Las Injusticias que​​ Llevaron a la Creación del Concilio de los Cincuenta

By Richard E. Turley

Las Injusticias que​​ Llevaron a la Creación del Concilio de los Cincuenta

Por ​Richard E. Turley Jr.

 

En la mañana del 25 de septiembre de 1844, Joseph Smith padre y algunos de sus vecinos se pararon, con palas en las manos, junto a la tumba en la cual diez meses antes, la familia Smith había sepultado los restos de Alvin Smith. La dolorosa muerte de Alvin a los veinticinco años de edad aún estaba fresca en la memoria de Joseph y Lucy Mack Smith y sus hijos. Con dedicación los hombres enterraron sus palas en la tierra negra y empezaron a sacar tierra a los lados, excavando más y más profundo, esperando escuchar que sus herramientas golpearan algo duro, de madera y hueco. Cuando por fin encontraron el féretro, quitaron la tapa y miraron. Para su consuelo, allí encontraron los restos de Alvin parcialmente descompuestos pero intactos.

Más tarde ese día, después de volver a sepultar el cuerpo de su hijo, Joseph padre fue a la oficina del periódico Wayne Sentinel y preparó un reporte que fue publicado dos días después. Dirigido “Al Público,” contrarrestaba los rumores de que los restos de Alvin habían sido removidos y "destrozados". Tales rumores habían sido "especialmente calculados para atormentar la mente de un padre y herir profundamente los sentimientos de los familiares." Como tal, Joseph padre suplicó, a quienes hicieron circular el rumor, que pararan. [1]

¿Qué pudo haber iniciado ese incidente? Comenzó cuatro años antes, cuando José Smith, hijo, le reportó su Primera Visión a un confiable líder religioso de su área. “Su conducta me sorprendió grandemente;” reportó José, “no solo trató mi narración livianamente, sino con mucho desprecio, diciendo que todo aquello era del diablo.”  Eso no terminó allí. “no tardé en descubrir que mi relato había despertado mucho prejuicio en contra de mí,” escribió José, “ y fue [motivo] de severa persecución.” [2]

En los años siguientes, escribió José, “el rumor con sus mil lenguas no cesaba de hacer circular calumnias acerca de la familia de mi padre y de mi. Si me pusiera a contar la milésima parte de ellas, llenaría varios tomos.” [3]  Fue uno de esos rumores lo que convenció a José Smith, padre, a confirmar que el cuerpo de Alvin no había sido robado.

Durante la vida de José Smith, hijo, la persecución siguió a sus reclamos religiosos. Su búsqueda de protección para sí mismo y para sus seguidores condujo a dos decisiones en los meses finales de su vida: (1) contender para presidente de los Estados Unidos y (2) formar el Concilio de los Cincuenta. En su candidatura para la presidencia, abogó fuertemente por la libertad religiosa para todos los americanos, no solamente para los Santos de los Últimos Días. En el Concilio de los Cincuenta, habló de la creación de una teocracia fuera de las fronteras de los Estados Unidos que se definiría por extender la libertad religiosa a todas las personas. Este artículo contextualiza esas decisiones con la oposición contra los Santos de los Últimos Días, con un énfasis en la década de 1830. Hubo otros acontecimientos y causas complejas inmediatos para el establecimiento del Concilio de los Cincuenta en el año 1844. Sin embargo, las experiencias de los mormones durante la década de 1830 definieron indeleblemente su manera de pensar sobre la necesidad de la libertad religiosa, el fracaso de los gobiernos actuales para adecuadamente protegerla  y la necesidad de un nuevo tipo de gobierno para defender la libertad de los Santos de los Últimos Días y de otras minorías religiosas.

Oposición en el Condado Jackson

Aunque para el año 1833 los primeros mormones ya habían experimentado oposición intensa, sus experiencias ese año en Missouri fueron un ejemplo de hasta donde querían llegar sus opositores. Para esa época, miles de Santos se habían congregado en el Condado Jackson, Missouri, el cual en una de las revelaciones de José Smith, había sido designado como el lugar para construir a “Sión.”  Muy pronto encontraron la oposición de aquellos a quienes no les gustaban sus opiniones religiosas y también chocaron culturalmente con ellos. Por ejemplo, la mayoría de los Santos que se mudaron al Condado Jackson eran norteños, lo que significaba que no favorecían la esclavitud, a diferencia de muchos de sus vecinos en Missouri.

A medida que crecía la oposición contra los Santos, algunos habitantes de Missouri empezaron a vandalizar las propiedades mormonas y a mostrar otros signos de prejuicio en contra de los miembros de esa religión minoritaria. Quienes tenían mayor prejuicio empezaron a buscar algo que pudieran usar como pretexto para expulsar a los miembros de la Iglesia.

Las tensiones religiosas, culturales, económicas y políticas explotaron después de que el periódico de la Iglesia en Missouri publicara un artículo en el cual aconsejaba a los negros libres que llegaban al estado la manera de evitar problemas con las leyes de Missouri. El artículo dio el pretexto que necesitaban los vigilantes [los defensores auto nombrados, pero sin autoridad legal] para buscar apoyo para  su causa en contra de los Santos y usar la violencia contra ellos.

Recurriendo al lenguaje patriótico, los vigilantes prepararon una constitución o manifiesto de la turba para atraer simpatizantes a su causa. Como sucede frecuentemente con los vigilantes, la chusma de Missouri encubrió sus actividades ilegales con leguaje patriótico. Siguiendo la retórica de la Declaración de Independencia que concluye cuando los firmantes “se comprometen el uno con el otro con nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro honor sagrado,” la chusma terminó su manifiesto con palabras similares: “Estamos de acuerdo en usar los medios necesarios y suficientes para expulsarlos [a los mormones], y para tal fin cada uno de nosotros se compromete con los demás con nuestro poder corporal, nuestras vidas, nuestras fortunas y honor sagrado.” [4]

Después de exigir que los mormones salieran inmediatamente y de darles muy poco tiempo para contestar, los vigilantes atacaron al mayor líder de la Iglesia en el área, el Obispo Edward Partridge, sacándolo de su casa, golpéandolo repetidamente, quitándole parte de su ropa, y embadurnándolo con alquitrán y plumas.

Un grupo de vigilantes atacó también la imprenta de los Santos, una maciza estructura   de dos pisos hecha de ladrillos. Echaron fuera a la familia del impresor y demolieron el edificio, deteniendo por tanto, la publicación del primer tomo de las revelaciones de José Smith y del periódico The Evening and the Morning Star.

Ante tal violencia, los líderes de la Iglesia acordaron que su  pueblo debería salir de allí. Más tarde, reconsideraron y decidieron buscar retribución legal por los crímenes cometidos contra ellos y defender sus derechos como ciudadanos de los EEUU.

Irritados a causa de los esfuerzos legales de los Santos, los vigilantes intensificaron la violencia. Lyman Wight, uno de los miembros de la Iglesia,  testificó posteriormente:

En algún momento hacia el final del verano de 1833, comenzaron las operaciones del populacho. . . . Grupos de entre treinta y sesenta [individuos] visitaron la casa de George Bebee y lo llamaron fuera de su casa a la medianoche, con muchas armas y pistolas apuntando a su pecho, lo golpearon de la forma más inhumana con palos y látigos; y la misma noche o la noche después, ese grupo desmanteló trece casas en lo que se llamó la Rama Whitmer de la Iglesia en el Condado Jackson. Estas acciones del populacho continuaron con furia incesante. Los grupos iban de casa en casa, arrojando postes y rieles a las ventanas y puertas de las casas de los santos, derribando varias casas, soltando a cerdos, caballos, etc., en los campos de maíz, quemando cercas, etc. [5]

En octubre, Wight refirió que el populacho irrumpió en una tienda propiedad de los mormones. Cuando Wight con unos treinta o cuarenta mormones llegaron al lugar, “encontraron a un hombre llamado McArty [Richard McArty], que furioso golpeaba con ladrillos  la puerta de la tienda, las sedas, los calicó y otros artículos delicados, entrelazados alrededor de sus pies, y logró traspasar la puerta de la tienda.” Después de que McArty fuera arrestado, fue absuelto rápidamente. Al día siguiente, los mormones que habían testificado contra McArty fueron arrestados acusados de falso encarcelamiento y “por el testimonio de este ladrón fueron encontrados culpables y encarcelados,” [6]

Acostumbrado a ser tratado como un ciudadano con plenos derechos antes de unirse a la Iglesia, Wight ahora sentía que estaban siendo violados sus derechos civiles, y dijo: “Esto exasperó tanto mis sentimientos que fui con doscientos hombres para investigar el asunto, y  cuando me recibió rápidamente el coronel de la milicia, me dijo que todo había sido una farsa religiosa, y que se había generado  por un prejuicio que habían adquirido contra dicho José Smith, un hombre con el que no estaban familiarizados.” [7]

Con la esperanza de reducir la violencia, Wight acordó que los Santos entregarían sus armas si el coronel de la milicia:

Recogía las armas del populacho, a lo cual el coronel accedió entusiastamente, y se comprometió por su honor junto con el del vice gobernador {Lilburn W} Boggs. . . . y el de otros.  Habiendo logrado este acuerdo, regresamos a casa, seguros de que por su honor, no nos volverían a molestar. Pero este solemne contrato fue violado en todo el sentido de la palabra. Las armas del populacho nunca fueron quitadas, y hasta donde sé, al día siguiente la mayoría de la milicia se unió al populacho ([el coronel y] Boggs no se exceptúan,) yendo de casa en casa en grupos de sesenta a setenta personas, amenazando la vida de las mujeres y niños mormones, si no se iban de inmediato. [8]

Barnet Cole, un miembro de la Iglesia,  posteriormente firmó una declaración jurada explicando lo que le había sucedido. De acuerdo con su declaración, tres hombres armados lo abordaron en su casa y lo obligaron a “caminar con ellos,” diciéndole “que ciertos caballeros deseaban verlo.” Lo forzaron a ir a un lugar “donde había de cuarenta cincuenta hombres armados.”

Uno de los hombres armados les preguntó a sus secuestradores, “¿es éste el señor Cole?”

“Sí,” respondió uno de ellos.

Desafiando los puntos de vista religiosos de Barnet, uno de los hombres armados le preguntó “¿Cree usted en el Libro de Mormón?” y él le respondió “Sí.”

Maldiciendo, el líder dijo: “Con eso basta. Dénle.”

El populacho le quitó parte de su ropa, y como advertencia “le dieron diez latigazos”, y le dijeron que podía irse a su casa. Barnet no salió del área, y como cinco semanas después, un grupo vino “a su casa y lo azotó por segunda vez y le ordenaron que saliera del Condado o le iría peor.” Entonces se fue al Condado Clay. [9]

Por toda la violencia en el Condado Jackson a fines de 1833, hombres, mujeres y niños fueron echados de sus hogares, y lucharon por su vida. Lyman Wight testificó: “Vi a ciento noventa mujeres y niños conducidos por treinta millas a través de la pradera, con sólo tres hombres decrépitos acompañandolos, en el mes de noviembre, el suelo estaba cubierto de una fina capa de aguanieve, y pude seguir su rastro por la sangre que fluía de sus pies lacerados !! por los tallos de la pradera quemada.” Él también describió la manera en que el populacho quemó las casas de los mormones en el Condado Jackson. [10]

A pesar de la continua amenaza de violencia, algunos mormones regresaron al Condado Jackson. Lyman y Abigail Leonard regresaron para evitar morirse de hambre. Abigail recordó: “Una compañía como de cincuenta o sesenta hombres con armas y látigos llegaron a la casa. . . . Cinco de ellos entraron a la casa. Le ordenaron a mi esposo que saliera amenazándolo con dispararle si no cumplía sus órdenes, uno de los cinco tomó una silla, y lo golpeó en la cabeza y lo tumbó y lo arrastraron fuera de la casa. Mientras tanto, yo les rogaba que salvaran su vida.”

Abigail trató de salvar a su esposo, pero tres de los hombres le apuntaron sus armas y juraron que le dispararían si oponía mas resistencia. “Mientras esto sucedía,” dijo ella, “uno de los hombres brincó sobre mi esposo golpéandolo con los talones, entonces mi esposo se levantó, le quitaron la ropa menos los pantalones, y luego cinco o seis lo atacaron con látigos y palos y lo golpearon hasta que no pudo sostenerse en pie y cayó al suelo.” [11] Lo “golpearon y azotaron hasta que [su] vida,” dijo ella, “estaba casi extinta.” [12]

Apel​aciones por Protección y Retribución

 Uno de los desafíos que enfrentaron los Santos durante ese período de tiempo fue que sus peticiones por protección del gobierno no fueron escuchadas, en parte porque los  oficiales que debieron haberlos protegido participaron ellos mismos en los disturbios o simpatizaban con quienes lo hicieron. Entonces los Santos buscaron la retribución en las cortes, pero solamente encontraron frustraciones semejantes.

Por ejemplo, cuando Edward Partridge inició el proceso legal contra quienes lo emplumaron, los líderes de la turba no pudieron negar lo que habían hecho, porque muchas personas los habían visto ya que fue un evento público. En vez de eso, a pesar de que asaltaron, secuestraron y golpearon al obispo, sin provocación legal de parte de él, los atacantes dijeron que lo hicieron en defensa propia.

La defensa fue tan ridícula que hasta el juez, que simpatizaba con la turba, no pudo en buena conciencia aceptar el reclamo de defensa propia hecha por los atacantes.  Así que hizo la  mejor segunda cosa  para los atacantes: Falló a favor de Partridge, pero le concedió solo un centavo y un grano de pimienta. [13]

No es de sorprender que los Santos se hayan frustrado todavía más. Estaban siguiendo las reglas que supuestamente debían proteger a los ciudadanos, pero debido a su condición como miembros de una minoría religiosa despreciada, la ley no los protegió de la violencia ni les brindó retribución después de que ésta ocurrió.

Refu​gio Temporal en el Condado Clay

Los Santos que fueron expulsados del Condado Jackson buscaron refugio en el Condado Clay, que estaba al norte del Río Missouri. Allí encontraron cierta medida de simpatía entre algunos de los ciudadanos. [14]  Mientras tanto, Lyman Wight cabalgó largas distancias tratando de encontrar personas que simpatizaran con los Santos y vinieran en su ayuda. Más adelante él testificó:

Dejé a mi familia con el propósito expreso  de hacer un llamado al pueblo americano   para que sepa algo sobre el porqué se toleraba tal conducta vil e inhumana, y viajé mil trescientas millas a través del interior de los Estados Unidos, y con frecuencia se me  respondía "Que tal conducta no era justificable en una gobierno republicano, pero tememos que Joe Smith sea un hombre muy malo, y las circunstancias alteran los casos. No deseamos prejuzgar a un hombre, pero en algunas circunstancias, la voz de la gente debe gobernar. [15]

Tales respuestas reflejaban un problema en los Estados Unidos de ese tiempo. La mayoría gobernante podía hacer más o menos lo que les gustara, aunque eso significara el violar los derechos civiles de las minorías. Se esperaba que las minorías se inclinaran ante el prejuicio colectivo de la mayoría y podían hacer muy poco para protegerse o para recibir justicia en las cortes.

Los agitadores en el Condado Jackson comenzaron a hacer tanto ruido contra los mormones en el Condado Clay que  afectó a los simpatizantes de los Santos allí, que querían evitarse problemas para ellos y sus comunidades. [16]  Además, los empobrecidos refugiados del Condado Jackson habían comenzado a trabajar para los ciudadanos del Condado Clay, y a medida que los Santos empezaron a prosperar económicamente y se les unieron miembros de otras partes, empezaron a tener, por razón de su número, poder político también. Lyman Wight recordó que “cuando los Santos comenzaron a comprar algunas pequeñas posesiones para ellos;   ésto, junto con la inmigración, causó  celos en los antiguos ciudadanos y ya no pudimos ser sus empleados.” Wight siguió describiendo los horribles azotes y golpes que fueron infligidos sobre los Santos. [17]

Otra vez, quienes infligieron la violencia contra los Santos justificaron sus crímenes bajo el disfraz del patriotismo. Uno de los atacantes, quien se consideraba a sí mismo como un ciudadano honrado, les escribió a miembros de sus familia acerca de la violencia que él ayudo a infligir: “Estamos pisoteando nuestra ley y Constitución,” admitió en su carta, “pero no podemos evitarlo de ninguna manera mientras poseamos el Espíritu del 76,” afirmó. “Seis de nuestro grupo. . . . .fueron a un pueblo mormón. Varios mormones prepararon sus armas y juraron que les dispararían. Después de algunos insultos dos hombres blancos, sacaron a un mormón de la compañía y le dieron 100 latigazos y se cree que morirá por esta paliza.” [18]  Es escalofriante la forma casi prosaica de que el atacante incluye esta descripción en una carta familiar.

Para evitar mayores problemas, los Santos salieron del Condado Clay y se instalaron en el Condado Caldwell, un condado nuevo establecido por los legisladores de Missouri como una “especie de reservación mormona.” [19] Al principio, pareció que esto calmó la violencia, pero no por mucho tiempo.

La Guerr​​a Mormona y la Orden de Exterminio

Los varones mormones que fueron a votar a Gallatin, Missouri enfrentaron oposición y se defendieron, ganaron la pelea el día de las elecciones pero les dieron a sus críticos justo lo que querían—un motivo para considerarlos peligrosos—y otra vez pedir que fueran expulsados. A lo que siguió se le ha llamado la “Guerra Mormona” del año 1838, o sea una serie de escaramuzas (algunas mortales) entre los vigilantes y la milicia de Missouri por un lado y los Santos de los Últimos Días por el otro.

En De Witt, Condado Carroll los vigilantes demandaron que los mormones se fueran y organizaron un “comité de seguridad,” que pidió a otros condados “ayuda para expulsar a los mormones, a los abolicionistas y a otras personas desordenadas.” [20]  Un periódico de Missouri reportó esas acciones y, aunque simpatizaba con los vigilantes, comentó: “¿Por qué aspecto del decoro una parte del pueblo del Estado puede organizarse en un cuerpo, independiente del poder civil, y contravenir las leyes generales del país e impedir el libre disfrute del derecho de ciudadanía a otra porción del pueblo? es algo que no podemos comprender.” [21]

Los mormones de De Witt le solicitaron al gobernador Lilburn W. Boggs y a un general de la milicia de Missouri que los salvaran del exterminio. El general trajo a sus hombres y   ordenó a la turba que se dispersaran. Sin embargo, los vigilantes se negaron y los hombres del general lo amenazaron con unirse a la turba. El general tuvo que retirarse y le escribió a su oficial superior, pidiendo que interviniera el gobernador.

El gobernador Boggs, que había participado en la expulsión de los Santos del Condado Jackson y que valoraba su posición política, eludió su deber de proteger a los Santos, diciendo que “la pelea era entre los mormones y la turba.” [22]  Abandonando toda  esperanza de recibir protección del gobierno, algunos cuatrocientos Santos de De Witt, que habían padecido mucho hambre durante el sitio, huyeron del área, dejando atrás propiedades valiosas que cayeron en manos de los perseguidores. Durante la huida, algunos murieron. [23]

Otros Santos en el noroeste de Missouri también sufrieron. En el año 1838, Asahel Lathrop compró un reclamo de tierras y se estableció, "suponiendo", como él dijo, "que estaba en paz con todos los hombres". Sin embargo, el 6 de agosto, se unió a otros mormones para defender su derecho a votar en Gallatin. Poco después, otros hombres lo amenazaron de muerte si no abandonaba el área. Algunos de los miembros de su familia estaban enfermos en esa época y no podían ser movidos con facilidad.  Su esposa le suplicó que dejara a los niños con ella y que huyera para salvar su vida. Él dudó, pero finalmente se rindió a sus súplicas.

No mucho después de que saliera, una turba de catorce o quince hombres ocuparon su casa y, como él lo testificó después, “abusaron de mi familia en casi todas las formas que las criaturas en forma de seres humanos podrían inventar.” Uno de sus hijos murió pronto. Después de apelar por protección a las autoridades locales, regresó a su casa para hallar a los otros miembros de su familia “en una situación difícil y ninguno de los restantes capaz de ayudarse el uno al otro.” Los mudó a sesenta millas de distancia, pero su esposa y otros dos miembros de la familia fallecieron pronto debido a las  “dificultades y la falta de cuidado del que fueron despojados por la turba despiadada.” [24]

Abandonados a su suerte, los Santos hicieron lo mejor que pudieron para defenderse y tomaron la ofensiva, efectuando ataques preventivos para eliminar las amenazas, desarmar al enemigo y re abastecer a su propia gente. Un grupo militar de Missouri empezó a sacar de sus casas a las familias Santo de los Últimos Días y tomaron tres prisioneros. Varios mormones se unieron y movilizaron para rescatarlos antes de su rumorada ejecución y terminaron en una pelea que llegó a ser conocida como  Battle of Crooked River [La batalla del Río Crooked]. Aunque las víctimas mormonas fueron más que las de los pobladores de Missouri, al gobernador Boggs le llegaron rumores exagerados y eso lo llevó a dar una orden para exterminar o expulsar del estado a los mormones. [25]

Poco tiempo después, un grupo grande de ciudadanos armados atacaron la villa de Hawn’s Mill, que estaba ocupada principalmente por Santos de los Últimos Días. Ignorando las peticiones de piedad, los atacantes mataron a diecisiete hombres y niños e hirieron a muchos otros. Antes de volarle la cabeza a un niño encontrado debajo del fuelle en la herrería, uno de los vigilantes pronunció el eslogan utilizado por los fanáticos durante generaciones para justificar el asesinato de los niños de las minorías: "Las liendres se harán piojos". Entonces, los asesinos saquearon el pueblo. [26]

Huida a​​ Illinois

Con el aumento de la violencia, los Santos de los alrededores huyeron a la capital mormona en Far West  para protegerse. Allí esperaban que el gobierno interviniera y los rescatara. En vez de eso, fueron rodeados por las tropas, capturaron a sus líderes y la gente fue obligada a firmar sus propiedades para pagar el costo de la guerra. Se les ordenó salir del estado o que enfrentaran mayor violencia. Durante el transcurso del otoño y del invierno, miles de Santos desafiaron las duras condiciones para huir al este a través de la pradera y sobre el río Mississippi. Mientras tanto, José Smith y sus compañeros en la prisión escuchaban a los guardias mofarse de ellos con relatos de los abusos cometidos contra víctimas mormonas. [27]

Escribiendo desde la cárcel de Liberty, José Smith y sus compañeros prisioneros escribieron de lo que llamaron: “un relato de aflicción, un relato lamentable; sí, una triste relación, demasiado extensa para repetir; demasiado extensa para contemplar; demasiado terrible para seres humanos.”  Refiriéndose a algunas de las atrocidades  de la guerra escribieron “que un hombre sea hecho pedazos por diversión, o que se quite a las mujeres cuanto poseen, hasta la última migaja que tienen para subsistir, y entonces violarlas para gratificar la infernal lujuria de la plebe, y por fin abandonarlas para que perezcan con sus indefensos niños abrazados a sus cuellos.” [28]

José, su hermano Hyrum y sus compañeros escaparon posteriormente a Illinois, en donde se unieron a muchos otros Santos refugiados, aunque José nunca se sintió completamente seguro allí, ya que los oficiales de Missouri trataron una y otra vez de recapturarlo y llevarlo de regreso a lo que posiblemente hubiera sido su ejecución.

Los Santos trataron de buscar justicia para los miles de personas cuyas propiedades les habían sido quitadas. Pero todo fue en vano. José hasta fue a Washington, y habló con el Presidente Martin Van Buren. El presidente fue comprensivo pero pensó que el gobierno federal no tenía poder en ese asunto. Además dijo, que si ayudaba a los mormones perdería el voto del estado de Missouri. En efecto, dijo: “Su causa es justa, pero no puedo hacer nada por ustedes.” [29]

Con base en estas experiencias, los Santos pensaron que para tener equidad y justicia, necesitaban tener su propio gobierno, sus propias cortes, y su propia milicia autorizada por el estado. En el nuevo asentamiento que establecieron en Illinois, llamado Nauvoo, los mormones eran la mayoría, y José Smith se convirtió en el líder de la ciudad, de la corte y de la milicia. La ciudad creció y prosperó con la ayuda de la afluencia de inmigrantes conversos, y José continuó buscando igualdad y justicia para su pueblo. A fines del año 1843, José le escribió a los principales candidatos a la presidencia de los EEUU preguntándoles que harían para proteger los derechos de los Santos de los Últimos Días. Después de recibir respuestas no satisfactorias, decidió a principios del año 1844 contender para presidente, con Sidney Rigdon como candidato para vice presidente. La campaña presidencial de José Smith sería una forma de atraer la atención a la difícil situación de los Santos, los esclavos, los prisioneros, los deudores y de otras personas oprimidas. Estos eventos, y otros en los primeros años de Nauvoo, dieron un contexto crucial para la formación del Concilio de los Cincuenta en marzo de 1844. Pocos meses después un populacho mató a José y a su hermano Hyrum.

Vari​​os Comentarios Finales

Primero, aunque los Santos de los Últimos Días algunas ocasiones contra atacaron y a veces tomaron la ofensiva, abrumadoramente fueron víctimas de la violencia ilegal y extra legal. Segundo, las tres ramas del gobierno fracasaron al proteger a los Santos antes de ser víctimas o para compensarlos de sus pérdidas después. Tercero, como sucede a menudo a los grupos en situación de minorías, los mormones fueron víctimas de la parcialidad estructurada. Por lo general cuando obraron mal, fueron castigados duramente. Pero cuando otros los perjudicaron severamente, no fueron castigados en lo absoluto.

Este historial  de repetidas injusticias que sufrieron los Santos de los Últimos Días brinda un antecedente esencial para entender el la formación del Concilio de los Cincuenta; un grupo que fue diseñado para, como lo dijo José Smith: “la seguridad y la salvación de los santos protegiéndolos en sus derechos y adoración religiosos.” [30]

Notas


[1].- “To the Public,” Wayne Sentinel (Palmyra, NY: 27 de octubre de 1824.

[2].-  José Smithh—Historia 1: 21-23,27.

[3].- José Smith—Historia 1: 61.

[4].- “A Su Excelencia, Daniel Dunkin, Gobernador del Estado de Missouri,” en Evening and Morning Star 2, núm. 15 (diciembre de 1833), página 228.

[5].- Testimonio de Lyman Wight, en Times and Seasons 4, núm. 17 (1843): página 262.

[6].- Testimonio de Wight, página 262.

[7].- Testimonio de Wight, página 262.

[8].- Testimonio de Wight, página 262.

[9].- Barnet Cole, Declaración Jurada del 7 de enero de 1840, en Mormon Redress Petitions: Documents of tje 1833-1838 Missouri Conflict, en el tomo 16 de la Serie de Monografías del Centro de Estudios de Religión, editado por Clark V. Johnson (Provo, UT: Religious Studies Center, 1992), páginas 431-432.

[10].- Testimonio de Wight, página 263.

[11].- Declaración Jurada de Abigail Leonard el 11 de marzo de 1840. En Mormon Redress Petitions, páginas 273-274.

[12].- Ver la petición no jurada ni fechada de Lyman Leonard en Mormon Redress Petitions, página 699.

[13].- Karen Lynn Davidson, Richard L. Jensen y David J. Whittaker, son los editores de Histories, Volume 2: Assigned Histories, 1831-1847, tomo 2 del la Serie de Historias de The Joseph Smith Papers [Los Documentos de José Smith] editado por Dean C. Jessee, Ronald K. Esplin y Richard Lyman Bushman (Salt Lake City: Church Historian Press, 2012), páginas 209, 227 (en adelante se citará como JSP, H2).

[14].-Parley P. Pratt et al, ‘“The Mormons’ So Called,” The Evening and the Morning Star, Extra, febrero de 1834, [2].

[15].- Testimonio de Wight, página 263.

[16].- Edward Partridge, “A History, of the Persecution, of the Church of Jesus Christ, of Latter Day Saints in Missouri,” en elTimes and Seasons1, núm. 4 (1840): página 50; y en JSP, H2:226.

[17].- Testimonio de Wight, página 263.

[18].- Durward T. Stokes, es el editor de “The Wilson Letters, 1835-1849,” Missouri Historical Review 60, núm. 4 (julio de 1966): páginas 508-509. Con respecto a la distinción del escritor entre “hombres blancos” y “un mormón,” ver de W. Paul Reeve, Religion of a Different Color: Race and the Mormon Struggle for Whitness (Nueva York: Oxford University Press, 2015).

[19].- Chicago Times, del 7 de agosto de 1875, http://wikisource.org/wiki/Chicago_Times._August_77,1875.

[20].- “Anti-Mormons,: Missouri Republican (San Luis), agosto de 1838 en Publications of the Nebraska State Historical Society: Volume XX, editado por Albert Watkins (Lincoln: Nebraska State Historical Society, 1922), página 80.

[21].- “The Mormons,” Southern Advocate (Jackson, MO), 1 de septiembre de 1838. Https://web.archive.org/web/20110515042529/http://www.sidneyrigdon.eom/dbroadhu/MO/Miss1838.htm.

[22].- Extracto del Diario Privado de José Smith, hijo,” en Times and Seasons 1 núm. 1 (1839): páginas 2-9, josephsmithpapers.org/paper-summary/extract-from-the-private-journal-of-joseph-smith-jr-july-1839/1.

[23].- “Trial of Joseph Smith,” Times and Seasons 4, núm 17 (1843): página 257; Joseph Smith, History, 1838-1856, tomo B-1, página 836, josephsmithpapers.org/paper-summary/history-1838-1856-volume-b-1-1-september-1834-2-november-1838/290.

[24].- Asahel A. Lathrop, Declaración Jurada del 8 de mayo de 1839, y el 17 de marzo de 1840, en Mormon Redress Petitions, páginas 263-266.

[25].- De Lllburn W. Boggs, a John B. Clark, 27 de octubre de , Mormon War Papers, Missouri State Archives, Jefferson City.

[26].- History of Caldwell and Livingston Counties, Missouri: Written and Compiled from the Most Authentic Official and Private Sources, including a History of Their Townships, Towns and Villages (San Luis, National Historical, 1886) página 149.

[27].- “Memorial to the Missouri Legislature,” enero 24 de 1839, 2º Libro de Cartas de José Smith páginas 66-67; josephsmithpapers.org/paper-summary/memorial-to-the-missouri-legislature-24-january-1839/1.

[28].- Epístola de José Smith a la Iglesia y a Edward Partridge el 25 de marzo de 1839, ver Enseñanzas del Profeta José Smith (Salt Lake City: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1954), página 154. Veánse también los testimonios de Hyrum Smith “Missouri vs Joseph Smith,” en Times and Seasons 4, núm 16 (1843): página 255; y de Parley P. Pratt, “Trial of Joseph Smith,” Times and Seasons 4, núm 17 (1843): página 258.

[29].- Carta de José Smith a Hyrum Smith y el Sumo Consejo, 5 de diciembre de 1839, 2º Libro de Cartas de José Smith, página 85, josephsmithpapers.org/paper-summary/letter-0to-hyrum-smith-and-nauvoo-illinois-high-council-5-december-1839/1.

[30].- Minutas del Concilio de los Cincuenta el 18 de abril de 1844, en Council of Fifty, Minutes, March 1844—January 1846, editado por Mtthew J. Grow, Ronald K. Esplin, Mark Ashurst-McGee, Gerrit J. Dirkmaat y Jeffrey D. Mahas, tomo 1 de la serie de Registros Administrativos de The Joseph Smith Papers, editado por Ronald K. Esplin, Matthew J. Grow y Matthew C. Godfrey (Salt Lake City: Church Historian Press, 2016), página 128.