Yom Kippur: Día de la Expiación

POSTED BY: holzapfel

09/25/09


Este blog fue escrito por David Rolph Seely; profesor de escritura antigua en BYU.

El Día de Expiación — Yom Kippur en hebreo— es el día mas santo y solemne del calendario israelita. Cae en el décimo día del séptimo mes, y este año, (2009) empezará al ocultarse el sol el 27 de septiembre. Los antiguos israelitas se preparaban para ese día, dejando de trabajar al igual que en el Día de Reposo, arrepintiéndose de sus pecados y ayunando. El propósito de este día se describe en Levítico: “Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová” (Levítico 16: 30). El sumo sacerdote realizaba una serie de rituales, que incluía el lavarse a sí mismo, ofrecer sacrificios, y llevar sangre que rociaba sobre el Asiento de la Misericordia en el Arca del Convenio en el Lugar Santísimo del templo [atrás del velo]. Se representaba el poder del Señor para limpiar a su pueblo cuando el sumo sacerdote echaba suertes sobre dos machos cabríos. Uno de ellos era designado para Jehová y el sumo sacerdote lo sacrificaba. El sumo sacerdote, tomaba el otro macho cabrío y transfería todos los pecados del pueblo sobre él imponiéndole las manos sobre la cabeza. El segundo macho cabrío, llamado en inglés “scapegoat” [chivo expiatorio] era llevado al desierto como símbolo de la purificación del pueblo de las manchas de la impureza ritual y el pecado.

El Nuevo Testamento en el libro de Hebreos enseña la doctrina de la Expiación de Cristo por medio del simbolismo del Día de la Expiación. Los cristianos creen que Jesús se ofreció a sí mismo como sacrificio para limpiar a su pueblo de sus pecados. De la misma manera en que el sumo sacerdote en el Día de la Expiación, Jesús “por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención [para nosotros]” (Hebreos 9: 12). A causa de que los Santos de los Últimos Días entendemos que el Día de la Expiación era parte de la ley de Moisés, que se cumplió en Cristo, no celebramos formalmente esta fecha, pero sí tomamos con regularidad los emblemas del sacramento como símbolos del poder de la redención de Cristo para limpiarnos de nuestros pecados y transgresiones.

Después de la destrucción del templo en el año 70 dC, los judíos ya no pudieron ofrecer sacrificio allí, y la celebración del Yom Kippur se cambió del templo a la sinagoga. Hoy en día los judíos celebran el Yom Kippur como la culminación del proceso de arrepentimiento que empieza con el Rosh Hashannah, el primer día del séptimo mes. Durante nueve días los judíos hacen introspección y arrepentimiento, se acercan a quienes les rodean para confesar sus pecados y buscar su perdón. En el décimo día, Yom Kippur, cada persona se presenta ante Dios en la sinagoga en ayuno y oración buscando el perdón divino para sus pecados y defectos. A falta del templo, el Talmud prescribe que en el Yom Kippur se estudie y se recite el ritual bíblico descrito en Levítico 16. El significado del Yom Kippur se expresa elocuentemente en el Cantar de Rabbah 6: 11: “Así como una nuez cae en tierra y puedes tomarla, sacudirla y lavarla y enjuagarla para que sea restaurada a su condición anterior y sea apta para consumirla, asi mismo no obstante cuan profanado esté Israel con las iniquidades durante todo el resto del año, cuando llega el Día de Expiación hace expiación por ellos, según está escrito, ‘Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios.’”

Un año, mi familia y yo experimentamos el Yom Kippur en Jerusalén. Hubo silencio absoluto en la calles durante todo el día ya que todas las actividades diarias se suspendieron por completo. Fue un recordatorio vívido de la necesidad de tomar tiempo, aunque sea una vez al año, o una vez a la semana, para detenerse y hacer un inventario de nuestra condición delante de Dios y con los demás, y para buscar el llegar a ser “uno con el Señor” mediante el arrepentimiento y el perdón divino.


Año Nuevo Judío

POSTED BY: holzapfel

09/22/09


Este blog fue escrito por Jeffrey R. Chadwick, quien es profesor de Arqueología y estudios del Cercano Oriente en el Centro de Jerusalem, y profesor asociado de la historia y la doctrina de la Iglesia en BYU.\

Rosh Hashannah, es el día festivo anual que marca el Año Nuevo Judío. El término hebreo en realidad significa “el principio del año”. El festival empieza el primer día del primer mes lunar de la temporada de otoño. En el 2009, el año nuevo judío empezará la noche del viernes 18 de septiembre, y se celebrará el sábado 19 de septiembre durante todo el día. En muchas comunidades judías, se celebrará un segundo día de Rosh Hashannah el domingo 20 de septiembre.

Rosh Hashannah es una de las más festivas de todas las celebraciones judías, Rosh Hashannah, es uno de los dos días más sagrados en el judaísmo, siendo el otro el solemne día de ayuno conocido como el Yom Kuppur (el Día de la Expiación) que viene diez días después. El período entre estos dos “Días Santísimos” es conocido como los “Días de Asombro” un período en el cual los judíos fieles piensan en sus errores, personales y nacionales, reflexionan en la necesidad de arrepentirse, y consideran su futuro. Es muy significativo que ese período se comience con un festival tan alegre, lleno de esperanza y con ilusiones para el futuro, como lo es el Rosh Hashannah.

Existen varias maneras de celebrarlo. Por supuesto, muchos judíos asistirán a los servicios especiales por el año nuevo que se efectuarán en su sinagoga local. Un acto significativo, establecido como mandamiento en Levítico 23: 24, consiste en tocar durante el día del festival el shofar (término hebreo para “el cuerno de carnero” traducido como “trompeta” en la Biblia de Reina-Valera) . Una combinación de toques coen el shofar cortos, medianos y largos se hará hasta cien veces durante el día. Otra práctica consiste en comer las frutas de otoño, granadas, uvas, y rebanadas de manzana sumergidas en miel, y regalar manzanas y miel a los familiares y amigos. Las manzanas y la miel han llegado a ser símbolos del Rosh Hashannah, que son reconocidos como emblemas del festival por los judíos en todas partes.

Los judíos saludan a sus familiares y amigos y les desean Shannah Tovah (“un buen año”) y Ktivah Vehatimah Tovah (“que seas inscrito y sellado para bien”), refiréndose a ser inscrito en los metafóricos libros de la vida. El Talmud enseña que en el Rosh Hashannah “se abren tres libros de la vida (en el cielo): el libro de la vida de los inicuos, el libro de la vida de los justos, y el libro de la vida de los que están en medio” (Talmud Babilonio, Rosh Hashannah 16.b). Este pasaje se hace más interesante a la luz de las referencias en el Nuevo Testamento a los libros por los cuales seremos juzgados (véase Apocalipsis 20: 12) y a la resurrección a diferentes glorias (véase Juan 5: 28-29). El Talmud, a su manera, parece referirse a tres grados de juicio y recompensa post mortal.

En las escrituras judías conocidas como la Biblia Hebrea (los cristianos lo llaman el Antiguo Testamento), se encuentra que este festival empieza el primer día del “séptimo mes” (Levítico 23: 24) pero no se le asigna un nombre. El mandamiento de guardar ese festival solamente indica que se debe considerar como un día de reposo y una santa convocación y manda que se haga el “toque de trompetas”. En los primeros días del tiempo del Antiguo Testamento antes de la cautividad de Babilonia, el festival no era considerado como el primer día del año nuevo. Así que, ¿como surgió esa designación?

Mientras estaban en Babilonia, los judíos antiguos estuvieron expuestos a un conteo anual que empezaba con un año nuevo otoñal, y se les hizo conveniente adoptar ese ciclo para sus prácticas de recuerdos anuales. Así que, para ellos, el contar el año a partir del primer mes del otoño llegó a convertirse en algo así como un segundo calendario secular. Aunque no se olvidaron del año nuevo bíblico de la primavera, con el tiempo el año nuevo otoñal llegó a ser observado mas ampliamente. Y a causa de que ese día caía en el mismo día que el festival de las trompetas que se menciona en Levítico 23, la práctica de llamarle “el principio del año” (Rosh Hashannah) comenzó; todo eso fue antes del tiempo de Jesús. Y un hecho mas interesante: es muy probable que la “fiesta de los judíos” que se menciona en Juan 5: 1 no fuera la Pascua (como se indica en algunas notas al pie de página) ¡sino que en realidad era el Rosh Hashannah!

Así que, ¡Shannah Tova! (Un buen año) para todos!


Antes de Nueva York

POSTED BY: holzapfel

09/15/09


La revista National Geographic de este més presenta un artículo fascinante escrito por Peter Miller (“Antes de Nueva York: Redescubriendo la Tierra Virgen de 1609,” págs. 122-137). El artículo abre una ventana al pasado; cuando los primeros colonizadores europeos empezaron a explorar y poblar la isla de Manhattan. Robert Clark presenta unas fotografías impresionantes, y Markley Boyer y Philip Staub agregan unas ilustraciones importantes para recrear el paisaje natural de Manhattan antes de que cambiara para siempre. Ciertamente los pueblos nativos dejaron sus huellas en la tierra al interactuar con la flora y la fauna, pero los colonos europeos impactaron la tierra de maneras profundas.

Para mi próxima visita a la Gran Manzana, voy a poner este artículo en mi mochila para poder sacarlo mientras camino por la ciudad a fin de ver mas allá del concreto y el asfalto, hacia un mundo que alguna vez existió en ese mismo punto geográfico. Voy a imaginarme a Nueva York como era antes de que Henry Hudson llegara en 1609 , para buscar indicios de ese tiempo y lugar.

La colonización de gran parte del Estado de Nueva York fue una época fundamental en la historia de los Estados Unidos; pues fue testigo de la formación de una nueva nación (1776-1786), de los resurgimientos religiosos conocidos como El Segundo Gran Despertar (1816-1826), y de la restauración de la Iglesia de Jesucristo (1820-1830).

LA ARBOLEDA SAGRADA

El fin de semana pasado invité a un pequeño grupo de BYU, a visitar el estado de Nueva York para revivir un punto específico en la historia de la Iglesia: la mañana de la primavera de 1820 cuando José Smith vio al Padre y al Hijo en la Arboleda Sagrada. En compañia de Kent P. Jackson, el decano asociado de Educación Religiosa, y de Brent Nordgren, el gerente de producción del Centro de Estudios Religiosos, invitamos a Larry C. Porter, profesor emérito de la Historia de la Iglesia; a Donald L.. Enders, el conservador principal de los sitios históricos ; y a Robert F. Parrot, el gerente de la Arboleda Sagrada, a que comentáramos la historia y el significado de la Arboleda Sagrada. Durante nuestro viaje de dos días, nos imaginamos esa importante mañana cuando José Smith caminó desde la casa de troncos de su familia hacia un lugar en los bosques cercanos para orar. A diferencia de la ciudad de Nueva York, la Arboleda Sagrada se encuentra más cerca a las condiciones en que estaba cuando José Smith se arrodilló a orar. El relato de los esfuerzos para conservar la arboleda se darán a conocer en un artículo del Educador Religioso en base a las entrevistas efectuadas este fin de semana pasado.

Aunque se desconoce el sitio exacto donde José se arrodilló a orar, los bosques cercanos a la casa de los Smith nos recuerdan ese acontecimiento y nos permiten conectarnos al pasado. Los visitantes a la arboleda, caminan por donde el joven José trabajó y oró. Tales exploraciones nos ayudan a colocar los diarios, las cartas, y las historias del pasado en un contexto del mundo real, permitiéndonos apreciar el relato de manera mas completa.

La foto de la Arboleda Sagrada fue tomada por Brent Nordgren


Se Encontró la Tumba de Herodes

POSTED BY: holzapfel

09/09/09


La revista del Smithsonian presentó el mes pasado un artículo muy interesante acerca del Rey Herodes, escrito por Bárbara Kreiger (véase “Se Encontró la Tumba de Herodes” [Agosto 2009] págs. 36-43. El año pasado, el famoso arqueólogo israelí Ehud Netzer, anunció que había encontrado la tumba de Herodes (véase el blog del CER publicado el 12 diciembre 2008); una noticia inesperada que captó la atención de los eruditos y de los medios de comunicación populares.

Los arqueólogos habían estado buscando esta tumba durante mucho tiempo. En el último reporte actualizado de su descubrimiento, Kreiger proporciona un excelente retrato hablado del Herodium (el palacio- fortaleza de Herodes en el desierto de Judea unos once kilómetros al sur de Jerusalén) y algunas fotografías impresionantes entre las que se incluye una del sarcófago real reconstruido que encontró Neutzer (ver la pág. 39).

Además de contarnos un relato atractivo, el artículo nos brinda una vista del mausoleo original que fue reconstruido por el mismo Neutzer (págs. 41-42). El calcula que era un edificio de siete pisos de altura que se localizaba a mitad del camino cuesta arriba en la montaña artificial que Herodes construyó para su aún mayor palacio-fortaleza. Tan dominante era ese sitio en la antiguedad que los habitantes de Jerusalén lo podían ver. ¡Esto es simplemente emocionante!.

Cuando yo viví en Jerusalén (1997-1998) aproximadamente 250,000 personas visitaban cada año el Herodium. Llevábamos allí cada semestre a los estudiantes de BYU. Mientras leía el artículo me sentí como si yo mismo estuviera subiendo la colina. Kreiger no solo toma a los laicos de la mano en su ensayo muy bien escrito, sino que también refleja las tensiones que existen hoy en ese lugar: “Veo aldeas árabes y colonias israelíes en tres direcciones” (pág. 39) El conflicto entre los aldeanos árabes y los colonos israelíes, ha detenido virtualmente todo el turismo a esa zona en la actualidad. “Pero hacia el este” nos sigue diciendo, “los cultivos terminan abruptamente a medida que el desierto impone su autoridad, cayendo hacia el Mar Muerto, y luego subiendo otra vez como las montañas de Jordania” (pág. 39). El conflicto entre el desierto y la civilización es tan real como el conflicto entre los dos pueblos que reclaman la propiedad de la tierra. Estar de pie en el Herodium y contemplar la escena, hace que aumente nuestro asombro por lo que logró Herodes al edificar su fortaleza-palacio y luego construir su mausoleo.

Al final, sin importar lo que uno piense de Herodes, seguramente debemos admitir que él fue uno de los grandes constructores de la antiguedad. Su tumba y su fortaleza-palacio en el desierto de Judea lo demuestran. La obra de Ehud Netzer nos brinda otra ventana al mundo del primer siglo — un mundo dominado por reinos y gobernantes— con una visión muy distinta a la de Jesús de Nazaret.