Los Rollos del Mar Muerto

POSTED BY: holzapfel

02/08/10


El mes pasado, Andrew Lawler, publicó un ensayo acerca de los Rollos del Mar Muerto en la revista Smithsonian (“¿Quién Escribió los Rollos del Mar Muerto?” [Enero 2010]: páginas 40-47). A los medios les gusta la controversia, y Lawler la resalta en este interesante ensayo.

Desde los primeros descubrimientos en 1947, los Rollos del Mar Muerto han atraído la imaginación del público, incluyendo a los Santos de los Últimos Días. La importancia del descubrimiento de estos textos en las márgenes noroccidentales del Mar Muerto no puede ser sobre estimada; ya que abren una importante ventana al pasado, particularmente para la época en que la insuficiencia de fuentes hizo que los eruditos se frustraran al tratar de reconstruir el mundo judío del período entre los dos testamentos. También iluminan el mundo de Juan el Bautista y de Jesús de Nazaret, aunque esté en duda que alguno de ellos haya pasado algo de tiempo en el lugar donde se copiaron los rollos.

Al final, se encontraron algunos 800 manuscritos en once cuevas cerca de la margen noroeste del Mar Muerto. Entre ellos estaban las copias más antiguas del Antiguo Testamento, con la excepción del libro de Esther. Además, se hallaron en ese lugar muchos textos desconocidos, lo que aumenta nuestro aprecio por el complejo e interesante mundo del judaísmo durante el período del Segundo Templo. La mayor parte de los manuscritos están escritos en caracteres angulares hebreos (escritura aramea o asiria), pero unos cuantos muestran lo que los eruditos llaman la escritura paleo-hebrea. Las fechas de los manuscritos van desde el ao 300 a. C. hasta justo antes de que los romanos destruyeran el lugar en el ao 68 d. C.

Desde el principio, muchos eruditos creyeron que quienes reunieron, copiaron y escondieron esa biblioteca masiva fueron los esenios, una secta judía del primer siglo, que era conocida, hasta el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto, solamente por lo que otros pueblos habían escrito de ellos. Los eruditos nunca aceptaron de forma unánime esa identificación, aunque la mayoría la ha aceptado razonando que esa es la mejor explicación aplicable al lugar y a los documentos.

En la última parte del debate, se ha alcanzado un consenso. Hay un acuerdo casi universal de que muchos de los rollos encontrados en el Mar Muerto no fueron producidos en ese lugar. Una de las teorías actuales, destacada en el artículo de Lawler, es que los judíos que huían de los avances del ejército romano durante la Guerra Judía, se reunieron en la fortaleza de Qumram, y trajeron con ellos los escritos que creyeron que eran importantes y sagrados. Esta propuesta sugiere que “los rollos muestran no solo los puntos de vista de un solo grupo disidente [los esenios]. . . . sino un panorama más amplio del pensamiento judío” (página 44).

Si alguien ha querido entrar al mundo académico para ver la forma en que los eruditos enfrentan los temas controversiales, este ensayo le sorprenderá y le deprimirá ya que destaca las intrigas de tal debate. Finalmente, el debate respecto a quién escribió los Rollos del Mar Muerto continuará atrayendo la atención, pero posiblemente nunca se resolverá, lo que nos permite considerar todas las posibilidades.


La Jánuca (Hanukkah) y la Navidad

POSTED BY: holzapfel

12/10/09


Este es un blog invitado escrito por Jeffrey R. Chadwick, quien es profesor de Arqueología y Estudios del Cercano Oriente en el Centro de Estudios en Jerusalén. (BYU).

Jánuca,(Hanukkah) la festividad judía de la Dedicación, empieza este viernes al atardecer. La palabra hebrea Jánuca significa realmente “dedicación.” Este año 2009, el festival se celebrará desde el sábado 12 de diciembre hasta el sábado 19 de diciembre. Para los judíos de todo el mundo, este es un período festivo de considerable significado tanto religioso como histórico. Pero también debe ser de importancia para los cristianos, incluyendo a los Santos de los Últimos Días, porque sin los eventos que se celebran en Jánuca no habría Navidad. He aquí la historia: El antiguo pueblo judío de la tierra de Israel enfrentó una grave amenaza cuando Antioco IV, el déspota greco-sirio se convirtió en rey del Imperio Seléucida en el año 175 a.C. En ese tiempo Siria controlaba a Judea, pero los judíos habían sido tratados con tolerancia por los anteriores gobernantes sirios. Sin embargo, Antioco IV se consideraba como una deidad griega en forma humana (inclusive adoptó el nombre de Epífanes), y se fijó la meta de convertir a todos los pueblos de su reino a la adoración de todos los dioses griegos.

Buscando imponer esta meta entre los judíos, Antioco hizo que sus tropas ocuparan Jerusalén y el templo judío, reemplazando las ceremonias que honraban al Dios de Israel con ritos paganos, y convirtiendo el edificio en un lugar sagrado para Zeus. El templo fue profanado. Se sacrificaron cerdos en su altar por sacerdotes falsos como muestras de desprecio a la ley de Moisés y a los valores judíos.

La religión judía en general fue proscrita. Se confiscaron las escrituras (los libros de lo que ahora llamamos el Antiguo Testamento) y fueron quemadas. Las ordenanzas y prácticas judías, como la circunsición y las oraciones al Señor, se convirtieron en crímenes capitales. El libro histórico de 1 Macabeos reporta que “bajo el decreto, los sirios ejecutaban a las mujeres que habían circuncidado a sus hijos, colgando a sus hijos alrededor de sus cuellos y destruyendo a sus familias y a los hombres que habían efectuado la circuncisión.” (1 Macabeos 1: 60) De no haber sucedido algo que cambiara el curso del programa de genocidio cultural de Antioco contra los judíos, su religión y su identidad habrían sido arrasadas en unas pocas generaciones.

Pero algo sucedió. En el año 167 a.C. Inspirados por una familia de sacerdotes de Aarón conocidos como los asmoneos, el pueblo de Judea se rebeló contra los ocupantes sirios. La guerra de independencia fue dirigida por un sacerdote asmoneo conocido como Judas Macabeo. La insurrección, conocida como la Revolución Asmonea o como la Revolución Macabea, cobró fuerza y tuvo éxito al rechazar a las fuerzas sirias. Para el mes invernal de Kislev (alrededor de nuestro diciembre) en el año 164 a.C., los revolucionarios judíos habían recuperado el monte del templo en Jerusalén y lo liberaron de los sirios paganos. Al continuar la guerra, las fuerzas macabeas expulsaron a los sirios de la tierra de Israel.

Habiendo liberado a Jerusalén, los judíos se dedicaron a limpiar y volver a dedicar su santo templo. De acuerdo con la tradición de los rabinos que está registrada en el Talmud (TB Shabbat 21:b) cuando los sacerdotes asmoneos entraron al templo solamente encontraron una jarra de aceite de oliva consagrado para encender durante un solo día la lámpara de siete brazos (el menorah) en el lugar santísimo del templo. Pero ansioso por volver a dedicar el edificio, el sumo sacerdote vació el aceite en las siete tazas de los brazos del menorah y las encendió. El aceite que era suficiente para un día ardió durante ocho días completos, tiempo suficiente para fabricar y consagrar nuevo aceite. Esto fue visto como un milagro y una señal de que Dios había estado con los judíos al establecer su libertad y al salvar su religión y su identidad. El período de dedicación de ocho días se ha celebrado por los judíos en Israel, y eventualmente en todo el mundo, desde ese mismo año hasta la actualidad, empezando el día 25 de Kislev, siempre se le ha conocido como el festival de Jánuca, la “fiesta de dedicación”.

Los judíos modernos hacen varias cosas en sus celebraciones de Jánuca. La primera, y la más importante, es el encendido de las luces de Jánuca. Un menorah de Jánuca (candelabro de nueve brazos conocido en hebreo como Hanukiah) es el principal instrumento de la ceremonia. Se colocan velas pequeñas o frasquitos con aceite de oliva en los brazos del menorah, uno de los cuales es más alto que los demás. La primera noche de Jánuca, se enciende la vela elevada (conocida como Shamash) junto con otra vela que representa el primer día de Jánuca. La segunda noche se encienden el Shamash y dos velas, el tercero se encienden tres y así sucesivamente hasta que que en la octava noche de Jánuca se han encendido el Shamash y las ocho velas. El Hanukiah encendido se coloca todas las noches en una ventana para que toda la comunidad puedan ver que la familia judía está celebrando el festival.

Otras actividades de Jánuca incluyen la preparación y el consumo de alimentos fritos en aceite, como las ‘latkes’de papas (tortas de papa fritas y condimentadas) y unas donas conocidas como ‘sufganiot’. El freír en aceite es un recordatorio del milagro del aceite. La antigua práctica de dar monedas a los niños para que las gasten en Jánuca ha evolucionado para convertirse en una tradición de dar regalos durante la temporada festiva. Los niños juegan con un trompo pequeño de cuatro lados llamado ‘dreidel’. Algunas veces a Jánuca se le considera un festival menor, pero eso se debe solamente porque no está incluído en el Torá (la ley de Moisés de las escrituras). En la práctica, es una festividad judía muy querida y celebrada ampliamente.

Para quienes celebran la Navidad cada diciembre les puede resultar de interés saber que Jesús, que era un judío genuino, viajó a Jerusalén para celebrar la Jánuca. En el evangelio de Juan dice “Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.” (Juan 10: 22-23). Jesús honró la fiesta de Jánuca de la misma forma en que honró la Pascua y otras festividades: le enseñó al pueblo acerca de Su propia identidad y misión divinas.

Los cristianos también deben tomar en cuenta lo siguiente: Si no hubiera habido una revolución asmonea, y si Jerusalén y el templo no hubieran sido liberados y vueltos a dedicar — o sea, si Antioco y los sirios hubieran tenido éxito en arrasar la religion y la identidad judías— entonces no hubiera habido una aldea llamada Nazaret, ni una ciudad de David llamada Belén. No habría una nación judía que esperara la venida de ese Redentor. ¡No hubiera existido el escenario para el nacimiento y la vida de Jesús de Nazaret!

Pero, gracias sean dadas al cielo, hubo una revolución, y la nación judía no solo sobrevivió sino que prosperó. Y como consecuencia de dichos eventos, se preparó el camino para la primera Navidad. Parece ser apropiado que en esta temporada nos unamos en desearnos mutuamente “Felices Fiestas” Feliz Jánuca” y “Feliz Navidad” para todos.


La Temporada del Adviento

POSTED BY: holzapfel

12/07/09


Blog invitado escrito por Eric D. Huntsman, profesor asociado de escrituras antiguas en BYU
La palabra Adviento se deriva del latín Adventus, que significa “llegada” o “aparecerse en persona”. Comenzando el primer domingo de los cuatro que preceden a la Navidad, el Adviento ayuda a los cristianos no solamente a celebrar la Primera Venida de Jesucristo, sino que también a ver hacia el futuro a Su gloriosa Segunda Venida. Aunque las costumbres del Adviento sean desconocidas para muchas personas, al igual que muchas otras tradiciones de ésta época son una manera magnífica de volver nuestra atención más completamente al verdadero significado de la Navidad.

Muchas de las tradiciones del Adviento vienen de Alemania, en donde Martín Lutero alentó su observancia continua como una mejor manera de enseñar a los niños y a las familias acerca de la importancia de la venida de Jesucristo. Se observó allí tanto por los católicos romanos como por los luteranos y se ha vuelto una celebración común en muchas comunidades cristianas por todo el mundo.

Una de las costumbres más conocidas del Adviento es la del encendido de las velas de la corona de Adviento, o sea una corona de hojas perennes adornada con cuatro velas alrededor y una vela blanca en el centro. La corona misma representa el “círculo que no tiene fin” del amor de Dios, que Él es el mismo para siempre en cuanto a Su amor por Su pueblo. El verde de la corona, como en el árbol de Navidad, representa la esperanza de la vida eterna que viene por medio de Cristo y nos recuerda la frescura del amor de Dios y Sus promesas. La luz de las velas nos recuerda que Jesús es la Luz del Mundo, que Su nacimiento representó la llegada de la luz entre las tinieblas, y que se nos ha pedido que esa luz se refleje en nuestra vidas.

Las velas exteriores son de color púrpura, o sea el color de la realeza, aunque por costumbre la tercera es de color rosa. Las tradiciones difieren en cuanto al simbolismo de las velas. Una es que representan la esperanza, el amor, el gozo y la paz que vienen por medio de Jesucristo. Cada domingo previo a la Navidad se enciende una vela adicional, y eso crea un hermoso efecto escalonado ya que las velas de la semana anterior se han consumido más. Como parte del encendido se pueden leer las escrituras y cantar villancicos; nosotros lo hacemos antes de la oración familiar. Las cuatro velas también pueden representar los diferentes convenios del Antiguo Testamento que Dios hizo con sus siervos, empezando con Noé y siguiendo con Abraham, Moisés y David. La vela blanca del centro se conoce como la vela de Cristo. Se enciende en la Nochebuena y en la Navidad y representa el nuevo convenio que es posible a través de Cristo.

Aunque observar el Adviento no es parte formal de la tradición SUD, las personas y las familias las pueden adaptar y usar esas tradiciones para su propio uso. En un reciente programa de Navidad de la Primera Presidencia, el Presidente Dieter F. Uchtdorf habló positivamente de las tradiciones del Adviento con las que creció en Alemania, y lo mismo han hecho otros conversos a la Iglesia. Al principio de nuestro matrimonio, mientras mi esposa y yo estábamos desarrollando nuestras propias tradiciones familiares, la observancia del Adviento mejoró nuestra temporada navideña, y en años recientes hemos visto que es una gran manera de enseñar a nuestros hijos, de compartir experiencias espirituales con ellos, y mantenerlos enfocados en el verdadero significado de la Navidad.

Para las familias SUD, se puede adaptar el Adviento al leer no solamente del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento sino también del Libro de Mormón y de la Perla de Gran Precio (vea nuestra selección en mi página de Internet). No todas las familias desearán observar las costumbres del Adviento, pero disfrutar de buena música y de la lectura de las escrituras en los domingos del Adviento puede ser edificante y brindar reflexiones significativas en esta temporada.


Año Nuevo Judío

POSTED BY: holzapfel

09/22/09


Este blog fue escrito por Jeffrey R. Chadwick, quien es profesor de Arqueología y estudios del Cercano Oriente en el Centro de Jerusalem, y profesor asociado de la historia y la doctrina de la Iglesia en BYU.\

Rosh Hashannah, es el día festivo anual que marca el Año Nuevo Judío. El término hebreo en realidad significa “el principio del año”. El festival empieza el primer día del primer mes lunar de la temporada de otoño. En el 2009, el año nuevo judío empezará la noche del viernes 18 de septiembre, y se celebrará el sábado 19 de septiembre durante todo el día. En muchas comunidades judías, se celebrará un segundo día de Rosh Hashannah el domingo 20 de septiembre.

Rosh Hashannah es una de las más festivas de todas las celebraciones judías, Rosh Hashannah, es uno de los dos días más sagrados en el judaísmo, siendo el otro el solemne día de ayuno conocido como el Yom Kuppur (el Día de la Expiación) que viene diez días después. El período entre estos dos “Días Santísimos” es conocido como los “Días de Asombro” un período en el cual los judíos fieles piensan en sus errores, personales y nacionales, reflexionan en la necesidad de arrepentirse, y consideran su futuro. Es muy significativo que ese período se comience con un festival tan alegre, lleno de esperanza y con ilusiones para el futuro, como lo es el Rosh Hashannah.

Existen varias maneras de celebrarlo. Por supuesto, muchos judíos asistirán a los servicios especiales por el año nuevo que se efectuarán en su sinagoga local. Un acto significativo, establecido como mandamiento en Levítico 23: 24, consiste en tocar durante el día del festival el shofar (término hebreo para “el cuerno de carnero” traducido como “trompeta” en la Biblia de Reina-Valera) . Una combinación de toques coen el shofar cortos, medianos y largos se hará hasta cien veces durante el día. Otra práctica consiste en comer las frutas de otoño, granadas, uvas, y rebanadas de manzana sumergidas en miel, y regalar manzanas y miel a los familiares y amigos. Las manzanas y la miel han llegado a ser símbolos del Rosh Hashannah, que son reconocidos como emblemas del festival por los judíos en todas partes.

Los judíos saludan a sus familiares y amigos y les desean Shannah Tovah (“un buen año”) y Ktivah Vehatimah Tovah (“que seas inscrito y sellado para bien”), refiréndose a ser inscrito en los metafóricos libros de la vida. El Talmud enseña que en el Rosh Hashannah “se abren tres libros de la vida (en el cielo): el libro de la vida de los inicuos, el libro de la vida de los justos, y el libro de la vida de los que están en medio” (Talmud Babilonio, Rosh Hashannah 16.b). Este pasaje se hace más interesante a la luz de las referencias en el Nuevo Testamento a los libros por los cuales seremos juzgados (véase Apocalipsis 20: 12) y a la resurrección a diferentes glorias (véase Juan 5: 28-29). El Talmud, a su manera, parece referirse a tres grados de juicio y recompensa post mortal.

En las escrituras judías conocidas como la Biblia Hebrea (los cristianos lo llaman el Antiguo Testamento), se encuentra que este festival empieza el primer día del “séptimo mes” (Levítico 23: 24) pero no se le asigna un nombre. El mandamiento de guardar ese festival solamente indica que se debe considerar como un día de reposo y una santa convocación y manda que se haga el “toque de trompetas”. En los primeros días del tiempo del Antiguo Testamento antes de la cautividad de Babilonia, el festival no era considerado como el primer día del año nuevo. Así que, ¿como surgió esa designación?

Mientras estaban en Babilonia, los judíos antiguos estuvieron expuestos a un conteo anual que empezaba con un año nuevo otoñal, y se les hizo conveniente adoptar ese ciclo para sus prácticas de recuerdos anuales. Así que, para ellos, el contar el año a partir del primer mes del otoño llegó a convertirse en algo así como un segundo calendario secular. Aunque no se olvidaron del año nuevo bíblico de la primavera, con el tiempo el año nuevo otoñal llegó a ser observado mas ampliamente. Y a causa de que ese día caía en el mismo día que el festival de las trompetas que se menciona en Levítico 23, la práctica de llamarle “el principio del año” (Rosh Hashannah) comenzó; todo eso fue antes del tiempo de Jesús. Y un hecho mas interesante: es muy probable que la “fiesta de los judíos” que se menciona en Juan 5: 1 no fuera la Pascua (como se indica en algunas notas al pie de página) ¡sino que en realidad era el Rosh Hashannah!

Así que, ¡Shannah Tova! (Un buen año) para todos!



Blog escrito por Kent P. Jackson, profesor de escrituras antiguas.

Este mes celebramos el 179 aniversario de algo que la mayor a de los Santos de los Últimos Días dan por hecho. Fue en junio de 1830, sólo dos meses después de que se organizara la Iglesia, que el Profeta José Smith comenzó a trabajar en su traducción de la Biblia. En la actualidad se le llama la Traducción de José Smith – utilizando las siglas TJS – pero el Profeta mismo la llamó la Nueva Traducción. Las primeras diecinueve páginas, reveladas entre junio de 1830 y finales de dicho año, contienen su revisión de los primeros capítulos de Génesis. Cuando la Perla de Gran Precio se creó en 1851, se incluyeron en ella esos capítulos de Génesis, y todavía permanecen allí en la actualidad. Es el libro de Moisés.

¿Hay algo nuevo en la Nueva Traducción? Veamos tan sólo un capítulo, el primero de la traducción, revelado en junio de 1830.

Lo que ahora llamamos Moisés, capítulo 1, es el texto de una visión que tuvo Moisés antes de que el Señor le revelara la historia de la creación, por lo que es el prefacio del libro de Génesis. Éste es uno de los capítulos más notables de las escrituras, lleno de doctrinas que distinguen a los Santos de los Últimos Días de los demás creyentes de la Biblia. Aunque la visión de Moisés es un evento bíblico y toma lugar en un contexto bíblico, no existe registro de ello en el Antiguo Testamento. No tiene ningún equivalente bíblico. Pero es una de las grandes joyas de la Restauración – una verdadera perla de gran precio.

En este capítulo aprendemos mucho.

Moisés habla con Dios “cara a cara” en términos que claramente indican que Dios en verdad tiene rostro. Aprendemos acerca del Hijo Unigénito del Padre. Al hablar el Padre con Moisés y al enseñarle acerca de Jesucristo, se nos recuerda, en claros términos canónicos, que el Padre y el Hijo son seres divinos diferentes. También aprendemos algo acerca de nosotros mismos, que nosotros – dejados a nuestra propia suerte – no somos “nada”; sin embargo, somos hijos e hijas de Dios, creados a imagen de Su Unigénito, investidos con un enorme potencial.

Aprendemos de la gloria de Dios, el poder celestial que emana de Él y que lo rodea. Los humanos deben ser transfigurados para soportar la gloria de Dios, pero Satanás sólo puede fingir tenerla y no posee ninguna parte de ella por sí mismo. Vemos a Dios y a Satanás yuxtapuestos en un fuerte contraste y aprendemos que Satanás tiene una necesidad patológica de ser adorado y sólo busca su propio interés personal.

Aprendemos algo acerca del poder de Dios y de la majestuosidad de sus creaciones. Moisés, envuelto en la gloria de Dios, pudo ver cada partícula de esta tierra y a cada alma sobre ella. Incluso se le mostraron otros mundos habitados – incontables mundos. Aprendió que Cristo es el Creador de todos estos mundos, y aprendió que la obra y la gloria de Dios es llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna de sus hijos que en ellos moran.

Ni que decir tiene que nada de esto era lo típico del cristianismo tradicional en junio de 1830, cuando el Señor reveló estas cosas a José Smith. En verdad, sí hay mucho nuevo en la Nueva Traducción; y eso era sólo el primer capítulo.