William W. Phelps: Sus Contribuciones para Entender la Restauración

Por Bruce A. Van Orden

 

Bruce A. Van Orden es profesor emérito de doctrina e historia de la Iglesia, en la Universidad Brigham Young.

 

            Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días han mantenido durante mucho tiempo una fascinación por William W. Phelps (1792- 1872) por dos razones principales: sus magníficos himnos sobre la Restauración y, después de su apostasía, por haber sido recibido calurosamente de vuelta en la Iglesia mediante la magnanimidad del Profeta José Smith. Pero menos conocidos son sus llamamientos como “impresor de la iglesia” (D y C 57: 11-13), sus múltiples experiencias de liderazgo en la recién organizada Iglesia, y su lista aparentemente interminable de escritos teológicos e históricos que afectaron el desarrollo de la Restauración del evangelio y de la Iglesia. [1] Este artículo explorará los escritos de Phelps que pertenecen a la Restauración.

 

La Entrada de W. W. Phelps al Reino de Dios

 

            William Wines Phelps nació el 17 de febrero de 1792 en Dover, Municipio de Hanover, Condado de Morris en el estado de Nueva Jersey, siendo el primer hijo de Enon Phelps y Mehitable Goldsmith. Su nombre y su curioso segundo nombre vino de un amigo cercano de sus padres. William Winds (anteriormente se escribía Wines), un famoso general en la Revolución. Pnelps pasó los primeros ocho años de su vida en la zona rural del norte de Nueva Jersey y el resto de su juventud en el Condado Courtland, un área rural en la parte central del estado de Nueva York. Ya como adulto, Phelps exhibió una amplia gama de conocimientos acerca de la impresión, como agrimensor, de idiomas, de historia, de geografía, de topografía, de meteorología, de climatología, de retórica y de teología; se educó principalmente a través de sus muchos libros, pero también fue instruido por personas educadas y terminó un programa como aprendiz de impresor. Phelps siempre se refería a sí mismo como W. W. Phelps, aunque el Profeta José Smith lo llamaba William.

 

            Al término de la guerra del año 1812, en la cual participó, William se casó con Sally Waterman, también originaria del centro del estado de Nueva York.  Phelps comenzó su carrera como impresor y periodista en el Condado Courtland en el año 1815. En el año 1820 llegó a ser el editor de un periódico políticamente partidista en la ciudad de Courtland. Atacó verbalmente a sus adversarios y ellos a él. En el año 1827 Phelps ayudó a fundar un movimiento religioso, social y político conocido como Anti-Masonería, un movimiento populista que acusó a los Masones de dominar secretamente a los oficiales electos y designados y de aplicar sin piedad el elitismo y el favoritismo. La Anti-Masonería estuvo decidida a expulsar a los masones de los puestos políticos locales y nacionales. W. W. Phelps llegó a ser el editor Anti-Masón de dos periódicos en el estado de Nueva York (en donde era más fuerte la Anti-Masonería): el Lake Light en Trumansbourg y posteriormente el Ontario Phoenix en Canandaigua. Phelps recibió algo de crédito por la elección de muchos Anti-Masones a la legislatura de Nueva York en los años 1828 y 1830.  Su nombre su mantuvo para bien o para mal en los círculos políticos y de periodismo del estado de Nueva York.

 

            Phelps era una persona profundamente religiosa que estudiaba la Biblia devotamente, pero que no se unió a ninguna denominación en particular. Su curiosidad lo llevó a comprar varios ejemplares del Libro de Mormón (para vender algunos en su propia imprenta) el 9 de abril de 1830. Él y Sally su esposa leyeron el libro de principio a fin en unos pocos días y se convirtieron a su verdad. Mientras investigaba al mormonismo, Phelps conoció a varias figuras claves en el nacimiento de la religión de los Santos de los Últimos Días: José Smith, hijo, José Smith, padre, Samuel H, Smith, Sidney Rigdon, y Thomas B. Marsh. Por causa de su creciente interés en los Santos de los Últimos Días, Phelps recibió la burla de otros directores de periódicos y hasta fue encarcelado por unos diez días en Lyons, Nueva York (acusado de no pagar sus deudas con otros empresarios Anti-Masones que escribían en el Phoenix). Cuando salió libre en junio de 1831, Phelps renunció a su cargo de director y junto con su familia fue a unirse con los mormones en Kirtland, Ohio. Phelps fue a la puerta de José Smith y le pidió al Profeta que buscara una revelación para conocer la voluntad de Dios con respecto a Phelps. El resultado fue la sección 55 de Doctrina y Convenios, en la que se le mandaba a Phelps que se bautizara y fuera ordenado élder, para “predicar el arrepentimiento y la remisión de pecados,” para que fuera con José Smith para localizar la tierra de Sión en el oeste, que eventualmente se estableciera allí con su familia, para imprimir la literatura de la Iglesia y se encargara de la educación de los niños de la Iglesia.

 

Resumen del Servicio de Phelps en la Iglesia  

 

            El propósito de este artículo no es dar una biografía de W. W. Phelps. Sin embargo, necesitamos comprender sus muchas contribuciones a la Iglesia y a la Restauración en lo general. Además, no podemos entender ni apreciar la importancia de sus muchos escritos publicados que también ayudaron en la Restauración, sin tener un bosquejo de su obra en la Iglesia. Lo que sigue es una breve mención de sus contribuciones versátiles en cada etapa del desarrollo de la Iglesia. [2]

 

1. Ayudó a José Smith, Sidney Rigdon, Edward Partridge y a otros élderes a identificar la Tierra de Sión en el Condado Jackson, Missouri, y el terreno del templo en Independence, y en la dedicación al Señor de dichos lugares.

 

2. Fue llamado a ser “impresor de la Iglesia.” En esta capacidad dirigió la empresa editora “W. W. Phelps & Co.” que era propiedad de la Iglesia en Independence. Publicó el primer periódico del mormonismo, The Evening and the Morning Star de junio de 1832 a julio de 1833, la fecha en que un populacho anti-mormón destruyó la imprenta. Junto con Oliver Cowdery y John Whitmer, Phelps preparó los tipos e imprimió numerosas páginas de El Libro de Mandamientos, que era una compilación de sesenta y cinco de las primeras revelaciones dadas al Profeta José Smith. Estaban preparando otras trece revelaciones para incluirlas en El Libro de Mandamientos cuando fue destruida la imprenta.

3. Junto con otros seis sumos sacerdotes, Phelps presidió a los Santos en el Condado Jackson, y cuando fueron expulsados de allí en el Condado Clay.

 

4. Cuando el Campo de Sión, bajo la dirección de José Smith, llegó a Missouri en el año 1834, Phelps fue llamado como “presidente asistente” en la nueva presidencia de la Iglesia en Missouri. David Whitmer era el presidente y John Whitmer fue el otro “presidente asistente.”  Phelps fue llamado junto con otros quince élderes de Missouri para ir a Kirtland, en donde la “Casa del Señor” o el templo se estaba construyendo, a fin de recibir la investidura “con poder de lo alto” (D y C 95: 8).

 

5. Como miembro de la presidencia de Missouri, y debido a que el presidente David Whitmer estaba ausente la mayor parte del tiempo, Phelps asumió la dirección eclesiástica de la Iglesia en el Condado Clay del año 1834 al año 1836 y en el Condado Caldwell en el año 1837.

 

6. Phelps pasó once meses en Kirtland, de mayo de 1835 hasta abril de 1836. Tuvo múltiples e importantes asignaciones: ayudar en la publicación inicial de la Doctrina y Convenios, co-editar el Latter Day Saints’ Messenger and Advocate, participar en muchos consejos directivos junto con los otros presidentes de la Iglesia en Ohio y Missouri (los otros eran: José Smith, hijo, Oliver Cowdery, Sidney Rigdon, Frederick G. Williams, Hyrum Smith, José Smith, padre, David Whitmer y John Whitmer), preparar  para su publicación el primer himnario de la Iglesia llamado A Collection of Sacred Hymns en 1836 (aunque lleva la fecha de 1835), para el cual él escribió al menos treinta y cinco de los noventa himnos; sirvió en el comité de dedicación del Templo de Kirtland, y participó en todas la ceremonias de investidura en Kirtland que incluyeron asambleas solemnes, lavamientos y unciones sagradas, y una poderosa manifestación del Santo Espíritu de Dios, semejante a la del Día de Pentecostés, en los servicios dedicatorios.

 

7. De regreso en Missouri, Phelps, junto con John Whitmer, Edward Partridge y John Corrill, identificaron una localidad nueva y aislada para una comunidad sólo para mormones: Far West, en el Condado Caldwell. Él y otros líderes dirigieron el recogimiento de los Santos a esta nueva parte de Sión y dirigieron el crecimiento de Far West para convertirla en una ciudad próspera. Allí, Phelps identificó un lote para una nueva “Casa del Señor.” (Desafortunadamente, Phelps y la mayoría de los otros líderes originales de la Iglesia en Missouri, se salieron de la Iglesia en el año 1838 debido a desacuerdos sobre como atender los difíciles asuntos del liderazgo y por celos).

 

8. Cuando regresó a la Iglesia a fin del año 1841, Phelps llegó a ser un ayudante infatigable de José Smith. Junto con Willard Richards Phelps ayudó a compilar la History of the Church oficial. Sirvió en el consejo de la ciudad y como secretario de la corte del alcalde. Llegó a ser el principal secretario político de José Smith, y como tal, escribió para José Smith muchos de los principales documentos políticos, incluso la plataforma para su campaña presidencial. De suma importancia es el hecho de que aunque no era el editor nominal, Phelps fue el principal administrador de las labores diarias de la imprenta de Nauvoo al escribir editoriales, artículos para la campaña presidencial y muchos artículos doctrinales a nombre de José Smith. [3]  Phelps también estuvo entre los líderes de la Iglesia que participaron con el Profeta al recibir y administrar la investidura del santo sacerdocio antes de que se terminara el templo. Él también fue seleccionado como miembro clave del Concilio de los Cincuenta.

 

9. Phelps estuvo involucrado muy de cerca con el asunto Nauvoo Expositor, o sea la destrucción de una imprenta que publicó un artículo criticando a los líderes mormones. Esta hecho causó la encarcelación y el asesinato del Profeta en Carthage.

 

10. Con Willard Richards, Phelps ayudó a mantener unidos y en paz  a los Santos en Nauvoo después del martirio hasta que los Apóstoles pudieran regresar de su misión en el Este. Phelps también pronunció el elogio fúnebre de José Smith. En la secuela del martirio, usó sus considerables influencias en agosto y septiembre de 1844 para sostener a los Doce Apóstoles como los líderes durante la crisis de la sucesión. Ayudó a los Doce a dirigir a Nauvoo cuando los enemigos procuraron expulsar del estado a los Santos; de forma específica ayudó a Brigham Young y a los Doce para que más de cinco mil Santos recibieran sus investiduras en el templo. Phelps se quedó en Nauvoo para arreglar los asuntos después de que el cuerpo principal de los Santos empezó su viaje hacia el Oeste.

 

11. En Deseret (Utah), Phelps continuó su influencia en la Iglesia, pero principalmente como estadista mayor. Viajó a Boston para obtener una nueva prensa, la cual el Deseret News continuó usando por mas de cuarenta años. Phelps fue miembro fundador del consejo de administración de la Universidad Deseret; sirvió como portavoz de la Cámara en la Legislatura Territorial, ayudó a desarrollar el Alfabeto Deseret, sirvió como el meteorólogo principal en Utah, publicó el Church’s Official Almanac, y escribió muchos artículos y poemas para el Deseret News.

 

Editor de las Primeras Doctrinas de la Restauración

 

             W. W. Phelps promulgó todas las doctrinas básicas de la Restauración mediante su labor de  impresión y publicación en The Evening and the Morning Star, el Latter Day Saints’ Messenger and Advocate, el Times and Seasons, el Warp, el Nauvoo Neighbor, y el Deseret News.También contribuyó de manera significativa en la publicación de la santa palabra de Dios al imprimir numerosos capítulos del Libro de Mormón y de las revelaciones de José Smith en el The Evening and the Morning Star (en una época en que los ejemplares del Libro de Mormón eran escasos y tampoco habían sido impresas las revelaciones de los últimos días); el Libro de Mandamientos, dos ediciones de la Doctrina y Convenios; la “Profecía de Enoc” (Moisés 5-7 en la Perla de Gran Precio); Sacred Hymns el primer himnario y el libro de Abraham. Además, en todos sus escritos trabajó muy duro para presentar las doctrinas de la Restauración; fue uno de los primeros escritores de himnos, y escribió ensayos extensos. Sus ensayos abarcan una miríada de temas del evangelio: sobre la importancia del Libro de Mormón y todas las escrituras; la importancia de las revelaciones dadas a José Smith; el “recogimiento” de Israel; la edificación de Sión; las señales de los tiempos; la preparación para la Segunda Venida de Cristo; vivir el evangelio en su pureza; la importancia del matrimonio eterno; el plan de salvación; el sacerdocio; el gobierno de Dios; y todas las ordenanzas del evangelio incluyendo las ordenanzas en la “Casa del Señor.” Este artículo resaltará alguna de sus enseñanzas publicadas, aunque el tiempo y el espacio restringen una apreciación completa de los múltiples escritos de Phelps sobre temas de la Restauración.

 

El Libro de Mormón es la Santa Palabra de Dios

 

            Durante su larga carrera editorial, Phelps enfatizó repetidamente cuán importante es el Libro de Mormón en la Restauración. Les enseñó a los Santos que en el libro está la plenitud del evangelio. En un escrito a Oliver Cowdery, Phelps dejó este testimonio del libro:

 

Cuando he meditado en el Libro de Mormón, y viendo al futuro a la gloria que vendrá por ello, y a los siervos de Dios, me he llenado de esperanza; me he llenado de luz; me he llenado de gozo y de satisfacción. ¡Qué libro tan maravilloso! ¡Que tesoro tan glorioso! Por ese libro he aprendido el camino correcto hacia Dios; por ese libro he recibido la plenitud del evangelio eterno; por ese libro encontré el nuevo convenio; por ese libro he aprendido que el Señor congregará al Israel disperso; por ese libro aprendí que el Señor había extendido su mano por segunda vez para reunir a su pueblo, y ponerlos en su propia tierra; por ese libro aprendí que los pobres indios de América eran algunos de los remanentes de Israel; por ese libro aprendí que la Nueva Jerusalén, aun Sión, se habría de edificar en este continente; por ese libro encontré la llave hacia los santos profetas; y por ese libro se empezaron a desplegar los misterios de Dios, y me alegré mucho. [4]

 

El Recogimiento de Israel

 

            El establecimiento de Sión fue de primordial importancia en los voluminosos escritos de Phelps, especialmente en The Evening and the Morning Star. En julio de 1835, Phelps exclamó: “Nadie que crea en las revelaciones del Señor puede o negará el recogimiento de los santos a lugares sagrados, en los últimos días.” [5] A fin de establecer Sión, él recalcó cuatro formas de “recogimiento.” Primero, Phelps se refirió al recogimiento de los Santos a la tierra de Sión en el oeste de Missouri en donde vivirían juntos y armoniosamente a la vez que se esforzaban en guardar los mandamientos de Dios. Segundo, era el recogimiento de los remanentes lamanitas “de la tribu de José,” a quienes identificó básicamente como los indios de América del Norte, pero que también incluirían a todas las tribus en el hemisferio occidental. Los indios vendrían para estar cerca de Sión y ayudarían a construir la Nueva Jerusalén. Tercero, el regreso de las diez tribus perdidas que vendrían del norte a la tierra de su herencia. Cuarto, era el regreso o el recogimiento de los judíos a la tierra de su herencia en la Tierra Santa, o Palestina. Esta sería su Jerusalén, su Sión, y se correspondería con la Nueva Jerusalén y la Sión de los últimos días en el condado Jackson.

 

            En sus escritos, W. W. Phelps identificó que el lugar de recogimiento para la Sión de los últimos días estaría en lo que él y otros llamaban “el lejano oeste,” esa área en el oeste de Missouri que incluía el Condado Jackson y que estaba al centro del continente de América del Norte. Con mucho entusiasmo exclamó:

 

Cuando consideramos que la tierra de Missouri es el lugar en el que los santos del Dios Viviente deben reunirse y santificarse para la segunda venida del Señor Jesús, no podemos menos que exclamar junto con el profeta, ¡Alégrete oh tierra! Y oh mundo, mundo, mundo, escucha la palabra del Señor: “Por amor a Sión no callaré y por amor a Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia y su salvación arda como una antorcha. Entonces verán las naciones tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová designará. Y serás corona de gloria en la mano de Jehová y diadema real en la palma de la mano de tu Dios.” (Isaías 62: 1-3) [6]

 

            Repetidamente, Phelps animó a los “discípulos en Sión” a ser puros de corazón, a guardar todos los mandamientos de Dios y, por hacerlo, dar un ejemplo al mundo. [7] Entonces, así probarían que son dignos de la Sión celestial.

 

            W. W. Phelps con frecuencia presentaba sus ideas acerca del recogimiento de la simiente de José representadas en los indios americanos. Él creía que el recogimiento de los indios estaba bajo la supervisión de Dios mismo. El recogimiento era simultáneo a la llegada de los Santos al oeste de Missouri. Sorprendentemente, Phelps insistió que la Ley de Traslado Forzoso de los Indios [Indian Removal Act] en el año 1830 que fue firmada por el presidente de los Estados Unidos Andrew Jackson era la forma en que se cumplía la voluntad de Dios. [8] En esa época, todas las tribus nativas americanas fueron trasladadas a tierras de los Estados Unidos pero al oeste de lo que entonces eran los estados de Missouri y Arkansas. Estos lugares estaban en lo que ahora son los estados de Kansas y Oklahoma. Que estas localidades estuvieran tan cerca de la tierra de Sión en Missouri, creía él, estaba de acuerdo con la providencia de Dios. Phelps declaró con alegría:

 

No es tan sólo gratificante, sino es casi maravilloso, el ser testigos del recogimiento de los indios. La obra se ha estado efectuando por algún tiempo, y estos remanentes de José se congregan por cientos y se establecen al oeste de Missouri y Arkansas. Y la escritura: “Oh Pastor de Israel, escucha; tú que guías a José como a ovejas” (Salmos 80: 1), ¿no se está cumpliendo mediante la instrumentalidad del gobierno de los Estados Unidos?  Porque está escrito: “He aquí, yo alzaré mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi estandarte; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán llevadas en hombros” (Isaías 49: 22). [9]

 

Phelps les informaba regularmente a sus lectores de los últimos traslados de tribus indígenas específicas a las localidades cercanas. Phelps también sabía que muchas tribus indias estaban más allá de las Montañas Rocallosas y creía que, en el tiempo de Dios, también serían reunidas. Y supuso que lo mismo se aplicaba a los pueblos nativos en todo el hemisferio occidental, ya que, en su opinión, todos ellos descendían de los pueblos del Libro de Mormón.

 

            El siguiente recogimiento de interés para conectarlo con la Segunda Venida era el de las diez tribus. Phelps pensaba que puesto que ellas fueron las primeras en ser dispersadas, podrían ser las últimas en ser reunidas. Utilizó muchos pasajes de las escrituras para presentar su idea, del Antiguo Testamento usó: Deuteronomio, 1 Reyes, 2 Reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Esdras; además Jacob 5 y 3 Nefi capítulos 15-16 del Libro de Mormón. Phelps admitió que no sabía en donde estaban las diez tribus perdidas, pero dijo que, hipotéticamente, debían estar cerca del Polo Norte, porque esa región no había sido explorada por el hombre. Después de todo las tribus perdidas salieron hacia el norte y serían llamadas para que regresaran del norte a las tierras de su herencia. Phelps hasta llegó a decir que regresarían con gran regocijo cuando las llamara la voz del Señor. [10]

 

            El recogimiento final sería el de los judíos. Phelps escribió en enero de 1833: “Que los judíos se congreguen en Jerusalén, es una de las ‘señales de los tiempos’” efectuándose justo en ese momento. [11] Phelps insertaba a menudo informes de noticias que recibía por correo en los que se mostraba el creciente interés de muchos judíos europeos por mudarse a Jerusalén. Él sabía que el Libro de Mormón hablaba del regreso de los judíos a la Tierra Santa como un preludio necesario a la Segunda Venida de Cristo y Su reino milenario. Con mucho entusiasmo escribió acerca de que el corazón de los judíos se volvería hacia el Dios verdadero. [12]

 

Más Sobre los Indios que Llegan a Ser “Blancos y Deleitables

 

            Después de la destrucción de la impresora W. W. Phelps & Co en julio de 1833, los escritos doctrinales de Phelps tuvieron que esperar hasta que el Latter Day Saints’ Messenger and Advocate empezó a publicarse en octubre de 1834 en Kirtland, Ohio. Él continuó con los mismos temas generales que había publicado en The Evening and the Morning Star, y su entusiasmo y pedantería fueron similares a sus escritos previos. Especialmente se expandió acerca de la función futura de los indios.

 

            Antes de salir de Missouri rumbo a Kirtland en el otoño de 1834, Phelps visitó el Fuerte Leavenworth, localizado al oeste de Río Missouri en el actual estado de Kansas. La guarnición se había establecido tanto para proteger la llegada de las tribus indias como para proteger contra una posible rebelión indígena. También protegía el lucrativo negocio de pieles con los indios de las Montañas Rocallosas. William estaba definitivamente emocionado cuando dijo: “Vi a un indio notable, vestido y adornado con muy fino estilo  para la caza, y tanto me impresionó, que no pude evitar componer las siguientes líneas” las que tituló “The Red Man” [El Piel Roja]. Ese poema posteriormente llegó a ser un himno.

 

            Oh detente, y dime Piel Roja,

            ¿Quién eres? ¿por qué tu caminar?

            ¿Y cómo te ganas la vida?

            ¿No tienes Dios—ni hogar?

 

            Con estatura recta y corpulenta,

            Y adornado en su orgullo nativo,

            Con plumas, pinturas y broches,

            El contestó gozoso:

 

            “Una vez fuí el agradable Efraín,

            Cuando Jacob oraba por mí,

            Pero, ¡Oh! Cómo se desvanecen las bendiciones,

            Cuando el hombre, de Dios se ha extraviado;

 

            Antes de que tu nación nos conociera,

            Hace unas mil lunas,

            Nuestros padres cayeron en la obscuridad

            Y vagaron de aquí para allá.

 

            Y mucho tiempo han vivido de la caza

            Y no del trabajo y las artes

            Y así nuestra raza ha descendido

            A ser indios de corazones ociosos.

 

            Sin embargo, la esperanza persiste en nosotros,

            Como si el Espíritu hablara:

            Él vendrá para tu redención,

            Y romperá tu yugo gentil:

 

            Y todos tus hermanos cautivos,

            De todo clima vendrán,

            Y dejarán sus costumbres salvajes,

            Para vivir con Dios en casa.

 

            Entonces, el gozo llenará nuestros pechos

            Y bendiciones coronarán nuestros días,

            Para vivir en la religión pura,

            Y cantar la alabanza de nuestro Creador.” [13]

 

            Phelps estaba seguro de que las razas indias serían redimidas y al parecer a corto plazo. Meses después de su llegada a Kirtland, William enfáticamente declaró en octubre de 1835: “Los indios son el pueblo del Señor, son de las tribus de Israel; de la sangre de José, con una pequeña mezcla de la sangre real de Judá, y se acerca la hora en que vendrán al reino de Dios en tropel, como palomas a sus ventanas; sí y como dice en el Libro de Mormón: pronto llegarán a ser un pueblo blanco y deleitable.” [14]  Este último punto, el que los lamanitas llegarían a ser “blancos y deleitables” una vez que se hubieran convertido al evangelio verdadero, permanecería como una doctrina mormona cuando menos por otro siglo y medio.

                                                                                               

            De hecho, Phelps pensaba que un color más obscuro de piel era una maldición:

           

¿Causa Dios que los santos, o las personas que se apartan de Su iglesia sean maldecidas en el tiempo, con una piel negra? ¿Acaso no fue marcado Caín, y obligado a heredar esa maldición él y su posteridad, para siempre? Si así es, al igual que Cam y otros hijos de Dios, puedan romper las reglas de Dios al casarse fuera de la iglesia, pues ¿no tuvo Cam una esposa cananea y de esa forma se conservó la simiente negra después del diluvio y su hijo Canaán, después de que se rió de la desnudez de su abuelo,  heredó tres maldiciones: una de Caín por haber matado a Abel;  una de Cam por haberse casado con una esposa negra y una de Noé por haberse burlado de lo que Dios respetaba? ¿Acaso no son los indios una muestra de ser marcados con negrura por rebelarse contra la santa palabra y el santo orden de Dios? ¿Acaso no podemos ver en los rostros de casi todas las naciones, con excepción de las gentiles, un tono más obscuro, lo que le indica a los hijos de Dios, sin palabras ni historia, que aquellos han caído o sido cambiados de la belleza y gracia originales de nuestro padre Adán? [15]

 

            Obviamente, Phelps ayudó a definir una doctrina de que una piel más obscura o negra era una maldición, y eso continuó por muchos años en muchas partes donde había mormones.

 

Está Cerca  la Segunda Venida del Salvador

 

            Siempre que W. W. Phelps se refería a los distintos aspectos del “recogimiento,” postulaba audazmente que la Segunda Venida del Señor Jesucristo se acercaba rápidamente. Se basaba extensamente en el registro bíblico para presentar lo que consideraba que era la real “edad del mundo,” o sea desde la creación de Adán y Eva a ese momento particular en agosto de 1832. En base a sus cálculos matemáticos, Phelps concluyó que:

 

Colóquelo en 1832 (el año en que escribió ese artículo), y, con las edades antiguas y modernas, tenemos cinco mil novecientos noventa y un años y le quedan al mundo NUEVE años para el principio del año siete mil, o sea el sábado [el descanso] de la creación. Pero siendo que todos tienen el privilegio de averiguar por si mismos estos hechos, no le pedimos a nadie que acepte nuestra palabra en cuanto a la edad de la tierra; baste la palabra del Señor, y ya sean 160, o solamente 9 años para la mañana del Gran Día, no importa tanto, como esta solemne realidad; ¿Estamos listos? [16]

 

Es claro que Phelps sentía que se debían hacer grandes esfuerzos de parte de los misioneros y los miembros para prepararse rápidamente para lo que venía, ¡quizás tan pronto como el año 1841!

 

            En cada número de The Evening and the Morning Star, el editor Phelps presentaba prospectos para la Segunda Venida y los indicaba como “señales de los tiempos” que eran parte de la época actual. Señalaba que estas señales eran el cumplimiento de profecías de la Biblia y del Libro de Mormón. Para ampliar el tema, Phelps citaba numerosos artículos de otros periódicos para demostrar la forma en que, según él, se cumplían dichas señales. Es obvia su exuberancia por el tema por lo siguiente:

 

Vivimos en una gran época, uno de los períodos de mayores eventos que jamas haya habido: no solamente es el tiempo en que regresarán los cautivos de Jacob, sino es el tiempo en que los inicuos y sus obras serán destruidos, cuando la tierra será restaurada a su antigua belleza y bondad, y dará su aumento; cuando se enviarán plagas para humillar a los altivos, y traerlos, si lo desean, al conocimiento de Dios; sí, es una época en que los inicuos no pueden esperar ver a la siguiente generación; sí es el gran tiempo, en el que nadie vivirá en la segunda generación a menos quer sean puros de corazón. [17]

 

            Phelps se esforzaba para  informar a sus lectores de las muchas calamidades que ya habían empezado a afectar a la tierra. En esto, particularmente enfatizaba la rápida propagación del “cólera.” Mes tras mes, el editor Phelps incluía relatos de la forma en que la plaga se estaba propagando de ciudad a ciudad, de un país a otro. En septiembre de 1832 comentó con vigor:

 

Desde el diluvio, si pensamos correctamente, el Señor no ha enviado pestilencia o destrucción sobre toda la tierra a la vez: Pero el cólera, que ya ha arrasado con miles en Asia, Africa, Europa y América, da una señal solemne a un mundo errante, de que lo hará. Recuerde el lector que toda carne es hierba, pero que en medio de todos los juicios del Señor, los justos nunca serán abandonados. La propagación del cólera, puede compararse con la ondulación que se forma cuando se arroja una piedra a un estanque de agua: un anillo le sigue a otro hasta que llegan a la orilla; y se dice que está en casi todas las ciudades del este. Bien lo ha dicho Isaías: “. . . cuando pase el azote arrasador, seréis por él hollados. Cuantas veces pase, él os arrebatará, porque de mañana en mañana pasará, de día y de noche” (Isaías 28: 18-19). [18]

 

En enero de 1833 publicó muchos artículos de toda la nación y del mundo que demostraban que “plagas, pestilencias, la hambruna y la espada” estaban trayendo dolor a los habitantes del mundo. [19]  En junio de 1833 Phelps publicó otra vez varios ejemplos de eventos dolorosos en muchas partes, pero observó: “Todos deben suceder, pero todavía no es el fin.” [20]

 

            Phelps también propagó el fervor acerca de la Segunda Venida por medio de sus himnos. Por ejemplo, el villancico navideño “Regocijad Jesús Nació,” escrito por Isaac Watts, apareció en el himnario original de la Iglesia. Lo que no se comprende normalmente es que Phelps alteró las palabras de este canto en el himnario a fin de darle un tema distinto relativo a la Segunda Venida. Lo tituló “La Segunda Venida de Nuestro Salvador.” Los cambios y los agregados a la letra se ponen en cursiva:

           

            ¡Regocijad! Jesús vendrá

            Del mundo Salvador,

            Y cada corazón cantará

            Al recibir al Rey.

 

            ¡Regocijad! Cuando Cristo reine

            Cantemos en unión

            Y en la tierra y en el mar,

            Loor resuena ya

 

            Ya la maldad se vencerá

            La tierra paz tendrá

            Él vendrá y quitará la maldición

            Donde sea que se encuentre.

 

            ¡Regocijáos! en el Altísimo

            Pues Israel crece en todo el mundo

            Como estrellas que brillan en el cielo

            Y siempre adoran a Dios. [21]

 

Educar a los Hijos en Rectitud

 

            William W. Phelps animaba a los lectores del The Evening and the Morning Star a educar a sus hijos en la amonestación del Señor. Repetidamente dio consejos para lograrlo. En un artículo indicó que es muy loable el enseñar a los niños la “ciencia y el aprendizaje.” Sin embargo, insistió: “¿Cuánto más necesario es que los discípulos de Jesucristo le enseñen a sus hijos, no solamente el aprendizaje necesario para hacer negocios entre los hombres, sino el conocimiento de Dios, que les señala el camino a la vida eterna?” Instó a los santos a mantener a sus hijos libres de todas las formas de “vicio y locura.” Y esto se podría conseguir, creía él, santificando el día de reposo y que la familia como un todo se uniera para pedirle a Dios sus bendiciones. Escribió: “Aquí, [en los servicios dominicales] pueden crecer en la rectitud, y estar preparados para encontrar en paz a su Señor cuando venga en Su gloria,” [22]

 

Presentador de la Doctrina Nauvoo en Nauvoo y en Salt Lake City

 

            Cuando W. W. Phelps regresó al redil de Cristo en el año 1841, pasó varias horas, casi todos los días, al lado de José Smith. Aprendió de primera mano las doctrinas nuevas y excitantes que le habían sido reveladas al Profeta en la Cárcel de Liberty y en Nauvoo. Luego Phelps se iba a la imprenta de Nauvoo para promover estas doctrinas. Estas surgieron en la forma de editoriales, algunos de ellos escritos a nombre de José Smith. Otros fueron simples comentarios acerca de las señales de los tiempos y de los nuevos descubrimientos en las Américas que parecían validar al Libro de Mormón. Después del martirio de José Smith, Phelps continuó promulgando las enseñanzas del Profeta, tanto en prosa como en poesía acerca de la naturaleza de Dios, la búsqueda de la vida eterna y la exaltación por parte de los Santos, y la gloria de la eternidad en el reino celestial. Esto continuó en Salt Lake City ya que Phelps continuó escribiendo muchas poesías para el Deseret News y el Church’s annual almanac. El poema más famoso y rico en doctrina fue el que escribió para Brigham Young en el año 1856 “There Is No End,” [No tiene Fin] y que posteriormente fue titulado “If You Could Hide to Kolob.”

 

            Si tú al astro Sirio, Pudieras hoy volar,

            Cual vuelan pensamientos Y siempre continuar;

            ¿Crees que jamás pudieras En la eternidad

            Hallar el gran orígen de Dios en entidad?

 

            ¿O ver el gran principio, Do nada existió?

            ¿O creación postrera, De Dios el término?

            La voz de Dios susurra: Jamás el hombre vió

            Los límites postreros, Do nada existió.

 

            Irán sin fin las obras, De dios, y mundos son

            Creados y progresan, Y nunca cesarán.

            No tiene fin materia, Espacio, ni el don,

            Espíritu ni raza, Eternos todos son.

 

            No tiene fin justicia, ni tiene el poder,

            Ni la sabiduría, Ni puede luz tener.

            Unión es sin confines, Así la juventud.

            Igual el Sacerdocio, Sin fin es la virtud.

 

            No tiene fin la gloria, no tiene fin el amor,

            No tiene fin el ser, no hay muerte en el cielo

            No tiene fin la gloria, no tiene fin el amor,

            No tiene fin el ser, no hay muerte en el cielo. [23]

 

Resumen

 

            Durante mi investigación para escribir la biografía de Phelps, he llegado a la conclusión que este hombre poco común contribuyó más al entendimiento de las doctrinas de los Santos de los Últimos Días acerca de la Restauración durante la vida de José Smith que casi cualquier otro predicador de la rectitud excepto el Profeta mismo. Sus contribuciones estuvieron principalmente en sus escritos en los primeros periódicos Santo de los Últimos Días durante la época en que la mayoría de los mormones aprendían las doctrinas en estas publicaciones. Me apresuro para añadir que el devoto amor de Phelps por la Restauración se fundó totalmente en el hecho de que Dios había llamado de nuevo a un profeta para los últimos días así como lo había hecho en las dispensaciones previas y le había concedido a este profeta juntar todas las revelaciones del pasado en un gran conocimiento de la eternidad. Aunque es verdad que otros como Sidney Rigdon y Oliver Cowdery contribuyeron poderosamente al entendimiento doctrinal, lo hicieron solamente durante los años 1830. También es cierto que hombres del Apostolado como Brigham Young, Parley P. Pratt, Orson Pratt, Heber C. Kimball, John Taylor y Wilford Woodruff llevaron el manto de explicar los fundamentos de la Restauración por medio de José Smith, pero su impacto doctrinal empezó en los años 1840.

 

            La mayoría de las enseñanzas de W. W. Phelps han sobrevivido a la prueba del tiempo, aunque con modificaciones. Para apreciar su influencia, alguien solamente necesita revisar la belleza y la riqueza de la letra de sus himnos. Mediten cuidadosamente en la letra de sus himnos la próxima vez que los canten en la Iglesia y comprendan cuántos participantes en el Reino de Dios en estos últimos días han sido tocados por ellos. Estos himnos incluyen: “El Espíritu de Dios,” “Oh Dios de Israel,” “Ya Regocijemos,” “Loor al Profeta,” “Oh Dios, Eterno Padre,” “Entonad Sagrado Son,” “Adam-ondi-Ahman,” y “If You Could Hide to Kolob.” [estos últimos dos no están en el himario en español].       

 

            Es cierto que el entusiasmo de Phelps por la Segunda Venida del Salvador en su época estuvo algo desviado de lo que ahora sabemos. Así  también lo fueron sus predicciones de que los indios serían redimidos en corto plazo. Sin embargo, casi todos los discípulos en los años 1830s y 1840s creían las mismas cosas incluso, a veces, el mismo José Smith. Además la interpretación de Phelps acerca de la maldición de la piel obscura ha sido rechazada por la revelación en décadas recientes, pero él no era el único que pensaba así en esa época. Con escritos como este, sabemos que Phelps fue un producto de su momento histórico—y eso no disminuye nuestro agradecimiento y aprecio—por su fervor y dedicación a la Iglesia durante sus inicios.

 

            Nosotros, como W. W. Phelps, podemos cantar el aprecio por José Smith, hijo, el Profeta de la Restauración, en las propias palabras de Phelps:

                                                                       

            Ahora cantaremos en acorde, por un Profeta del Señor, Al dar a conocer

            Su preciosa palabra, alegra a los Santos como en la antigüedad.

            Cuando el mundo estaba en tinieblas, él buscó la mejor manera,

            Y oyó el mandato del Salvador, “Hijo, ¡ve y poda mi viña!”

 

            Y ciertamente un ángel, como bendición para los hombres,

            Trajo de vuelta el sacerdocio, en su antigua pureza.

            A José él inspiró, en verdad su corazón encendió

            Con la luz que él deseaba para la obra de la rectitud.

 

            Y el Libro de Mormón verdadero, con su nuevo convenio,

            Sagradamente lo tradujo para los gentiles y los judíos.

            Los mandamientos de Dios para los hombres, preparó para los creyentes,

            Y vinieron de Jesucristo para bendecir a la mente que lo busque.

 

            Preciosos son los años que vienen, mientras los santos se reúnen en casa

            Para el gran milenio, cuando descansarán con bienaventuranzas.

            Prudentes en este mundo de males, triunfarán sobre sus enemigos,

            En tanto que el reino de Sión será más puro por la eternidad. [24]

           

 

 

 

Notas

 



[1]. - Actualmente estoy terminando una biografía de W. W. Phelps. Véase también el ensayo que publiqué: “We’ll Sing and We’ll Shouth”: Who Is the Real William W. Phelps?,” Mormon Historical Studies 16, núm. 1 (Primavera 2015): páginas 1-77.

[2]. - Los lectores que estén interesados en mayores detalles de las contribuciones de W. W. Phelps a la Iglesia, favor de comunicarse conmigo.

[3]. - Mis conclusiones acerca de las contribuciones de Phelps en Nauvoo todavía no son conocidas ampliamente. Los siguientes artículos revisados por colegas se refieren a sus escritos  fantasmas [a nombre de otros]. “William W. Phelps’s Service in Nauvoo as Joseph Smith’s Political Clerk, por Bruce A. Van Orden, en BYU Studies 32, números 1-2 (Winter/Spring 1992), páginas 81-94; de Michael Hicks, “Joseph Smith, W. W. Phelps, and the Poetic Paraphrase of ‘The Vision’” en Journal of Mormon History 20, núm 2. (1994) páginas 63-84; y de Samuel Brown, “The Translator and the Ghostwriter: Joseph Smith and W. W. Phelps,” en Journal of Mormon History 34, núm 2 (Winter 2008): páginas 26-62. De acuerdo con mi análisis cuidadoso he agregado aun más a la lista de articulos escritos por Phelps para otros en el capítulo 23 de la biografía que se publicará próximamente.

[4]. - “Carta núm 10,” Latter Day Saints’ Messenger and Advocate 1 (septiembre de 1835); páginas 177-178.

[5]. - “The Gathering, &c” The Evening and the Morning Star (julio de 1833); 2 [106]; se ha estandarizado la puntuación. Desde la impresión original, hasta la de junio de 1833, este periódico no numeró las páginas. He puesto un número de página de acuerdo a cada ejemplar mensual para esta y las notas siguientes.

[6]. - “The Far West” [El Lejano Oeste] The Evening and the Morning Star 1 (octubre 1832): página 5.

[7]. - También se encuentra un ejemplo de tal amonestación en “The Far West,” The Evening and the Morning Star 1 (octubre de 1832): página 5. Otros buenos ejemplos se encuentran en “Zion,” The Evening and the Morning Star 1 (diciembre 1832): página 6 y en “Let Every Man Learn His Duty,” The Evening and the Morning Star 1 (enero de 1833): página 5.

[8]. - Como ejemplo, véase “The New Year,” The Evening and the Morning Star 1(enero 1833): página 6.

 

[9]. - “The Indians,” The Evening and the Morning Star 1 (diciembre de 1832): página 6.

[10]. - Phelps se puso elocuente en “Ten Tribes,” The Evening and the Morning Star 1 (octubre de 1832): páginas 1-2.

[11]. - “Signs of the Times,” The Evening and the Morning Star 1 (enero de 1833): página 1.

[12]. - Para ejemplos de artículos acerca de los judíos, ver: “Restoration of the Jews,” The Evening and the Morning Star 1 (agosto de 1832): página 5; “The Book of Mormon,” The Evening and the Morning Star 1 (enero de 1833): página 3; y “The Book of Mormon,” The Evening and the Morning Star 1 (febrero de 1833); página 3.

[13]. - “The Red Man,” Latter Day Saints’ Messenger and Advocate 1 (diciembre de 1834): página 34, énfasis agregado. Ver también Sacred Hymns, 83-84.

[14]. - “Carta núm. 11,” Latter Day Saints Messenger and Advocate 2 (octubre de 1835): página 194.

[15]. - “Carta núm. V,” Latter Day Saints Messenger and Advocate 1 (marzo de 1835): página 82.

[16]. - “Present Age of the World,” The Evening and the Morning Star 1 (agosto de 1832): página   6. La palabra nueve en letras mayúsculas aparece así en el original.

[17]. - “The Last Days,” The Evening and the Morning Star 1 (febrero de 1833): página 1.

[18]. - “The Cholera,” The Evening and the Morning Star 1 (septiembre de 1832): página 1.

[19]. - “In These Latter Days,” The Evening and the Morning Star 1 (enero de 1833): página 8.

[20]. - The Evening and the Morning Star 2 (junio de 1833): páginas 7-8.

[21]. - “The Second Coming of the Savior,” The Evening and the Morning Star 1 (diciembre de 1832): página 8; énfasis agregado.

[22]. - “Children,” The Evening and the Morning Star 1 (mayo de 1833): páginas 5-6.

[23]. - “If You Could Hide to Kolob,” Hymns of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (Salt Lake City: 1985), núm 284. En español se publicó en Himnos de Sión publicado por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, (Salt Lake City, Utah, 1978) núm. 86; la quinta estrofa no fue incluida en el himnario en español.

[24]. - “Now, We’ll Sing with One Accord,” Hymns, núm. 25 [No está en español].