El Profeta y Vidente -- 1805-1819 Los Primeros Años

El Profeta y Vidente -- 1805-1819  Los Primeros Años 

Con frecuencia los historiadores dividen la historia humana en períodos tales como la prehistoria, la antigüedad, la antigüedad tardía, la Edad Media, El Renacimiento, etc. Por supuesto, estas distinciones son artificiales y de alguna manera también problemáticas porque nadie se levantó una mañana y dijo: “¡Magnífico! Hoy es el primer día del Renacimiento!”  Sin embargo, tales categorías ayudan a los eruditos a reunir y organizar la información sobre el pasado en unidades de tiempo mas cortas, facilitando las inteligentes interpretaciones  de los hechos disponibles.  Los historiadores también dividen la historia humana en dos grandes mundos separados: los períodos pre-moderno y moderno.  Estas designaciones toman en cuenta los tremendos avances tecnológicos, políticos y económicos que se han efectuado en la historia reciente.  Al referirnos a estos períodos, el pre-moderno y el moderno, también nos ayuda a manejar de manera significativa los cambios psicológicos que han experimentado los humanos entre esos  períodos.  De hecho, quienes viven en el mundo moderno son fundamental y psicológicamente diferentes a la gente que vivió en el mundo pre-moderno.

El Mundo del Profeta

José Smith vivió en un período de transición entre el fin del mundo pre-moderno y el principio de mundo moderno.  En algunos lugares y entre algunos pueblos, como los centros urbanos de Europa, el mundo pre-moderno básicamente ya había terminado, mientras que los pueblos de otros lugares aun tenían una vista del mundo pre-moderno. De alguna forma José Smith tenía un pie en el mundo pre-moderno y otro en el mundo moderno. Se puede identificar el mundo pre-moderno porque había tres cosas en abundancia y que hoy en día son muy escasas.

Primera, el mundo pre-moderno tenía abundancia de obscuridad natural. Ciertamente había fogatas, lámparas de aceite, y posteriormente velas, pero a menudo la gente que vivió en el mundo pre-moderno experimentó la obscuridad natural en su totalidad.  En la actualidad las personas, especialmente quienes viven en una nación industrializada en el oeste, rara vez se pueden escapar de la luz artificial; para la mayoría de la gente, es necesario viajar grandes distancias para presenciar un cielo natural  y obscuro como se vio en la antigüedad. El alumbrado público, los faros, los televisores y aún las luces nocturnas en los pasillos han cambiado fundamentalmente la manera en que vemos el mundo en la noche.  Simplemente ya no observamos los cielos como lo hicieron Abraham y Sara, Jesús, María, Lázaro o José y Emma. Adicionalmente, no podemos apreciar los temores de la obscuridad natural que existieron  para quienes vivieron en el pasado. Alguien se pudo caer en una acequia; los animales salvajes podrían atacar. Era un mundo obscuro y amenazador.

La segunda cosa consiste de los sonidos naturales y el silencio. Hubo  actividad humana en el mundo pre-moderno que creó sonidos— sierras, cinceles, etc.— pero la gente a menudo experimentó los sonidos naturales de su entorno en formas que la mayoría de la gente moderna no lo ha hecho. Hoy día es difícil huir del ruido del mundo moderno debido al predominio del tráfico automotriz, los sonidos de distintos aparatos de comunicación, como la radio, los sonidos de la corriente eléctrica en nuestras casas, el siempre presente iPod, y una variedad de otras fuentes. Aún en los lugares mas tranquilos de Estados Unidos, como los parques nacionales, los aviones perturban tanto a los humanos como a los animales.

La tercera cosa es la soledad personal.  Vivimos en un mundo que frunce el ceño cuando alguien quiere estar solo. Por lo general nos preocupamos cuando alguien de nuestra familia o un amigo busca la soledad, y pensamos que debemos llamar a la línea de auxilio para casos de suicidio para que le ayuden.  Debido a que los patriarcas, las matriarcas, los apóstoles y profetas experimentaron la obscuridad natural, los silencios y ruidos naturales, y la soledad personal, las visiones del cielo pudieron abrirseles más fácilmente.  Hoy día a menudo nos distraemos con las voces, los sonidos y las luces de un mundo moderno ocupado y ruidoso.

El mundo de José Smith era diferente del nuestro en otras maneras.  Por ejemplo, él no tuvo los productos modernos tales como el shampoo o el desodorante. La facilidad de darse un baño y ponerse  ropas limpias todos los días, no estaba al alcance para la mayoría de quienes vivieron en el período pre-moderno. La mayoría de las personas que vivieron en el mundo pre-moderno no tuvieron atención dental adecuada, ni existía la ortodoncia. La expectativa de vida, a principios del siglo XIX  era de menos de 20 años de edad, y la tasa de mortalidad infantil era extraordinariamente alta.  Eso no es de sorprender en una época previa a los antibióticos.  Hoy día, pocos esperan sepultar a un hijo; en el pasado, muy pocos padres se escapaban de ese terrible deber. Para el fin del siglo XIX, esos datos habían cambiado dramáticamente con los avances de la tecnología que proporcionaron agua limpia, medicinas, y una mejor nutrición.

El mundo de José Smith estaba abierto a la vista del público.  A pesar de los momentos de soledad personal, la vida familiar era más bien transparente, en especial para la familia Smith: ya que ellos vivieron la mayor parte de su vida en casas pequeñas y atestadas, y durante varios años de su vida de casados, José y Emma vivieron con otras gentes compartiendo una casa con varias personas. Los vecinos de José lo veían caminar rumbo a la letrina en el patio trasero.  En la actualidad, los pasillos, las recámaras, y las puertas con cerradura ayudan a tener una privacidad que era desconocida en el mundo pre-moderno. Las personas que vivieron en la época de José Smith fueron testigos de los ritmos naturales de la vida en una manera que no ha experimentado la mayoría de la gente en esta época.  Veían que los niños nacían y que la gente moría en sus casas.  Los amigos y familiares del Profeta lo vieron enfermo, cansado, irritado y hasta enojado. También lo vieron feliz, juguetón, gozoso, entusiasta, solemne y devoto.  Lo vieron con su mejor ropa de domingo, pero también algunas veces lo vieron andrajoso. [1]

Tres visitantes distinguidos —Josiah Quincy, futuro alcalde de Boston; Charles Francis Adams, hijo y nieto de dos ex-presidentes de los Estados Unidos (John Quincy Adams y John Adams); y el doctor William G. Goforth, representante del Partido Liberal que había ido a Nauvoo buscando votos para el candidato presidencial Henry Clay— se detuvieron en Nauvoo justo antes de la muerte del Profeta en 1844. [2] Después de su visita a Nauvoo, Quincy relató su visita al Profeta mormón:

Sobresaliendo entre los que esperaban a la puerta estaba un hombre de apariencia dominante, vestido a la manera de un jornalero carpintero cuando está en su trabajo. Era un hombre efusivo, atlético, de prominentes ojos azules que destacaban sobre su cara delgada, de nariz grande y frente amplia.  Traía pantalones a rayas,  un saco de lino, que no había sido lavado recientemente, y una barba de tres días.  Este era el fundador de la religión que se estaba predicando por toda la tierra.  Cuando el Dr. Goforth nos presentó al profeta, mencionó la parentela de mi compañero. José dijo: “Para empezar, ¡que Dios le bendiga!” al tiempo que levantó las manos al aire y las bajó sobre los hombros del Sr. Adams. [3]

José Smith no tenía la apariencia que uno esperaría de un profeta.  Algunos Santos de los Últimos Días, al llegar a Nauvoo, se sorprendían al ver al joven profeta vestido en   ropas burdas saludándolos en el muelle. [4] Tal era el mundo en el que vivió José Smith.

Igualmente sorpresivo para mucha gente hoy en día, es lo joven que era el Profeta cuando se llevaron a cabo los eventos trascendentales de la Restauración; solamente tenía 14 años cuando vio al Padre y al Hijo en 1820; apenas tenía diecisiete años cuando lo visitó Moroni en 1823; tenía veintiún años de edad cuando recibió el registro antiguo en 1827; y solamente tenía veinticuatro años de edad cuando llegó a ser el presidente de la Iglesia de Jesucristo en 1830.  Es posible que a fin de llevar a cabo las tareas rigurosas que le esperaban, el Señor haya llamado a un profeta joven y vigoroso.

José vivió durante una época extraordinaria en la historia de Estados Unidos. [5] El país se estaba expandiendo, no solamente en el tamaño geográfico, sino también en su población.  En el año 1800 había un poco más de cinco millones de americanos. Para 1810, eran más de siete millones y dentro de los siguientes veinte años se duplicaría esa cantidad. Adicionalmente, la frontera americana se estaba moviendo constantemente hacia el oeste. José vivió en esta frontera; que era un entorno tosco, rudo, y algunas veces peligroso.

Es importante hacer notar que el mundo pre-moderno no fue un período estático, aunque cierto aspecto tuvo una larga y substancial continuidad. [6]

Los Primeros Años de José

Las fuentes relativas a los primeros años de José (1805-1819) están muy fragmentadas.  La principal fuente de información sobre los primeros años de José es la historia de Lucy Mack Smith. [7] Además, el Profeta preparó algunas historias breves que brindan algo de conocimiento personal. [8] Sin embargo, los recuerdos de Lucy Mack siguen siendo una de las fuentes importantes  para la reconstrucción de esos primeros años.  Ella comenzó a dictar su historia un poco después de la muerte del Profeta en 1844.

La historia les da pistas a los eruditos guíandolos a que busquen en los registros de impuestos y otros documentos a fin de expandirse en los indicios que les proporciona en estos recuerdos importantes.  Sin la historia extraordinaria de Lucy Mack Smith acerca de su familia, no sabríamos casi nada acerca de los primeros años de José Smith. Este capítulo es un repaso de los primeros años de la vida del Profeta con referencias a los eventos de la historia americana y mundial para brindar un contexto histórico.

De la historia de Lucy aprendemos que los padres del Profeta (Joseph y Lucy Smith) se casaron en 1796 en Tunbridge, Condado de Orange, Vermont. [9] La familia Smith se mudó a Randolph, Condado de Orange, Vermont, en 1802 como resultado de una inversión fallida que les hizo vender su granja “para evitar la vergüenza de la deuda” [10].  Durante los siguientes años se mudaron varias veces. [11] Sin embargo, estas mudanzas se efectuaron dentro de un área geográfica mas bien pequeña, que los mantuvo dentro de un círculo de familiares y amigos.

La familia Smith se mudó de regreso a Tunbridge en 1803. [12] Se mudaron otra vez en 1804, esta vez a Sharon, Condado de Windsor, Vermont, a un terreno que pertenecía a los padres de Lucy Mack Smith, Lydia Gates y Solomon Mack. [13] Lucy Mack Smith declaró: “Aquí es donde nació mi hijo José, el 23 de diciembre de 1805, quien tendrá una parte mas consciente en este obra que cualquier otro individuo.” [14] José Smith nació el lunes 23 de diciembre de 1805. Con el nombre de su padre, fue conocido como José Smith hijo hasta la muerte de su padre en 1840.  De allí en adelante el Profeta fue conocido simplemente como José Smith.  También durante el año 1805, Lewis y Clark llegaron al Océano Pacífico.

La familia Smith se mudó otra vez a Tunbridge en 1807, ese mismo año Thomas Jefferson firmó el Embargo y Robert Fulton inventó el buque de vapor. [15]

En el año 1808 Estados Unidos por fin prohibió la importación de esclavos de Africa y del Caribe.  El domingo 13 de marzo nació Samuel Harrison Smith. [16] El jueves 22 de diciembre, Beethoven estrenó su recién terminada Quinta Sinfonía. Alrededor del fin de año la familia Smith se mudó a Royalton, Condado de Windsor, Vermont. [17]

Efraín Smith nació el lunes 13 de marzo de 1810 en Royalton. Murió unos días después el sábado 24 de marzo.  Fue el segundo hijo de Lucy Mack y Joseph Smith que murió en la infancia. [18] Otro hijo, William Smith nació el miércoles 13 de marzo de 1811.  El primer buque de vapor que navegó por el Río Mississippi llegó a Nueva Orleans ese mismo año. [19]

La familia Smith dejó Vermont por primera vez en 1811 al mudarse  a Líbano, Condado de Grafton, New Hampshire al otro lado del Río Connecticut.. Este lugar estaba a unas 20 millas de distancia, y dió principio a un proceso que les permitiría liberarse de sus amarras en Nueva Inglaterra. [20]  Por esa fecha José Smith padre tuvo el primero de siete sueños enfocados en la religión; los que continuaron por los siguiente años, y revelan las batallas espirituales y los desafíos que estaba experimentando en esa época. [21]

Una epidemia de tifoidea se extendió por todo el Valle del Río Connecticut en el año 1812, y mató cuando menos a 6,400 personas en un período de cinco meses, [22] En ese año el Presidente de Estados Unidos, James Madison, le declaró la guerra a la Gran Bretaña.

El miércoles 23 de junio de 1813, nació Catherine Smith en Líbano. [23] La tifoidea atacó a la familia Smith. Ninguno murió, pero José Smith hijo, tuvo dolores severos aun después de que se le quitó la fiebre.  Finalmente tuvo una infección en la pierna. [24] El doctor Nathan Smith de la Escuela de Medicina Dartmouth, que estaba cerca de la casa de los Smith en Líbano, operó a José usando un procedimiento especial, y por lo tanto salvó la pierna del niño de siete años de edad. [25]

Este episodio nos da la oportunidad de ver la dinámica familiar de los Smith. Cada uno de los padres de José demostró diferente fortaleza durante la crisis.  Por ejemplo, Lucy Mack, tuvo mucha fuerza de voluntad.  En lugar de aceptar que amputaran la pierna (el procedimiento normal en esa época) exigió que los médicos trataran de salvar la pierna del niño. [26] Sin embargo, antes de que los médicos empezaran a operar, Lucy Mack salió del cuarto, aparentemente incapaz de enfrentar la situación.  José Smith padre, entró y permaneció en el cuarto para sostener a su hijo durante la dolorosa intervención. [27] Tanto José como Lucy Mack tuvieron un papel diferente pero importante en esta crisis médica. Después del procedimiento, José fue a hospedarse con su tío Jesse Smith en Salem, Massachusetts que está en la Costa del Atlántico, con la esperanza de que la fresca brisa marina le ayudaría en su recuperación. [28] Mejoró gradualmente, pero pasaron tres años antes de que pudiera caminar sin muletas.

Los británicos derrotaron a Napoleón en Waterloo, y la Guerra de 1812 terminó en 1815. A mediados de abril de ese año el Monte Tambora, un volcán en la Indonesia moderna, hizo erupción y expulso hacia la atmósfera unas doce millas cúbicas de gases y unas veinticinco millas cúbicas de escombros, lo que bloqueó el sol y alteró los patrones del clima por todo el mundo durante mucho tiempo.

Haciendo una última parada en Nueva Inglaterra, la familia cruzó de regreso el Río Connecticut y rentó una granja en Norwich, Condado de Windsor, Vermont.  Don Carlos Smith nació en Norwich en 1816. [29]

Según Richard L. Bushman, durante el período del año 1814 al 1816, la familia Smith estuvo mas cerca de la miseria que en cualquier otro momento de sus vidas. [30] En la sociedad tecnológica moderna en la que vivimos, una persona puede tener una vida productiva y completa sin tener terrenos en propiedad.  Pero en el mundo agrícola pre-moderno,  era indispensable tener terrenos de cultivo para la supervivencia familiar. Para la mayoría de la gente, no existían otras redes de seguridad tales como las anualidades libres de impuestos, los seguros de vida o los pagos del seguro social.  Con frecuencia, la granja familiar era el único recurso económico para sostener a los padres que llegaban a sus últimos años de vida.  Además, la granja familiar le daba a los hijos una ventaja ya que los padres les daban una parte de la tierra para que empezaran su vida de casados. Por lo tanto, sin tierra de cultivo, el futuro de la familia Smith se veía muy lúgubre.

El año 1816 más tarde llegó a ser conocido como ”el año sin verano” [31] José Smith padre y Lucy Mack Smith muy probablemente no supieron que la erupción del Monte Tambora en 1815 fue la causa de que no hubiera cosechas en la región. Lucy Mack recordó: “El primer año fallaron nuestras cosechas, y compramos nuestro pan con los ingresos de la huerta y con nuestra propia laboriosidad. El segundo año volvieron a fallar. y en la primavera siguiente, el señor Smith dijo que volveríamos a sembrar una vez más y que si no tenía mejor éxito, nos mudaríamos a Nueva York.” [32]

Los Smith habían estado en Nueva Inglaterra durante cinco generaciones, pero este último mal año los forzó a salir.” [33] Lucy Mack Smith recordó: “Esto fue suficiente. Mi esposo estaba totalmente decidido acerca de irnos a Nueva York.” [34] Las razones para su partida al oeste de Nueva York parecían muy claras: “Por más de una década, el clima, las malas cosechas, los acreedores, las enfermedades y los fracasos en los negocios habían golpeado la economía de la familia Smith.” [35] Era hora de volver a empezar; tener un nuevo comienzo, y Nueva York parecía ser el mejor lugar para hacerlo.

Otros miembros de la familia Smith ya se habían separado de sus raíces en Nueva Inglaterra y se habían mudado a Nueva York, y como resultado, el círculo de seguridad de familiares y amigos ya había empezado a deshacerse en Vermont.

Teológicamente, los Santos de los Últimos no argumentarían que Dios hizo que el Monte Tambora hiciera erupción.  Sin embargo, Dios pudo haber usado las consecuencias naturales de ese evento catastrófico para llevar a cabo sus planes divinos, en este caso, traer a la familia Smith al oeste de Nueva York.

Nueva York

José Smith padre dejó Vermont en el verano de 1816 rumbo a Palmyra, Ontario (el moderno Condado de Wayne), Nueva York. Su familia llegó más tarde ese año.  José Smith padre decidió no seguir a su familia extendida hasta San Lawrence en el límite norte del estado. La decisión de ubicarse en la parte oeste de Nueva York resultó providencial.

El Señor había preparado la parte oeste de Nueva York como un campo fértil para llevar a cabo sus propósitos divinos: la Restauración.  Imagínese un triángulo que consista de tres p’s.  Las primeras dos p’s fueron las planchas (El Libro de Mormón) y el impresor [en inglés printer] (E. B. Grandin, ), que ya estaban para 1816.  La tercera p fue el Profeta José Smith. El Señor trajo a la familia Smith al oeste de Nueva York a fin de completar el triángulo.

Al mismo tiempo, el oeste de Nueva York era el lugar donde se efectuó una serie de resurgimientos evangélicos, conocidos en la actualidad como el Segundo Gran Despertar. [36] Los historiadores lo identifican como “el distrito quemado” debido a la agitación religiosa que se extendió por el oeste de Nueva York desde el año 1816 hasta 1826. [37] Estos resurgimientos encendieron en el joven José Smith una llama espiritual que no se pudo extinguir, lo que lo condujo en un viaje que duró toda la vida.

Con respecto a la publicación del Libro de Mormón y a la organización de la Iglesia en ese tiempo, un historiador americano comento:

Apareció en el momento correcto en la historia americana; mucho antes o mucho después y la Iglesia no habría prosperado. El Libro de Mormón probablemente no habría sido publicado en el siglo dieciocho, en un mundo de  tradiciones populares orales previo a la gran revolución democrática que reforzó el tumulto religioso de la nueva república.  En el siglo dieciocho, la  cultura burguesa dominante habría sofocado y desechado muy fácilmente al  mormonismo como otra superstición entusiasta. Y si el mormonismo hubiera salido mas tarde, después de la consolidación de la autoridad y la propagación de la ciencia en las décadas centrales del siglo diecinueve, habría tenido problemas para verificar sus textos y revelaciones.  Pero durante las primeras décadas del siglo diecinueve, el tiempo era idealmente adecuado para el establecimiento de la nueva fe. La revolución democrática estaba en su apogeo, todas las autoridades tradicionales estaban desorganizadas, y las visiones y las profecías aun atraían poderosamente a muchas personas. Mas o menos una generación posterior, hubiera sido necesario que Smith y sus seguidores consiguieran que algunos profesores universitarios autentificaran los caracteres en las planchas de oro.  Pero el que Martin Harris no haya podido obtener tal verificación “profesional” y “científica” en los años 1820s no fue de importancia.  Después de todo, los agricultores comunes sabían tanto acerca de esas cosas como los profesores universitarios. [38]

Aunque la mudanza a Nueva York fue providencial, no careció de desafíos. Lucy Mack tuvo que hacerse cargo de varias obligaciones, incluyendo el pagar algunas deudas, antes de guiar a su familia a reunirse con José Smith padre a unas trescientas millas de distancia. Además, José Smith hijo, que aun se estaba recuperando de la cirugía en su pierna, fue forzado a caminar gran parte del camino por una cochero abusivo que había sido contratado para llevar a la familia a Nueva York.  Por fin la familia llegó a Palmyra. Lucy Mack recordó: “En poco tiempo llegué a Palmyra con una pequeña parte de mis pertenencias, mis hijos, y dos centavos en efectivo, pero muy feliz por estar otra vez con mi familia. El gozo que sentí al ponerme junto con mis hijos bajo el cuidado y el afecto de un esposo y padre amoroso me pagó con creces todo lo que había sufrido.  Los niños rodearon a su padre, colgándose de su cuello, y llenando su cara de besos y lágrimas, a los cuales él correspondió. [39]

Los primeros años en Nueva York fueron difíciles, José recordó que su padre “por estar en situación indigente, se vio obligado a trabajar muy duro para sostener a su familia, tenía nueve hijos; y que requirió los esfuerzos de todo el que pudiera ayudar al sostén familiar, y por lo tanto nos vimos privados del beneficio de recibir educación. Tuve una poca de instrucción en la lectura, la escritura y las reglas básicas de la aritmética, lo cual constituyó toda mi aprendizaje literario.” [40] Eventualmente, para el año 1819, José Smith padre, Alvin (su hijo mayor), y Hyrum (su siguiente hijo), habían ganado el dinero suficiente para el pago inicial de una granja de cien acres cerca de Palmyra en el poblado de Farmington (conocido hoy como el Pueblo de Manchester). [41]

De este período tenemos uno de los primeros retratos hablados de José Smith dado por alguien que no fuera de su familia. Una señora Palmer recordó:  “ A mi padre le agradaba el joven José Smith y con frecuencia lo contrataba para que trabajara con sus hijos. Yo tenía como seis años de edad cuando él vino por primera vez a mi casa. Recuerdo que una tarde fui al campo a jugar entre el maizal mientras mis hermanos trabajaban. Cuando llegó la noche, estaba demasiado cansada para caminar hasta la casa y me puse a llorar porque mis hermanos no quisieron cargarme. José me subió a su hombro y puso su brazo sobre mis pies para sostenerme, y mi brazo alredor de su cuello, me llevó hasta nuestra casa.” [42]

Este relato nos revela algo acerca de la familia Smith: eran jornaleros, no granjeros.  Esta diferencia es importante en cualquier esfuerzo por reconstruir la situación social y económica de los primeros años de José Smith.

El Segundo Gran Despertar

Muchos americanos encontraron a Dios durante el Segundo Gran Despertar. La serie de resurgimientos ayudó a crear una moderna nación industrial occidental excepcional en América.  Mas o menos a partir de 1800, la fe llegó a ser más y más importante en la vida de las personas. José dijo que sus padres “no escatimaron esfuerzo al instruirme en la religión cristiana.” [43] Las descripciones e ilustraciones de las reuniones de campo de esa época, muestran que en muchos casos, los eventos fueron grandes reuniones; la gente con frecuencia se reunía durante los largos fines de semana   para oír las exhortaciones de los predicadores ambulantes. Como es natural, estos resurgimientos religiosos fueron de naturaleza evangélica, en la que se intentaba condenar a las personas por sus pecados y luego convencerlos de que solamente por la gracia de Jesús podrían ser salvos. Es importante notar que en vez de ser un evento único, el Segundo Gran Despertar consistió de una serie de resurgimientos que se extendieron en el tiempo y en el espacio geográfico. Inevitablemente, la familia Smith se vio atraída  hacia     este fervor evangélico por una serie de reuniones durante ese período en el oeste de Nueva York. [44]

La búsqueda religiosa personal de José, aparentemente comenzó alrededor del año 1818, a raíz de los resurgimientos de 1816 y 1817.  Él recordó:

Cuando tenía como doce años de edad, mi mente se impresionó seriamente con respecto a las siempre importantes preocupaciones por el bienestar de mi Alma inmortal lo que me llevó a estudiar las escrituras, pues creía, como se me había enseñado, que contienen la palabra de Dios —aplicándome por tanto a ellas y [debido a] mi asociación cercana con personas de diferentes denominaciones me hicieron asombrarme grandemente, porque descubrí que no adornaban su fe con conversaciones y vidas santas de acuerdo con lo que encontré en el registro sagrado [de la Biblia—] esto causó tristeza en mi alma; por lo que, desde los doce hasta los quince años de edad, medité estas cosas en mi corazón. [45]

 Una fuente de la época resalta una reunión de campo que se efectuó en Palmyra en junio de 1818.  El reverendo Aurora Seager anotó en su diario:

El 18 de junio, recibí una carta del hermano [Billy] Hibbard, en la que me informaba que se me había asignado la Conferencia de Nueva York [en el este] y que a solicitud mía, había sido transferido a la Conferencia en Genesee.  El [viernes] 19 [de junio de 1818] asistí a una reunión de campo en Palmyra [como a catorce millas de Phelps].  La llegada del Obispo Roberts, que parece ser un hombre de Dios, y cuya apariencia es apostólica, le dio mayor interés a la reunión hasta que terminó.  El lunes [en la reunión en Palmyra], se administró el sacramento, se bautizaron mas o menos veinte, cuarenta se unieron a la iglesia [Metodista] y terminó la reunión. [46]

 Nadie pudo haber previsto la forma en que estos resurgimientos habrían afectado a José Smith hijo, incluyendo a los mismos miembros de la familia Smith. Ni Joseph ni Lucy Mack  tuvieron  premonición alguna acerca del futuro religioso de su hijo. Lucy recordó que José era un muchacho “bastante tranquilo” y de “buena disposición.” Aun  así,  “se sentía menos inclinado a examinar los libros que” los otros hijos de los Smith. Pero, José recordó que él leyó las escrituras “pues creía, como se me había enseñado, que contienen la palabra de Dios”.” [47] Sin embargo, era “dado a la meditación y al estudio profundo.” [48]

Afortunadamente, tenemos algunos relatos cortos de este período. El más conocido es la historia oficial de José, que ahora se encuentra en la Perla de Gran Precio (José Smith — Historia). Usando un convencionalismo narrativo tradicional,  propio del siglo diecinueve, José combinó los eventos de 1816-1826 cuando nos proporcionó su historia oficial formal. [49] En esta historia, José recordó que entre los miembros de los distintos partidos y sectas hubo conflictos, refiriéndose muy probablemente, a los resurgimientos de 1816-1817 y de 1824-1826. [50]

Porque a pesar del gran amor expresado por los conversos de estas distintas creencias en el momento de su conversión, y del gran celo manifestado por los clérigos respectivos, que activamente suscitaban y fomentaban este cuadro singular de sentimientos religiosos — a fin de lograr convertir a todos, como se complacían en decir, pese a la secta que fuere— sin embargo, cuando los conversos empezaron a dividirse, unos con este partido y otros con aquel, se vio que los supuestos buenos sentimientos tanto de los sacerdotes como de los conversos, eras más fingidos que verdaderos; porque siguió una escena de gran confusión y malos sentimientos —sacerdote contendiendo con sacerdote y converso con converso— (José Smith – Historia 1: 6)

Este relato nos indica que las personas de la época eran serias acerca de la salvación, aunque estaban divididas acerca del mejor medio de salvación, incluso en la interpretación de pasajes bíblicos importantes. La condición general de división  reflejó, en menor grado, lo que estaba pasando con la misma familia Smith.

Por ejemplo, Milton V. Backman encontró que siete pueblos dentro de un radio de 20 millas de la granja de los Smith cerca de Palmyra,  reportaron “‘agitación religiosa inusual’ y/o aumento en la membresía de la iglesia” entre los años 1819 y 1820 y cuando menos otros dos reportaron “perspectivas de resurgir”. [51]

El joven José se abstuvo de unirse a alguna iglesia, aunque asistió a varias de ellas y se sintió inclinado hacia la fe metodista.  Dos personas recordaron en el Palmyra Register haber visto a José “atrapando la chispa del metodismo en una reunión de campo” y que él se unió a una grupo de prueba de la Iglesia Metodista de Palmyra. [52] José mismo declaró que tuvo algún deseo de unirse con los metodistas. Eventualmente, su madre y varios de sus hermanos se unieron a la Iglesia Presbiteriana. [53] Su padre se había involucrado con la asociación Universalista local en Tunbridge, Vermont, pero en Nueva York no estaba unido a ninguna denominación. Decididamente, no era de ninguna iglesia aunque si era religioso. [54] Los hijos lucharon por tener una identidad religiosa. José mismo recordó que él quería “obtener religión, también quería sentir y gritar como los demás pero no sintió nada.” [55]

José Smith agregó que su mente fue invadida por “una seria reflexión y gran inquietud” (José Smith – Historia 1: 8).  Primero y ante todo, estaba preocupado por su salvación  personal, y dijo: “mi mente se angustió mucho porque me condenaban mis pecados . . . . Y sentí que debía lamentarme por mis propios pecados y por los pecados del mundo. . . . Por tanto, le pedí misericordia al Señor porque no había ningún otro al cual pudiera acudir y obtener misericordia.” [56]

En esta época de incertidumbre religiosa, la familia Smith construyó una casa de troncos justo al norte de Farmington (el límite moderno del Pueblo de Manchester) en el pueblo de  Palmyra en el año 1819. [57] La familia empezó a limpiar la tierra en su granja de cien acres.

Es importar tomar en cuenta que José Smith no había llamado mucho la atención entre los años 1805-1819. Vivió más bien una vida sencilla en la frontera americana, “un muchacho desconocido” como él mismo mencionó (José Smith – Historia 1: 23). Sin embargo, en 1820, su mundo y el mundo religioso en el que vivía, cambiaron para siempre.

Un Instrumento en las Manos del Señor

Justo antes de su muerte, José Smith dijo que el había sido pre-ordenado para ser “uno de los instrumentos para el establecimiento del Reino de Daniel, según la palabra del Señor, e intento poner el fundamento que revolucionará a todo el mundo —una vez ofrecí mi vida ante la muchedumbre de Missouri como sacrificio por mi pueblo— y aquí estoy —no será por la Espada ni por las Armas que este Reino continúe — el poder de la verdad es tal que todas las naciones tendrán la necesidad de obedecer el evangelio.”  [58]

Desde el año 1820 hasta su muerte en 1844, José Smith se comprometió en esta misión religiosa.  Sin embargo, a pesar de todos sus logros como parte de la Restauración, el Profeta José Smith solamente fue un instrumento en las manos del Señor.

El Presidente Gordon B. Hinckley colocó al ministerio del Profeta en la perspectiva de los Santos de los Últimos Días contemporáneos al escribir:  “Adoro al Dios del Cielo, quien es mi Padre Eterno.  Adoro al Señor Jesucristo, quien es mi Salvador y mi Redentor. No adoro al Profeta José Smith, pero venero y amo a este gran vidente por medio de quien ha sido restaurado este milagro del evangelio. Estoy envejeciendo y sé que en el curso natural de los eventos, antes de muchos años cruzaré el umbral para estar ante mi Hacedor y mi Señor para rendir cuentas de mi vida. Y espero que tendré la oportunidad de abrazar al Profeta José Smith y agradecerle y decirle mi amor por él.” [59]

Cuando pensamos en los humildes comienzos del Profeta José Smith en Vermont y su viaje hasta la Arboleda Sagrada en Nueva York, nos llenamos de amor y aprecio por quien “fue ordenado por Cristo Jesús a restaurar la verdad a los hombres” [60] y nos regocijamos porque Jesús lo ordenó Profeta y Vidente.

Notas

[1] Ver el libro They Knew the Prophet, de Hyrum Andrus y Helen Mae Andrus, (Salt Lake City: Deseret Book, 1999); y Remembering the Prophet, por Mark L. McConkie, (Salt Lake City: Deseret Book, 2003).

[2] Ver Joseph Smith: Rough Stone Rolling, por Richard Lyman Bushman, (Nueva York: Alfred A. Knopf, 2005), página 3.

[3] Josiah Quincy, Figuras of the Past from the Leaves of Old Journals (Boston: Roberts Brothers, 1883), páginas 380-381.

[4] Andrus y Andrus, They Knew the Prophet, páginas 191-192.

[5] Para mayor información sobre el contexto inmediato de la vida de José Smith en los Estados Unidos, ver Joseph Smith’s America: His Life and Times por Chad W. Orton y William W. Slaughter (Salt Lake City: Deseret Book, 2005).

[6] Para un estudio histórico de la forma en que estos asuntos afectaron a los Estados Unidos de principios del siglo XIX, ver What Hath God Wrought: The Transformation of America, 1815-1848 por Daniel Walker Howe, (Nueva York: Oxford University Press, 2007).

[7] Lucy Mack Smith, The Revised and Enhanced History of Jospeh Smith by His Mother, editada por Scot Facer Proctor y Maurine Jensen Proctor (Salt Lake City: Deseret Book, 1996), página xxxvii; y Lucy’s Book: A Critical Edition of Lucy Mack Smith’s Family Memoir editado por Lavina Fielding Anderson (Salt Lake City: Signature Books, 2001), páginas 67-68.

[8] Véase por ejemplo, la historia de José Smith de 1832; Personal Writings of Joseph Smith, editado por Dean C. Jessee (Salt Lake City: Deseret Book, 2002), páginas 9-20.

[9] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 42.

[10] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, páginas 51-53.

[11] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 45; y “The Church on the Early 19th-Century Frontier” por Richard Neitzel Holzapfel en The Historical Atlas of Mormonism, editado por S. Kent Brown, Donald Q. Cannon, y Richard H. Jackson (Nueva York: Simon & Schuster, 1994), páginas 6-7.

[12] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 53.

[13] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 62,

[14] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 62,

[15] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 62,

[16] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 62; para un repaso sobre la vida de Samuel Harrison Smith ver United by Faith: The Joseph Smith Sr. and Lucy Mack Smith Family, editado por Kyle R. Walker (American Fork, UT: Covenant Communications, 2005), páginas 204-307.

[17] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 62,

[18] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 62,

[19] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 62; para un repaso de la vida de William B. Smith ver United by Faith. por Walker, páginas 247-307.

[20] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 64.

[21] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 63-64.

[22] Richard Lyman Bushman, Rough Stone Rolling, página 20.

[23] Kyle R. Walker, United by Faith, páginas 308-352.

[24] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, páginas 69-76.

[25] Leroy S. Wirthlin, “Joseph Smith’s Boyhood Operation: An 1813 Surgical Success,” BYU Studies 21, num. 2 (Primavera de 1981: páginas 131-154.

[26] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, páginas 73-74.

[27] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 75; ver también Rough Stone Rolling, por Richard L. Bushman, páginas 21-22.

[28] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 76.

[29] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 76;  para un repaso de la vida de Don Carlos Smith, ver United by Faith por Kyle R. Walker páginas 354-397.

[30] Richard L. Bushman,  Rough Stone Rolling, páginas 27-29.

[31] Daniel W. Howe, What Had God Wrought, páginas 30-31; y John D. Post, The Last Great Subsistence Crisis in the Western World, (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1977), páginas 1-27.

[32] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 81.

[33] Para mayor información acerca de la historia de la familia Smith, refiérase a Joseph Smith’s New England Heritage, por Richard Lloyd Anderson (Salt Lake City y Provo UT: Deseret Book y BYU Press, 2003).

[34] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, páginas 81-82.

[35] Richad L. Bushman,  Rough Stone Rolling, página 28.

[36] Ver “Awakenings in the Burned-over District: New Light on the Historical Setting of the First Vision” por MiltonV. Backman, BYU Studies 9, núm. 3 (1969): páginas 301-315.

[37] Ver The Burned-Over District-District: The Social and Intellectual History of Enthusiastic Religion in Western New York, 1800-1850, por Whitney R. Cross, (Ithaca, NT: Cornell University Press, 1950).

[38] Gordon S. Wood, “Evangelical America and Early Mormonism,” en The Mormon History Association Tanner Lectures: The First Twenty Years, por Dean L. May y Reid L. Nelson, (Urbana: Universiy of Illinois Press, 2006), página 22.

[39] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, páginas 84-86.

[40] Personal Writings of Joseph Smith, página 10; se han modernizado la ortografía la puntuación y la gramática.

[41] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 86.

[42] Andrus y Andrus, They Knew the Prophet, página 1.

[43] Personal Writings of Joseph Smith, página 10; se han modernizado la ortografía la puntuación y la gramática.

[44] Para un repaso de la cultura religiosa de este períodos, ver The Democratization of American Christianity por Nathan Hatch, (New Haven, CT: Yale University Press, 1989); y Awash in a Sea of Faith: Christianising the American People por Jon Butler (Cambridge: Harvard University Press, 1990).  Para análisis estadísticos del crecimiento de las iglesias durante este período, ver The Churching of América, 1776-2005: Winers and Losers in our Religious Economy por Roger Finge y Rodney Stark (New Brunswick, NJ: Rutgers University Press, 2005); y New Historical Atlas of Religion in America por Edwin Gaustad y Philip Barlow (Nueva York: Oxford University Press, 2000).

[45] Personal Writings of Joseph Smith, página 10; se han modernizado la ortografía la puntuación y la gramática.

[46] E. Latimer, Three Brothers: Sketches of the Lives of Rev. Aurora Seager, Rev. Micah Seager, Rev. Schuyler Seager, D.D. (Nueva York: Phillips & Hunt, 1880). Página 12.

[47] Personal Writings of Joseph Smith, página 10.

[48] Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, página 111.

[49] Personal Writings of Joseph Smith, páginas 226-239.

[50] D. Michael Quinn ha expuesto de manera persuasiva este punto por todas partes (“Joseph Smith’s Experience at a Methodist ‘Camp Meeting’ in 1820.” Versión Ampliada [Definitiva], Dialogue Paperless 3 ‘diciembre de 2006]: páginas 1-110, disponible en líneas en htoo://www.dialoguejournal.com/excerpts/e3.pdf).

[51] Milton V. Backman “Awakenings in the Burned-over District,” páginas 312-313.

[52] Richard Lloyd Anderson, “Circumstancial Confirmation of the First Vision Through Reminiscences,” BYU Studies 9, num. 3 (Primavera 1969): páginas 379-384.

[53] Ver Personal Writings of Joseph Smith, página 229.

[54] Asael Smith, el abuelo de José Smith, organizó una sociedad Universalista en Tunbridge con José Smith padre enlistado entre sus dieciséis miembros. Se reporta que sus hijos mayores asistieron con él a las reuniones. Ver Sacred Places, vol. 1: New England and Eastern Canada editado por Lamar C. Barret y otros (Salt Lake City: Bookcraft, 1999), 1: 121-122.

[55] El diario de Alexander Neibal, del 24 de mayo de 1844, en The Papers of Joseph Smith: Volume 1, Autobirographical and Historical Writings, editado por Dean C. Jessee (Salt Lake City: Deseret Book, 1989), página 461.

[56] Personal Writings of Joseph Smith, página 11; se modernizó la ortografía.

[57] Los investigadores descubrieron recientemente evidencia en una corte que muestran a José Smith como un testigo confiable en un asunto legal (lo que es muestra de que la familia Smith estaba viviendo en Palmyra en el año 1819). Ver “A Chronology of the Life of Joseph Smith,” BYU Studies 46, num. 4 (2007): página 7.

[58] The Words of Joseph Smith: The Contemprary Accounts of the Nauvoo Discourses fo the Prophet Joseph, editado por Andrew F. Ehat y Lyndon W. Cook (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1980), página 367.

[59] Gordon B. Hinckley, “As One Who Loves the Prophet,” en The Prophet and His Work: Essays from General Authorities on Joseph Smith and the Restoration (Salt Lake City: Deseret Book, 1996), página 13.

[60] W. W. Phelps, “Loor al Profeta”, Himnos (Salt Lake City: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1992), número 15.