lujo de tener no sólo libros con cubiertas de cuero, sino también una biblioteca donde albergarlos.

En 1946, el propietario de Penguin Books, Allen Lane, decidió poner a la venta el primero de una nueva serie de libros, “Penguin Classics”. Traducido por E.V. Rieu, el libro era todo un clásico, La Odisea de Homero. La serie produjo traducciones modernas de los clásicos en ediciones de tapa blanda, logrando así que sean más económicos y fáciles de leer para una nueva generación de personas. A lo largo de los años, más de 1.300 títulos forman parte de la ahora mundialmente famosa serie de libros.
La más reciente adquisición a la serie “Penguin Classics” es El Libro de Mormón (New York: Penguin Books, 2008) con introducción de Laurie F. Maffly-Kipp, reconocida observadora académica del Mormonismo y profesora asociada del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill.

Penguin Books eligió publicar la edición del Libro de Mormón de 1840 porque “era la última de tres revisiones realizadas por José Smith… antes de su muerte en 1844” (vii). Esta edición, fácil de leer, es una réplica de la edición de 1840, sin versículos, pocas divisiones de capítulos, y con ninguna de las ayudas para el lector en las versiones modernas, tales como notas a pie de página o resúmenes de capítulos. Al empezar a leerlo hoy, me sentía como los primeros Santos, que leían el libro en estilo narrativo, lo cual proporcionaba una experiencia diferente.

Desde 1830, el relato de los orígenes del libro, el contexto histórico y cultural de la narrativa en sí, así como el mensaje del libro, se han convertido en parte de un importante y más bien sofisticado dialogo, a todos los niveles. Eruditos – tanto los que son miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días como los de otras religiones – lo han leído, estudiado, y han escrito sobre él.

El Centro de Estudios Religiosos de BYU, establecido en 1975 por Jeffrey R. Holland, ha formado parte de ese dialogo, patrocinando conferencias y publicando artículos y libros sobre el Libro de Mormón, los cuales han ayudado a muchos a apreciar, en nuevas formas, esta “obra maravillosa y prodigio”. Espero que nos acompañen en este viaje de descubrimiento en nuestro empeño de llevar a cabo la visión del élder Holland, que él mismo comento en 1986, “Cuando se estableció el Centro de Estudios Religiosos en la Universidad Brigham Young en 1975, su propósito no sólo era el de facilitar el compromiso de la Universidad en cuanto a estudios religiosos, sino también el de servir esos mismos intereses entre todos los miembros de la Iglesia”.