Los Rollos del Mar Muerto

POSTED BY: holzapfel

02/08/10


El mes pasado, Andrew Lawler, publicó un ensayo acerca de los Rollos del Mar Muerto en la revista Smithsonian (“¿Quién Escribió los Rollos del Mar Muerto?” [Enero 2010]: páginas 40-47). A los medios les gusta la controversia, y Lawler la resalta en este interesante ensayo.

Desde los primeros descubrimientos en 1947, los Rollos del Mar Muerto han atraído la imaginación del público, incluyendo a los Santos de los Últimos Días. La importancia del descubrimiento de estos textos en las márgenes noroccidentales del Mar Muerto no puede ser sobre estimada; ya que abren una importante ventana al pasado, particularmente para la época en que la insuficiencia de fuentes hizo que los eruditos se frustraran al tratar de reconstruir el mundo judío del período entre los dos testamentos. También iluminan el mundo de Juan el Bautista y de Jesús de Nazaret, aunque esté en duda que alguno de ellos haya pasado algo de tiempo en el lugar donde se copiaron los rollos.

Al final, se encontraron algunos 800 manuscritos en once cuevas cerca de la margen noroeste del Mar Muerto. Entre ellos estaban las copias más antiguas del Antiguo Testamento, con la excepción del libro de Esther. Además, se hallaron en ese lugar muchos textos desconocidos, lo que aumenta nuestro aprecio por el complejo e interesante mundo del judaísmo durante el período del Segundo Templo. La mayor parte de los manuscritos están escritos en caracteres angulares hebreos (escritura aramea o asiria), pero unos cuantos muestran lo que los eruditos llaman la escritura paleo-hebrea. Las fechas de los manuscritos van desde el ao 300 a. C. hasta justo antes de que los romanos destruyeran el lugar en el ao 68 d. C.

Desde el principio, muchos eruditos creyeron que quienes reunieron, copiaron y escondieron esa biblioteca masiva fueron los esenios, una secta judía del primer siglo, que era conocida, hasta el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto, solamente por lo que otros pueblos habían escrito de ellos. Los eruditos nunca aceptaron de forma unánime esa identificación, aunque la mayoría la ha aceptado razonando que esa es la mejor explicación aplicable al lugar y a los documentos.

En la última parte del debate, se ha alcanzado un consenso. Hay un acuerdo casi universal de que muchos de los rollos encontrados en el Mar Muerto no fueron producidos en ese lugar. Una de las teorías actuales, destacada en el artículo de Lawler, es que los judíos que huían de los avances del ejército romano durante la Guerra Judía, se reunieron en la fortaleza de Qumram, y trajeron con ellos los escritos que creyeron que eran importantes y sagrados. Esta propuesta sugiere que “los rollos muestran no solo los puntos de vista de un solo grupo disidente [los esenios]. . . . sino un panorama más amplio del pensamiento judío” (página 44).

Si alguien ha querido entrar al mundo académico para ver la forma en que los eruditos enfrentan los temas controversiales, este ensayo le sorprenderá y le deprimirá ya que destaca las intrigas de tal debate. Finalmente, el debate respecto a quién escribió los Rollos del Mar Muerto continuará atrayendo la atención, pero posiblemente nunca se resolverá, lo que nos permite considerar todas las posibilidades.


La Jánuca (Hanukkah) y la Navidad

POSTED BY: holzapfel

12/10/09


Este es un blog invitado escrito por Jeffrey R. Chadwick, quien es profesor de Arqueología y Estudios del Cercano Oriente en el Centro de Estudios en Jerusalén. (BYU).

Jánuca,(Hanukkah) la festividad judía de la Dedicación, empieza este viernes al atardecer. La palabra hebrea Jánuca significa realmente “dedicación.” Este año 2009, el festival se celebrará desde el sábado 12 de diciembre hasta el sábado 19 de diciembre. Para los judíos de todo el mundo, este es un período festivo de considerable significado tanto religioso como histórico. Pero también debe ser de importancia para los cristianos, incluyendo a los Santos de los Últimos Días, porque sin los eventos que se celebran en Jánuca no habría Navidad. He aquí la historia: El antiguo pueblo judío de la tierra de Israel enfrentó una grave amenaza cuando Antioco IV, el déspota greco-sirio se convirtió en rey del Imperio Seléucida en el año 175 a.C. En ese tiempo Siria controlaba a Judea, pero los judíos habían sido tratados con tolerancia por los anteriores gobernantes sirios. Sin embargo, Antioco IV se consideraba como una deidad griega en forma humana (inclusive adoptó el nombre de Epífanes), y se fijó la meta de convertir a todos los pueblos de su reino a la adoración de todos los dioses griegos.

Buscando imponer esta meta entre los judíos, Antioco hizo que sus tropas ocuparan Jerusalén y el templo judío, reemplazando las ceremonias que honraban al Dios de Israel con ritos paganos, y convirtiendo el edificio en un lugar sagrado para Zeus. El templo fue profanado. Se sacrificaron cerdos en su altar por sacerdotes falsos como muestras de desprecio a la ley de Moisés y a los valores judíos.

La religión judía en general fue proscrita. Se confiscaron las escrituras (los libros de lo que ahora llamamos el Antiguo Testamento) y fueron quemadas. Las ordenanzas y prácticas judías, como la circunsición y las oraciones al Señor, se convirtieron en crímenes capitales. El libro histórico de 1 Macabeos reporta que “bajo el decreto, los sirios ejecutaban a las mujeres que habían circuncidado a sus hijos, colgando a sus hijos alrededor de sus cuellos y destruyendo a sus familias y a los hombres que habían efectuado la circuncisión.” (1 Macabeos 1: 60) De no haber sucedido algo que cambiara el curso del programa de genocidio cultural de Antioco contra los judíos, su religión y su identidad habrían sido arrasadas en unas pocas generaciones.

Pero algo sucedió. En el año 167 a.C. Inspirados por una familia de sacerdotes de Aarón conocidos como los asmoneos, el pueblo de Judea se rebeló contra los ocupantes sirios. La guerra de independencia fue dirigida por un sacerdote asmoneo conocido como Judas Macabeo. La insurrección, conocida como la Revolución Asmonea o como la Revolución Macabea, cobró fuerza y tuvo éxito al rechazar a las fuerzas sirias. Para el mes invernal de Kislev (alrededor de nuestro diciembre) en el año 164 a.C., los revolucionarios judíos habían recuperado el monte del templo en Jerusalén y lo liberaron de los sirios paganos. Al continuar la guerra, las fuerzas macabeas expulsaron a los sirios de la tierra de Israel.

Habiendo liberado a Jerusalén, los judíos se dedicaron a limpiar y volver a dedicar su santo templo. De acuerdo con la tradición de los rabinos que está registrada en el Talmud (TB Shabbat 21:b) cuando los sacerdotes asmoneos entraron al templo solamente encontraron una jarra de aceite de oliva consagrado para encender durante un solo día la lámpara de siete brazos (el menorah) en el lugar santísimo del templo. Pero ansioso por volver a dedicar el edificio, el sumo sacerdote vació el aceite en las siete tazas de los brazos del menorah y las encendió. El aceite que era suficiente para un día ardió durante ocho días completos, tiempo suficiente para fabricar y consagrar nuevo aceite. Esto fue visto como un milagro y una señal de que Dios había estado con los judíos al establecer su libertad y al salvar su religión y su identidad. El período de dedicación de ocho días se ha celebrado por los judíos en Israel, y eventualmente en todo el mundo, desde ese mismo año hasta la actualidad, empezando el día 25 de Kislev, siempre se le ha conocido como el festival de Jánuca, la “fiesta de dedicación”.

Los judíos modernos hacen varias cosas en sus celebraciones de Jánuca. La primera, y la más importante, es el encendido de las luces de Jánuca. Un menorah de Jánuca (candelabro de nueve brazos conocido en hebreo como Hanukiah) es el principal instrumento de la ceremonia. Se colocan velas pequeñas o frasquitos con aceite de oliva en los brazos del menorah, uno de los cuales es más alto que los demás. La primera noche de Jánuca, se enciende la vela elevada (conocida como Shamash) junto con otra vela que representa el primer día de Jánuca. La segunda noche se encienden el Shamash y dos velas, el tercero se encienden tres y así sucesivamente hasta que que en la octava noche de Jánuca se han encendido el Shamash y las ocho velas. El Hanukiah encendido se coloca todas las noches en una ventana para que toda la comunidad puedan ver que la familia judía está celebrando el festival.

Otras actividades de Jánuca incluyen la preparación y el consumo de alimentos fritos en aceite, como las ‘latkes’de papas (tortas de papa fritas y condimentadas) y unas donas conocidas como ‘sufganiot’. El freír en aceite es un recordatorio del milagro del aceite. La antigua práctica de dar monedas a los niños para que las gasten en Jánuca ha evolucionado para convertirse en una tradición de dar regalos durante la temporada festiva. Los niños juegan con un trompo pequeño de cuatro lados llamado ‘dreidel’. Algunas veces a Jánuca se le considera un festival menor, pero eso se debe solamente porque no está incluído en el Torá (la ley de Moisés de las escrituras). En la práctica, es una festividad judía muy querida y celebrada ampliamente.

Para quienes celebran la Navidad cada diciembre les puede resultar de interés saber que Jesús, que era un judío genuino, viajó a Jerusalén para celebrar la Jánuca. En el evangelio de Juan dice “Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.” (Juan 10: 22-23). Jesús honró la fiesta de Jánuca de la misma forma en que honró la Pascua y otras festividades: le enseñó al pueblo acerca de Su propia identidad y misión divinas.

Los cristianos también deben tomar en cuenta lo siguiente: Si no hubiera habido una revolución asmonea, y si Jerusalén y el templo no hubieran sido liberados y vueltos a dedicar — o sea, si Antioco y los sirios hubieran tenido éxito en arrasar la religion y la identidad judías— entonces no hubiera habido una aldea llamada Nazaret, ni una ciudad de David llamada Belén. No habría una nación judía que esperara la venida de ese Redentor. ¡No hubiera existido el escenario para el nacimiento y la vida de Jesús de Nazaret!

Pero, gracias sean dadas al cielo, hubo una revolución, y la nación judía no solo sobrevivió sino que prosperó. Y como consecuencia de dichos eventos, se preparó el camino para la primera Navidad. Parece ser apropiado que en esta temporada nos unamos en desearnos mutuamente “Felices Fiestas” Feliz Jánuca” y “Feliz Navidad” para todos.


La Temporada del Adviento

POSTED BY: holzapfel

12/07/09


Blog invitado escrito por Eric D. Huntsman, profesor asociado de escrituras antiguas en BYU
La palabra Adviento se deriva del latín Adventus, que significa “llegada” o “aparecerse en persona”. Comenzando el primer domingo de los cuatro que preceden a la Navidad, el Adviento ayuda a los cristianos no solamente a celebrar la Primera Venida de Jesucristo, sino que también a ver hacia el futuro a Su gloriosa Segunda Venida. Aunque las costumbres del Adviento sean desconocidas para muchas personas, al igual que muchas otras tradiciones de ésta época son una manera magnífica de volver nuestra atención más completamente al verdadero significado de la Navidad.

Muchas de las tradiciones del Adviento vienen de Alemania, en donde Martín Lutero alentó su observancia continua como una mejor manera de enseñar a los niños y a las familias acerca de la importancia de la venida de Jesucristo. Se observó allí tanto por los católicos romanos como por los luteranos y se ha vuelto una celebración común en muchas comunidades cristianas por todo el mundo.

Una de las costumbres más conocidas del Adviento es la del encendido de las velas de la corona de Adviento, o sea una corona de hojas perennes adornada con cuatro velas alrededor y una vela blanca en el centro. La corona misma representa el “círculo que no tiene fin” del amor de Dios, que Él es el mismo para siempre en cuanto a Su amor por Su pueblo. El verde de la corona, como en el árbol de Navidad, representa la esperanza de la vida eterna que viene por medio de Cristo y nos recuerda la frescura del amor de Dios y Sus promesas. La luz de las velas nos recuerda que Jesús es la Luz del Mundo, que Su nacimiento representó la llegada de la luz entre las tinieblas, y que se nos ha pedido que esa luz se refleje en nuestra vidas.

Las velas exteriores son de color púrpura, o sea el color de la realeza, aunque por costumbre la tercera es de color rosa. Las tradiciones difieren en cuanto al simbolismo de las velas. Una es que representan la esperanza, el amor, el gozo y la paz que vienen por medio de Jesucristo. Cada domingo previo a la Navidad se enciende una vela adicional, y eso crea un hermoso efecto escalonado ya que las velas de la semana anterior se han consumido más. Como parte del encendido se pueden leer las escrituras y cantar villancicos; nosotros lo hacemos antes de la oración familiar. Las cuatro velas también pueden representar los diferentes convenios del Antiguo Testamento que Dios hizo con sus siervos, empezando con Noé y siguiendo con Abraham, Moisés y David. La vela blanca del centro se conoce como la vela de Cristo. Se enciende en la Nochebuena y en la Navidad y representa el nuevo convenio que es posible a través de Cristo.

Aunque observar el Adviento no es parte formal de la tradición SUD, las personas y las familias las pueden adaptar y usar esas tradiciones para su propio uso. En un reciente programa de Navidad de la Primera Presidencia, el Presidente Dieter F. Uchtdorf habló positivamente de las tradiciones del Adviento con las que creció en Alemania, y lo mismo han hecho otros conversos a la Iglesia. Al principio de nuestro matrimonio, mientras mi esposa y yo estábamos desarrollando nuestras propias tradiciones familiares, la observancia del Adviento mejoró nuestra temporada navideña, y en años recientes hemos visto que es una gran manera de enseñar a nuestros hijos, de compartir experiencias espirituales con ellos, y mantenerlos enfocados en el verdadero significado de la Navidad.

Para las familias SUD, se puede adaptar el Adviento al leer no solamente del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento sino también del Libro de Mormón y de la Perla de Gran Precio (vea nuestra selección en mi página de Internet). No todas las familias desearán observar las costumbres del Adviento, pero disfrutar de buena música y de la lectura de las escrituras en los domingos del Adviento puede ser edificante y brindar reflexiones significativas en esta temporada.


Los Mandamientos y Las Revelaciones

POSTED BY: holzapfel

10/29/09


Quienes estén interesados en la Doctrina y Convenios, necesitan subirse las mangas y empezar a sacar el tesoro del más reciente volumen de Los Documentos de José Smith, publicado, hace poco mas de un mes, el 22 de septiembre de 2009. Este imponente volumen de tamaño extra grande: “Manuscript Revelation Books” [Los Manuscritos de los Libros de las Revelaciones] (Salt Lake City: Church Historian Press, 2009), reproduce los manuscritos originales de las revelaciones en su tamaño y color reales. El diseño y la encuadernación son excelentes. El libro es un tesoro en sí mismo, pero el contenido es oro puro.

Los editores de este volumen particular son Robin Scott Jensen, Robert J. Woodford y Steven C. Harper (mi colega en Educación Religiosa). Tan solo los ensayos de introducción valen el precio de cien dólares.

Esta semana, la revista BYU Studies publicó su mas reciente ejemplar (48, núm. 3), que contiene ensayos excelentes de los editores y de Grant Underwood (del Departamento de Historia en BYU) en los que resaltan el descubrimiento del manuscrito de “A Book of Commandments and Revelation” [Un Libro de Mandamientos y Revelación] (págs. 7-17), un repaso de la historia del manuscrito hasta su publicación en el Libro de Mandamientos de 1833, y en la Doctrina y Convenios en 1835, (págs. 18-52), un comentario de la importancia de los manuscritos (págs. 53-66), y un repaso de la forma en que el manuscrito nos puede ayudar a entender el “proceso por el cual José Smith recibió, registró y publicó” sus revelaciones (págs. 67-84). Agregada a estos cuatro extraordinarios ensayos se encuentra una respuesta de Ron Romig, ex-archivista de la Comunidad de Cristo, (págs. 85-91).

“El Libro de Mandamientos y Revelaciones (LMR) tendrá una enorme influencia en el estudio concienzudo de las primeras revelaciones mormonas” (pág. 53). Y eso definitivamente es verdad. Su trabajo, junto con el de sus co-editores, les proporcionará a los historiadores actuales y futuros una oportunidad de examinar estas importantes fuentes originales sin tener que viajar a Salt Lake City, a Independence, o a Provo. El impacto de esta publicación sobre nuestro comprensión de la carrera profética de José Smith, por ahora, no puede ser apreciado por completo. Sin embargo, BYU Studies ha empezado a analizar seriamente el manuscrito del Libro de Mandamientos y Revelación y los resultados aparecerán durante los próximos años y décadas. Si ya tiene los libros Manuscritos de los Libros de Mandamientos, entonces necesita adquirir el último número de BYU Studies; ya que es una contribución importante y valiosa a nuestra comprensión de los Documentos de José Smith.


Mis Recuerdos de la Conferencia General

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10/01/09


Este blog fue escrito por Clyde Williams, profesor de escritura antigua en BYU.

Mis recuerdos de la conferencia general de cuando era un jovencito me remontan al Auditorio George Albert Smith [en BYU] y a las largas filas afuera del Tabernáculo en la Manzana del Templo para entrar a la sesión del sacerdocio. Me acuerdo que en abril de 1965 el anciano Presidente David O.Mckay asistió a una de sus últimas sesiones del sacerdocio. Después de dar un breve saludo y demostrar aprecio por los hermanos del sacerdocio, todos se pusieron de pie en el Auditorio y en el Tabernáculo y cantaron “Te Damos Señor Nuestras Gracias”. Para mí fue como una sensación eléctrica. Llegó un poderoso testimonio a mi corazón de que él era el profeta del Señor en la tierra.

Para mí, el significado personal y la importancia de la conferencia general ha continuado creciendo desde aquellos primeros días. Recuerdo cuando se hicieron anuncios de políticas, procedimientos o cambios administrativos importantes, tales como la inclusión de lo que hoy son las secciones 137 y 138, la nueva edición SUD de la Biblia, la formación de los quórumes de los Setentas, el sub-título para el Libro de Mormón, la Proclamación acerca de la familia, las declaraciones del Presidente Hinckley con respecto a las perforaciones del cuerpo y los tatuajes, y la posición en cuanto al matrimonio entre personas del mismo sexo.

¿Cómo respondemos cuando se dan recordatorios de principios y prácticas o cuando se anuncian nuevas políticas? Nuestra respuesta inicial puede que nos cause algún efecto o que sea informativa. Cuando estamos a tono espiritual, podemos, como el pueblo del rey Benjamín, ser bendecidos con “las manifestaciones de su Espíritu” y por tanto, tener “grandes visiones de aquello que está por venir” (Mosíah 5: 3). Sentiremos que hay necesidad de que se diga algo sobre un tema, y cuando se menciona nos encontramos en armonía.

Un pasaje me impresionó como muy profundo, si se aplica a la conferencia general:

Y tú, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora, y oíd qué palabra viene de Jehová.

Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia.

Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por obra. (Ezequiel 33: 30-32).

Claramente, Ezequiel describe aquí a un pueblo que piensa bien de un profeta viviente pero que no escucha sus palabras. Es como si la gente hablara muy bien del Presidente Thomas S. Monson y de lo bueno que son sus discursos pero aún así, cuando se trata de aplicarlos, no siguen sus consejos.

Otra trampa en la uno puede caer es pensar que la conferencia general es como la mesa de un buffet. Al comentar sobre este peligro latente, el élder Neal A. Maxwell explicó: “Nuestra relación con los profetas vivientes no es una en la que sus instrucciones son una gran variedad de comida de la cual podamos tomar solamente lo que nos agrade. Debemos participar de todo lo que se sirva delante de nosotros, incluyendo las espinacas, y ¡dejar un plato limpio!” (Things As They Really Are [Las Cosas Como Son Realmente] (Salt Lake City: Deseret Book, 1978), pág.74)

En la conferencia de octubre de 1975, el Presidente Kimball estaba terminando la conferencia y habló de los muchos discursos inspirados y edificantes que se habían dado. Me quedé aturdido y pensativo por lo que dijo en seguida: “Al estar sentado aquí decidí que cuando vaya a casa esta noche después de esta conferencia, hay muchos, muchos aspectos de mi vida que puedo perfeccionar. He preparado una lista mental de ellos, y espero empezar a trabajar en ellos tan pronto como acabemos la conferencia” (Conference Report, octubre 1975, pág. 164) ¿Quién de entre los Santos no sintió que había muchas cosas en las que teníamos que trabajar? Se me vinieron las lágrimas al pensar en este humilde profeta que había dado tanto de su vida y todavía daría más mientras procuraba cumplir la voluntad del Señor.

La seriedad con la que el Presidente Kimball consideraba la conferencia general era evidente. También enfatizó al clausurar la conferencia esa tarde de octubre, la manera en que todos los demás debemos considerar los procedimientos de la conferencia:

Ahora bien, hermanos y hermanas, este es el evangelio de Jesucristo, y para todos los que han estado escuchando, no estamos bromeando. Lo que les hemos dicho en estos tres días es verdad, una verdad categórica, y tiene una relación directa con la salvación y exaltación de cada alma que pudo oír y escuchar.

Al oír su voz, pudimos sentir el poder afirmante y sincero por el cual se dijeron esas palabras. Yo creo que son aplicables para cada conferencia. Estoy verdaderamente agradecido por el impacto profundo que la conferencia general ha tenido y sigue teniendo en mi vida.


Yom Kippur: Día de la Expiación

POSTED BY: holzapfel

09/25/09


Este blog fue escrito por David Rolph Seely; profesor de escritura antigua en BYU.

El Día de Expiación — Yom Kippur en hebreo— es el día mas santo y solemne del calendario israelita. Cae en el décimo día del séptimo mes, y este año, (2009) empezará al ocultarse el sol el 27 de septiembre. Los antiguos israelitas se preparaban para ese día, dejando de trabajar al igual que en el Día de Reposo, arrepintiéndose de sus pecados y ayunando. El propósito de este día se describe en Levítico: “Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová” (Levítico 16: 30). El sumo sacerdote realizaba una serie de rituales, que incluía el lavarse a sí mismo, ofrecer sacrificios, y llevar sangre que rociaba sobre el Asiento de la Misericordia en el Arca del Convenio en el Lugar Santísimo del templo [atrás del velo]. Se representaba el poder del Señor para limpiar a su pueblo cuando el sumo sacerdote echaba suertes sobre dos machos cabríos. Uno de ellos era designado para Jehová y el sumo sacerdote lo sacrificaba. El sumo sacerdote, tomaba el otro macho cabrío y transfería todos los pecados del pueblo sobre él imponiéndole las manos sobre la cabeza. El segundo macho cabrío, llamado en inglés “scapegoat” [chivo expiatorio] era llevado al desierto como símbolo de la purificación del pueblo de las manchas de la impureza ritual y el pecado.

El Nuevo Testamento en el libro de Hebreos enseña la doctrina de la Expiación de Cristo por medio del simbolismo del Día de la Expiación. Los cristianos creen que Jesús se ofreció a sí mismo como sacrificio para limpiar a su pueblo de sus pecados. De la misma manera en que el sumo sacerdote en el Día de la Expiación, Jesús “por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención [para nosotros]” (Hebreos 9: 12). A causa de que los Santos de los Últimos Días entendemos que el Día de la Expiación era parte de la ley de Moisés, que se cumplió en Cristo, no celebramos formalmente esta fecha, pero sí tomamos con regularidad los emblemas del sacramento como símbolos del poder de la redención de Cristo para limpiarnos de nuestros pecados y transgresiones.

Después de la destrucción del templo en el año 70 dC, los judíos ya no pudieron ofrecer sacrificio allí, y la celebración del Yom Kippur se cambió del templo a la sinagoga. Hoy en día los judíos celebran el Yom Kippur como la culminación del proceso de arrepentimiento que empieza con el Rosh Hashannah, el primer día del séptimo mes. Durante nueve días los judíos hacen introspección y arrepentimiento, se acercan a quienes les rodean para confesar sus pecados y buscar su perdón. En el décimo día, Yom Kippur, cada persona se presenta ante Dios en la sinagoga en ayuno y oración buscando el perdón divino para sus pecados y defectos. A falta del templo, el Talmud prescribe que en el Yom Kippur se estudie y se recite el ritual bíblico descrito en Levítico 16. El significado del Yom Kippur se expresa elocuentemente en el Cantar de Rabbah 6: 11: “Así como una nuez cae en tierra y puedes tomarla, sacudirla y lavarla y enjuagarla para que sea restaurada a su condición anterior y sea apta para consumirla, asi mismo no obstante cuan profanado esté Israel con las iniquidades durante todo el resto del año, cuando llega el Día de Expiación hace expiación por ellos, según está escrito, ‘Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios.’”

Un año, mi familia y yo experimentamos el Yom Kippur en Jerusalén. Hubo silencio absoluto en la calles durante todo el día ya que todas las actividades diarias se suspendieron por completo. Fue un recordatorio vívido de la necesidad de tomar tiempo, aunque sea una vez al año, o una vez a la semana, para detenerse y hacer un inventario de nuestra condición delante de Dios y con los demás, y para buscar el llegar a ser “uno con el Señor” mediante el arrepentimiento y el perdón divino.


Año Nuevo Judío

POSTED BY: holzapfel

09/22/09


Este blog fue escrito por Jeffrey R. Chadwick, quien es profesor de Arqueología y estudios del Cercano Oriente en el Centro de Jerusalem, y profesor asociado de la historia y la doctrina de la Iglesia en BYU.\

Rosh Hashannah, es el día festivo anual que marca el Año Nuevo Judío. El término hebreo en realidad significa “el principio del año”. El festival empieza el primer día del primer mes lunar de la temporada de otoño. En el 2009, el año nuevo judío empezará la noche del viernes 18 de septiembre, y se celebrará el sábado 19 de septiembre durante todo el día. En muchas comunidades judías, se celebrará un segundo día de Rosh Hashannah el domingo 20 de septiembre.

Rosh Hashannah es una de las más festivas de todas las celebraciones judías, Rosh Hashannah, es uno de los dos días más sagrados en el judaísmo, siendo el otro el solemne día de ayuno conocido como el Yom Kuppur (el Día de la Expiación) que viene diez días después. El período entre estos dos “Días Santísimos” es conocido como los “Días de Asombro” un período en el cual los judíos fieles piensan en sus errores, personales y nacionales, reflexionan en la necesidad de arrepentirse, y consideran su futuro. Es muy significativo que ese período se comience con un festival tan alegre, lleno de esperanza y con ilusiones para el futuro, como lo es el Rosh Hashannah.

Existen varias maneras de celebrarlo. Por supuesto, muchos judíos asistirán a los servicios especiales por el año nuevo que se efectuarán en su sinagoga local. Un acto significativo, establecido como mandamiento en Levítico 23: 24, consiste en tocar durante el día del festival el shofar (término hebreo para “el cuerno de carnero” traducido como “trompeta” en la Biblia de Reina-Valera) . Una combinación de toques coen el shofar cortos, medianos y largos se hará hasta cien veces durante el día. Otra práctica consiste en comer las frutas de otoño, granadas, uvas, y rebanadas de manzana sumergidas en miel, y regalar manzanas y miel a los familiares y amigos. Las manzanas y la miel han llegado a ser símbolos del Rosh Hashannah, que son reconocidos como emblemas del festival por los judíos en todas partes.

Los judíos saludan a sus familiares y amigos y les desean Shannah Tovah (“un buen año”) y Ktivah Vehatimah Tovah (“que seas inscrito y sellado para bien”), refiréndose a ser inscrito en los metafóricos libros de la vida. El Talmud enseña que en el Rosh Hashannah “se abren tres libros de la vida (en el cielo): el libro de la vida de los inicuos, el libro de la vida de los justos, y el libro de la vida de los que están en medio” (Talmud Babilonio, Rosh Hashannah 16.b). Este pasaje se hace más interesante a la luz de las referencias en el Nuevo Testamento a los libros por los cuales seremos juzgados (véase Apocalipsis 20: 12) y a la resurrección a diferentes glorias (véase Juan 5: 28-29). El Talmud, a su manera, parece referirse a tres grados de juicio y recompensa post mortal.

En las escrituras judías conocidas como la Biblia Hebrea (los cristianos lo llaman el Antiguo Testamento), se encuentra que este festival empieza el primer día del “séptimo mes” (Levítico 23: 24) pero no se le asigna un nombre. El mandamiento de guardar ese festival solamente indica que se debe considerar como un día de reposo y una santa convocación y manda que se haga el “toque de trompetas”. En los primeros días del tiempo del Antiguo Testamento antes de la cautividad de Babilonia, el festival no era considerado como el primer día del año nuevo. Así que, ¿como surgió esa designación?

Mientras estaban en Babilonia, los judíos antiguos estuvieron expuestos a un conteo anual que empezaba con un año nuevo otoñal, y se les hizo conveniente adoptar ese ciclo para sus prácticas de recuerdos anuales. Así que, para ellos, el contar el año a partir del primer mes del otoño llegó a convertirse en algo así como un segundo calendario secular. Aunque no se olvidaron del año nuevo bíblico de la primavera, con el tiempo el año nuevo otoñal llegó a ser observado mas ampliamente. Y a causa de que ese día caía en el mismo día que el festival de las trompetas que se menciona en Levítico 23, la práctica de llamarle “el principio del año” (Rosh Hashannah) comenzó; todo eso fue antes del tiempo de Jesús. Y un hecho mas interesante: es muy probable que la “fiesta de los judíos” que se menciona en Juan 5: 1 no fuera la Pascua (como se indica en algunas notas al pie de página) ¡sino que en realidad era el Rosh Hashannah!

Así que, ¡Shannah Tova! (Un buen año) para todos!


Antes de Nueva York

POSTED BY: holzapfel

09/15/09


La revista National Geographic de este més presenta un artículo fascinante escrito por Peter Miller (“Antes de Nueva York: Redescubriendo la Tierra Virgen de 1609,” págs. 122-137). El artículo abre una ventana al pasado; cuando los primeros colonizadores europeos empezaron a explorar y poblar la isla de Manhattan. Robert Clark presenta unas fotografías impresionantes, y Markley Boyer y Philip Staub agregan unas ilustraciones importantes para recrear el paisaje natural de Manhattan antes de que cambiara para siempre. Ciertamente los pueblos nativos dejaron sus huellas en la tierra al interactuar con la flora y la fauna, pero los colonos europeos impactaron la tierra de maneras profundas.

Para mi próxima visita a la Gran Manzana, voy a poner este artículo en mi mochila para poder sacarlo mientras camino por la ciudad a fin de ver mas allá del concreto y el asfalto, hacia un mundo que alguna vez existió en ese mismo punto geográfico. Voy a imaginarme a Nueva York como era antes de que Henry Hudson llegara en 1609 , para buscar indicios de ese tiempo y lugar.

La colonización de gran parte del Estado de Nueva York fue una época fundamental en la historia de los Estados Unidos; pues fue testigo de la formación de una nueva nación (1776-1786), de los resurgimientos religiosos conocidos como El Segundo Gran Despertar (1816-1826), y de la restauración de la Iglesia de Jesucristo (1820-1830).

LA ARBOLEDA SAGRADA

El fin de semana pasado invité a un pequeño grupo de BYU, a visitar el estado de Nueva York para revivir un punto específico en la historia de la Iglesia: la mañana de la primavera de 1820 cuando José Smith vio al Padre y al Hijo en la Arboleda Sagrada. En compañia de Kent P. Jackson, el decano asociado de Educación Religiosa, y de Brent Nordgren, el gerente de producción del Centro de Estudios Religiosos, invitamos a Larry C. Porter, profesor emérito de la Historia de la Iglesia; a Donald L.. Enders, el conservador principal de los sitios históricos ; y a Robert F. Parrot, el gerente de la Arboleda Sagrada, a que comentáramos la historia y el significado de la Arboleda Sagrada. Durante nuestro viaje de dos días, nos imaginamos esa importante mañana cuando José Smith caminó desde la casa de troncos de su familia hacia un lugar en los bosques cercanos para orar. A diferencia de la ciudad de Nueva York, la Arboleda Sagrada se encuentra más cerca a las condiciones en que estaba cuando José Smith se arrodilló a orar. El relato de los esfuerzos para conservar la arboleda se darán a conocer en un artículo del Educador Religioso en base a las entrevistas efectuadas este fin de semana pasado.

Aunque se desconoce el sitio exacto donde José se arrodilló a orar, los bosques cercanos a la casa de los Smith nos recuerdan ese acontecimiento y nos permiten conectarnos al pasado. Los visitantes a la arboleda, caminan por donde el joven José trabajó y oró. Tales exploraciones nos ayudan a colocar los diarios, las cartas, y las historias del pasado en un contexto del mundo real, permitiéndonos apreciar el relato de manera mas completa.

La foto de la Arboleda Sagrada fue tomada por Brent Nordgren


Se Encontró la Tumba de Herodes

POSTED BY: holzapfel

09/09/09


La revista del Smithsonian presentó el mes pasado un artículo muy interesante acerca del Rey Herodes, escrito por Bárbara Kreiger (véase “Se Encontró la Tumba de Herodes” [Agosto 2009] págs. 36-43. El año pasado, el famoso arqueólogo israelí Ehud Netzer, anunció que había encontrado la tumba de Herodes (véase el blog del CER publicado el 12 diciembre 2008); una noticia inesperada que captó la atención de los eruditos y de los medios de comunicación populares.

Los arqueólogos habían estado buscando esta tumba durante mucho tiempo. En el último reporte actualizado de su descubrimiento, Kreiger proporciona un excelente retrato hablado del Herodium (el palacio- fortaleza de Herodes en el desierto de Judea unos once kilómetros al sur de Jerusalén) y algunas fotografías impresionantes entre las que se incluye una del sarcófago real reconstruido que encontró Neutzer (ver la pág. 39).

Además de contarnos un relato atractivo, el artículo nos brinda una vista del mausoleo original que fue reconstruido por el mismo Neutzer (págs. 41-42). El calcula que era un edificio de siete pisos de altura que se localizaba a mitad del camino cuesta arriba en la montaña artificial que Herodes construyó para su aún mayor palacio-fortaleza. Tan dominante era ese sitio en la antiguedad que los habitantes de Jerusalén lo podían ver. ¡Esto es simplemente emocionante!.

Cuando yo viví en Jerusalén (1997-1998) aproximadamente 250,000 personas visitaban cada año el Herodium. Llevábamos allí cada semestre a los estudiantes de BYU. Mientras leía el artículo me sentí como si yo mismo estuviera subiendo la colina. Kreiger no solo toma a los laicos de la mano en su ensayo muy bien escrito, sino que también refleja las tensiones que existen hoy en ese lugar: “Veo aldeas árabes y colonias israelíes en tres direcciones” (pág. 39) El conflicto entre los aldeanos árabes y los colonos israelíes, ha detenido virtualmente todo el turismo a esa zona en la actualidad. “Pero hacia el este” nos sigue diciendo, “los cultivos terminan abruptamente a medida que el desierto impone su autoridad, cayendo hacia el Mar Muerto, y luego subiendo otra vez como las montañas de Jordania” (pág. 39). El conflicto entre el desierto y la civilización es tan real como el conflicto entre los dos pueblos que reclaman la propiedad de la tierra. Estar de pie en el Herodium y contemplar la escena, hace que aumente nuestro asombro por lo que logró Herodes al edificar su fortaleza-palacio y luego construir su mausoleo.

Al final, sin importar lo que uno piense de Herodes, seguramente debemos admitir que él fue uno de los grandes constructores de la antiguedad. Su tumba y su fortaleza-palacio en el desierto de Judea lo demuestran. La obra de Ehud Netzer nos brinda otra ventana al mundo del primer siglo — un mundo dominado por reinos y gobernantes— con una visión muy distinta a la de Jesús de Nazaret.


La Semana Educativa del Campus universitario

POSTED BY: holzapfel

08/14/09


Blog escrito por Brent L. Top, profesor de historia de la Iglesia y doctrina en BYU.

Cada mes de agosto en Provo ocurre un milagro. Lo he visto con mis propios ojos. De hecho, no sólo he sido observador, sino también participante. Ese milagro es la Semana Educativa del Campus. La Universidad Brigham Young se transforma de la noche a la mañana. Cada año, durante una semana, aulas normalmente llenas de jóvenes adultos se llenan de canosos abuelitos y abuelitas, mamás agotadas entusiasmadas de tener un poco de tiempo para ellas, ansiosos adolescentes deseando conocer nuevas amistades, y papás con billeteras llenas de dinero y tarjetas para asegurarse de que todos se lo pasen bien. Las autocaravanas o casas rodantes llenan los estacionamientos, y los hoteles de la zona están repletos de familias que están de vacaciones, asistiendo a clases, conciertos, obras de teatro y actividades. Las ofertas de clases son tan variadas como los grupos de edad, cuerpos y circunstancias de la vida. Para cada alumno, bien sea un joven de catorce años que nunca ha estado en un campus universitario, o uno de noventa que jamás se ha perdido una Semana Educativa (y que, normalmente, ni siquiera se toma un descanso para almorzar), hay algo que puede ensanchar el intelecto, fortalecer el espíritu y consolar el alma.

Este milagro es un reflejo del profundo compromiso que los Santos de los Últimos Días tienen con la educación continua, compromiso fundado en las revelaciones de la Restauración y las enseñanzas de los profetas de los últimos días. La educación continua tiene beneficios tanto temporales como espirituales, beneficios que enriquecen nuestra vida en la tierra y nos bendicen por toda la eternidad. Se nos manda que “[busquemos] diligentemente y [nos enseñemos] el uno al otro palabras de sabiduría” (D. y C. 88:118) y que busquemos conocimiento “en teoría, en principio, en doctrina, en la ley del evangelio, en todas las cosas que pertenecen al reino de Dios” (D. y C. 88:78). Además, hemos de aprender “de cosas tanto en el cielo como en la tierra, y debajo de la tierra; cosas que han sido, que son y que pronto han de acontecer; cosas que existen en el país, cosas que existen en el extranjero; las guerras y perplejidades de las naciones. . .; y también el conocimiento de los países y de los reinos” (D. y C. 88:79). Nuestra educación continua debe ser tanto una búsqueda espiritual como lo es una intelectual o vocacional. El Señor nos ha enseñado que el aprendizaje o conocimiento, nos preparará en todas las cosas para magnificar nuestros llamamientos preordenados (véase D. y C. 88:80) y se levantará con nosotros en la resurrección y será para nuestra ventaja en los mundos eternos (véase D. y C. 130:18—19).

A la luz de estas escrituras, no es de extrañar que la educación, tanto la formal como la informal, desempeñe un papel tan importante en las vidas de los Santos de los Últimos Días. Nuestra fe debe propulsarnos hacia delante en la búsqueda de la verdad y el conocimiento de Dios. “Después de todo, todos somos alumnos”, enseñó el presidente Gordon B. Hinckley. “Si llega el día en que paramos de aprender, cuidado. Nos atrofiaremos y moriremos”.

Hay un gran potencial dentro de cada uno de nosotros de continuar aprendiendo. Sin importar nuestra edad, a menos que sea por una enfermedad grave, podemos leer, estudiar y disfrutar de los escritos de maravillosos hombres y mujeres. . . .

Debemos seguir creciendo. Debemos aprender continuamente. Es un mandato divino de que sigamos añadiendo a nuestro conocimiento.

Tenemos acceso a clases de instituto, cursos a distancia, semanas educativas y muchas otras oportunidades en las que, al estudiar y combinar nuestras mentes con las de otros, descubriremos una tremenda reserva de capacidad dentro de nosotros. (Teachings of Gordon B. Hinckley [Salt Lake City: Deseret Book, 1997], 302–3.)

En los últimos veinte años, he sido uno de los muchos maestros en la Semana Educativa del Campus. Siempre es un privilegio participar en ella, porque siempre gano más de lo que doy. Hace que quiera ser mejor. Mi fe en el Señor y mi amor por el Evangelio se fortalecen siempre, al contemplar el milagro de agosto donde miles y miles de Santos de todas las partes del mundo, literalmente “entran para aprender” y luego “prosiguen para servir” [como indica el lema de BYU] en calidad de mejores esposos, esposas, padres, madres, abuelos, hijos e hijas, y consiervos en el reino de Dios. Debido a que sus vidas han sido enriquecidas, son más capaces de servir a los que los rodean en las siguientes semanas, y los siguientes años. Eso es en verdad un milagro.

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