Robert L. Millet Blog Posts
Director de Publicaciones del Centro de Estudios Religiosos de BYU

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Este blog fue escrito por Clyde Williams, profesor de escritura antigua en BYU.
Mis recuerdos de la conferencia general de cuando era un jovencito me remontan al Auditorio George Albert Smith [en BYU] y a las largas filas afuera del Tabernáculo en la Manzana del Templo para entrar a la sesión del sacerdocio. Me acuerdo que en abril de 1965 el anciano Presidente David O.Mckay asistió a una de sus últimas sesiones del sacerdocio. Después de dar un breve saludo y demostrar aprecio por los hermanos del sacerdocio, todos se pusieron de pie en el Auditorio y en el Tabernáculo y cantaron “Te Damos Señor Nuestras Gracias”. Para mí fue como una sensación eléctrica. Llegó un poderoso testimonio a mi corazón de que él era el profeta del Señor en la tierra.
Para mí, el significado personal y la importancia de la conferencia general ha continuado creciendo desde aquellos primeros días. Recuerdo cuando se hicieron anuncios de políticas, procedimientos o cambios administrativos importantes, tales como la inclusión de lo que hoy son las secciones 137 y 138, la nueva edición SUD de la Biblia, la formación de los quórumes de los Setentas, el sub-título para el Libro de Mormón, la Proclamación acerca de la familia, las declaraciones del Presidente Hinckley con respecto a las perforaciones del cuerpo y los tatuajes, y la posición en cuanto al matrimonio entre personas del mismo sexo.
¿Cómo respondemos cuando se dan recordatorios de principios y prácticas o cuando se anuncian nuevas políticas? Nuestra respuesta inicial puede que nos cause algún efecto o que sea informativa. Cuando estamos a tono espiritual, podemos, como el pueblo del rey Benjamín, ser bendecidos con “las manifestaciones de su Espíritu” y por tanto, tener “grandes visiones de aquello que está por venir” (Mosíah 5: 3). Sentiremos que hay necesidad de que se diga algo sobre un tema, y cuando se menciona nos encontramos en armonía.
Un pasaje me impresionó como muy profundo, si se aplica a la conferencia general:
Y tú, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora, y oíd qué palabra viene de Jehová.
Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia.
Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por obra. (Ezequiel 33: 30-32).
Claramente, Ezequiel describe aquí a un pueblo que piensa bien de un profeta viviente pero que no escucha sus palabras. Es como si la gente hablara muy bien del Presidente Thomas S. Monson y de lo bueno que son sus discursos pero aún así, cuando se trata de aplicarlos, no siguen sus consejos.
Otra trampa en la uno puede caer es pensar que la conferencia general es como la mesa de un buffet. Al comentar sobre este peligro latente, el élder Neal A. Maxwell explicó: “Nuestra relación con los profetas vivientes no es una en la que sus instrucciones son una gran variedad de comida de la cual podamos tomar solamente lo que nos agrade. Debemos participar de todo lo que se sirva delante de nosotros, incluyendo las espinacas, y ¡dejar un plato limpio!” (Things As They Really Are [Las Cosas Como Son Realmente] (Salt Lake City: Deseret Book, 1978), pág.74)
En la conferencia de octubre de 1975, el Presidente Kimball estaba terminando la conferencia y habló de los muchos discursos inspirados y edificantes que se habían dado. Me quedé aturdido y pensativo por lo que dijo en seguida: “Al estar sentado aquí decidí que cuando vaya a casa esta noche después de esta conferencia, hay muchos, muchos aspectos de mi vida que puedo perfeccionar. He preparado una lista mental de ellos, y espero empezar a trabajar en ellos tan pronto como acabemos la conferencia” (Conference Report, octubre 1975, pág. 164) ¿Quién de entre los Santos no sintió que había muchas cosas en las que teníamos que trabajar? Se me vinieron las lágrimas al pensar en este humilde profeta que había dado tanto de su vida y todavía daría más mientras procuraba cumplir la voluntad del Señor.
La seriedad con la que el Presidente Kimball consideraba la conferencia general era evidente. También enfatizó al clausurar la conferencia esa tarde de octubre, la manera en que todos los demás debemos considerar los procedimientos de la conferencia:
Ahora bien, hermanos y hermanas, este es el evangelio de Jesucristo, y para todos los que han estado escuchando, no estamos bromeando. Lo que les hemos dicho en estos tres días es verdad, una verdad categórica, y tiene una relación directa con la salvación y exaltación de cada alma que pudo oír y escuchar.
Al oír su voz, pudimos sentir el poder afirmante y sincero por el cual se dijeron esas palabras. Yo creo que son aplicables para cada conferencia. Estoy verdaderamente agradecido por el impacto profundo que la conferencia general ha tenido y sigue teniendo en mi vida.
Los Santos de los Últimos Días tienen muy presente una frase de las revelaciones modernas, “buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe” (Doctrina y Convenios 88:118). Desde el inicio de la Restauración, en la década de los 1820, un tema común en la búsqueda religiosa de José Smith fue la de buscar conocimiento, luz y entendimiento. Cuando él entró en una arboleda, cerca de su casa, para orar en la primavera de 1820, José Smith fue impulsado por su confianza en la promesa bíblica, que se encuentra en Santiago 1:5, de que podía encontrar sabiduría si la buscaba. Esta oración tuvo como resultado la Primera Visión, en la que José vio al Padre y al Hijo, comenzando así un amanecer espiritual inesperado para los hombres y las mujeres contemporáneos de José, aunque anticipado por los profetas y apóstoles de antaño (véase Hechos 3:20-21).
Las verdades del Evangelio continuaron revelándose por medio del joven profeta a medida que él buscó personalmente sabiduría de Dios. Interesantemente, José Smith no sólo oró para adquirir tal sabiduría, sino que también estudió la palabra de Dios y los idiomas del mundo bíblico (por ejemplo, el hebreo y el egipcio), poniendo en práctica el mandato de buscar “conocimiento, tanto por el estudio como por la fe”. Su ejemplo en este doble esfuerzo estableció un modelo para los Santos de los últimos Días que continúa siendo un desafío para nosotros en la actualidad.
Recientemente, ha surgido una explosión de libros de auto ayuda para “tontos”, o libros para facilitar las cosas. Con menos tiempo en un mundo ajetreado, a menudo buscamos una solución rápida a nuestros problemas, aun cuando se trate del estudio de las escrituras. Sin embargo, cuando se apliquen a la escrituras, estos esfuerzos, aunque populares y bien intencionados, tal vez no eleven el entendimiento de una persona del tema. Mi colega Robert J. Millet opinó hace algún tiempo que necesitamos que las escrituras sean entendibles, no fáciles. Yo no creo que él estuviera jugando semánticamente, sino que estaba identificando una importante diferencia entre los dos enfoques.
Afortunadamente, Joseph Fielding McConkie, profesor emérito de escritura antigua en BYU, nos ayuda a que las escrituras sean más comprensibles, con su último libro Between the Lines: Unlocking Scriptures with Timeless Principles [Entre renglones: Destrabando las Escrituras con Principios Eternos] (Honeoye Falls, NY: Digital Legend, 2009).
Lo que más me gusta de este libro es que me obligó a pensar en cómo leemos y estudiamos las escrituras. A veces, a fin de centrar nuestros pensamientos, es importante considerar cómo y por qué hacemos algo rutinario como leer las escrituras. McConkie no está interesado en los “procedimientos”, tales como qué color de lápices utilizar para marcar las escrituras, o incluso si se deben marcar las escrituras. Su meta es la de realzar nuestro estudio proporcionando “principios eternos que facilitan una comprensión sólida de las escrituras” (viii).
El libro contiene más que sólo ideas sobre el entendimiento de las escrituras. También hay sugerencias concretas. Por ejemplo, el autor sugiere que aprovechemos “diversas Biblias de estudio” (29). Él disfruta de “la ayuda de una Biblia de Estudio Arqueológico, La Biblia de Estudio Judío, La Biblia de Estudio Católico, así como una variedad de Biblias de estudio protestantes” (29) e incluso proporciona una lista breve de tales Biblias de estudio en la sección “Fuentes” (165-66).
Hay momentos graciosos a lo largo del libro, cuando el autor se divierte destacando algunas prácticas un tanto comunes, en las que nos hemos desarrollado a lo largo de los años que, de hecho, tal vez nos hayan desviado del entendimiento de las escrituras. Quizás sea sano reírnos de nosotros mismos de cuando en cuando, especialmente cuando consideramos que todos probablemente hayamos perseverado en nuestra “buena parte de abuso de las escrituras” (viii). Recomiendo este libro para todos los que deseen mejorar la calidad de su estudio y enseñanza de las escrituras.
Blog escrito por Robert C Freeman, profesor de Historia de la Iglesia y Doctrina en BYU.
Que toque la banda, que se prepare la parrilla para la barbacoa y vayamos a nuestro espectáculo favorito de fuegos artificiales. Este mes, los Santos de los Últimos Días en Estados Unidos se unirán al resto del país en la celebración del nacimiento de la nación. Desde hace quince años, he colaborado en recolectar relatos de miembros de la Iglesia que han servido en las fuerzas armadas (www.saintsatwar.org).
Los Santos de los Últimos Días tienen una larga historia de patriotismo en sus respectivos países, incluyendo los Estados Unidos. Los sentimientos de lealtad a los principios de la Constitución de Estados Unidos fueron apoyados por el mismo José Smith. Él dijo, “Soy el mayor defensor de la Constitución de los Estados Unidos en toda la tierra. En mis sentimientos existe la disposición de estar siempre listo para morir en defensa de los justos derechos del débil y del oprimido. El único defecto que hallo en la Constitución es que carece de la amplitud suficiente para abarcar todo el terreno” (Enseñanzas del Profeta José Smith, comp. Joseph Fielding Smith [SLC: Deseret Book, 1976], 402, 403). La percepción del Profeta sobre la necesidad de la Constitución de ser más amplia es interesante, cuando uno considera que él murió mucho antes de que se añadieran aditamentos constitucionales tan cruciales como las enmiendas sobre los derechos civiles (trece, catorce y quince) y la enmienda número diecinueve, que otorga el derecho de voto a las mujeres.
En la actualidad, los Santos de los Últimos Días estadounidenses son más patriotas que nunca. La ciudad de Provo, Utah, donde se encuentra la Universidad Brigham Young, hace alarde de una de las celebraciones del Cuatro de Julio más importantes del país, The Freedom Festival, [El Festival de la Libertad]. Claro está que la influencia de la Iglesia abarca toda la tierra, lo cual nos induce a considerar algunas preguntas importantes, como por ejemplo, ¿qué significa patriotismo en vista de la globalidad de la Iglesia? Ciertamente tenemos la obligación de mantener una perspectiva adecuada sobre el patriotismo. Festejamos estas celebraciones porque ésta es la tierra de nuestros padres y la tierra para nuestros hijos. Abrazamos todo aquello que es bueno de nuestro país y esperamos marcar una diferencia en asuntos de libertad, tanto a nivel nacional como en el extranjero. Apoyamos los principios de libertad e igualdad donde sea que estén siendo atacados.
Hace unas décadas, durante el bicentenario de la fundación de los Estados Unidos, el presidente Spencer W. Kimball habló de las tendencias militares de la humanidad moderna: “Somos un pueblo guerrero que fácilmente se distrae de su asignación de prepararse para la venida del Señor. Cuando tenemos que enfrentarnos a un enemigo, dedicamos vastos recursos a la fabricación de los dioses de piedra y acero; barcos, aeroplanos, cohetes, fortificaciones; y de todas estas cosas dependemos para nuestra protección y liberación. Cuando nos sentimos amenazados, formamos un frente común en contra del enemigo en lugar de alinearnos en batalla en el reino de Dios. Entrenamos a un hombre en el arte de la guerra y lo tildamos de patriota, falsificando así el verdadero patriotismo al estilo de Satán, y pervirtiendo las enseñanzas del Salvador” (“Dioses falsos”, Liahona, agosto de 1977, pág. 4)
El élder Dallin H. Oaks también advirtió de otros riesgos de patriotas demasiado fanáticos cuando dijo, “El amor a la patria es ciertamente un punto fuerte, pero cuando es desmedido, puede convertirse en la causa de la ruina espiritual. Hay algunos ciudadanos cuyo patriotismo es tan intenso y excesivo que parece opacar cualquier otra responsabilidad, incluso la de la familia y la Iglesia” (“Nuestros puntos fuertes se pueden convertir en nuestra ruina”, Liahona, mayo de 1995, pág. 20).
Tales enseñanzas nos recuerdan la necesidad de refinar nuestro patriotismo para asegurarnos de que es genuino y de que se encuentra dentro de los límites del Señor. El verdadero patriotismo trae honor a cualquier nación que abrace la libertad. Esas libertades hacen falta a fin de que el reino de Dios florezca entre el pueblo del Señor. Hay mucho que celebrar por nuestro bendito país y por los otros países que luchan por la libertad. ¡Que comiencen los fuegos artificiales!
¿Hay algo nuevo en la nueva traducción de José Smith de la Biblia en inglés?
POSTED BY: holzapfel
06/21/09
Blog escrito por Kent P. Jackson, profesor de escrituras antiguas.
Este mes celebramos el 179 aniversario de algo que la mayor a de los Santos de los Últimos Días dan por hecho. Fue en junio de 1830, sólo dos meses después de que se organizara la Iglesia, que el Profeta José Smith comenzó a trabajar en su traducción de la Biblia. En la actualidad se le llama la Traducción de José Smith – utilizando las siglas TJS – pero el Profeta mismo la llamó la Nueva Traducción. Las primeras diecinueve páginas, reveladas entre junio de 1830 y finales de dicho año, contienen su revisión de los primeros capítulos de Génesis. Cuando la Perla de Gran Precio se creó en 1851, se incluyeron en ella esos capítulos de Génesis, y todavía permanecen allí en la actualidad. Es el libro de Moisés.
¿Hay algo nuevo en la Nueva Traducción? Veamos tan sólo un capítulo, el primero de la traducción, revelado en junio de 1830.
Lo que ahora llamamos Moisés, capítulo 1, es el texto de una visión que tuvo Moisés antes de que el Señor le revelara la historia de la creación, por lo que es el prefacio del libro de Génesis. Éste es uno de los capítulos más notables de las escrituras, lleno de doctrinas que distinguen a los Santos de los Últimos Días de los demás creyentes de la Biblia. Aunque la visión de Moisés es un evento bíblico y toma lugar en un contexto bíblico, no existe registro de ello en el Antiguo Testamento. No tiene ningún equivalente bíblico. Pero es una de las grandes joyas de la Restauración – una verdadera perla de gran precio.
En este capítulo aprendemos mucho.
Moisés habla con Dios “cara a cara” en términos que claramente indican que Dios en verdad tiene rostro. Aprendemos acerca del Hijo Unigénito del Padre. Al hablar el Padre con Moisés y al enseñarle acerca de Jesucristo, se nos recuerda, en claros términos canónicos, que el Padre y el Hijo son seres divinos diferentes. También aprendemos algo acerca de nosotros mismos, que nosotros – dejados a nuestra propia suerte – no somos “nada”; sin embargo, somos hijos e hijas de Dios, creados a imagen de Su Unigénito, investidos con un enorme potencial.
Aprendemos de la gloria de Dios, el poder celestial que emana de Él y que lo rodea. Los humanos deben ser transfigurados para soportar la gloria de Dios, pero Satanás sólo puede fingir tenerla y no posee ninguna parte de ella por sí mismo. Vemos a Dios y a Satanás yuxtapuestos en un fuerte contraste y aprendemos que Satanás tiene una necesidad patológica de ser adorado y sólo busca su propio interés personal.
Aprendemos algo acerca del poder de Dios y de la majestuosidad de sus creaciones. Moisés, envuelto en la gloria de Dios, pudo ver cada partícula de esta tierra y a cada alma sobre ella. Incluso se le mostraron otros mundos habitados – incontables mundos. Aprendió que Cristo es el Creador de todos estos mundos, y aprendió que la obra y la gloria de Dios es llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna de sus hijos que en ellos moran.
Ni que decir tiene que nada de esto era lo típico del cristianismo tradicional en junio de 1830, cuando el Señor reveló estas cosas a José Smith. En verdad, sí hay mucho nuevo en la Nueva Traducción; y eso era sólo el primer capítulo.
Recientemente, el Departamento de Historia y Doctrina de la Iglesia de BYU patrocinó una ponencia ofrecidas por Terryl L. Givens, profesor de literatura y religión y por James A Bostwick, Director del Departamento de Inglés de la Universidad de Richmond. Estas oportunidades permiten al profesorado de BYU relacionarse con reconocidos profesores de todo el mundo.
Durante la semana en que nos visitó, yo estuve particularmente interesado en una de las ponencias. Fue una continuación de su libro Pueblo de Paradojas: Una Historia de la Cultura Mormona (New York: Oxford University Press, 2007). Recomiendo el libro por sus profundas reflexiones sobre el mormonismo y los mormones. ¡Es un logro extraordinario. Recordarán que una paradoja es “una declaración aparentemente contradictoria que no obstante puede ser verdad” (The American Heritage Dictionary of the English Language). A menudo he sido atraído a tales tensiones, pero he llegado a sentirme muy cómodo con el concepto de las paradojas desde que me di cuenta que la mayor de las paradojas es la verdad de que Jesús murió para que nosotros pudiéramos vivir.
Givens comenta primero “La polaridad del autoritarismo y el individualismo” (xiv), seguido por el contraste entre las Enseñanzas del Profeta acerca de lo que ya sabemos y un ambicioso “programa de aprendizaje eterno” (xv).
A continuación, aborda la perspectiva del Profeta de que “Dios es un hombre exaltado, y el hombre un Dios en embrión”. Declara Givens: “La paradoja que resulta se manifiesta en las recurrentes invasiones de lo banal hacia el mundo de lo santo y la infusión de lo sagrado hacia el mundo de lo cotidiano” (xv). Luego habla de las “dos tensiones relacionadas en el mormonismo: el exilio y la integración, y un Evangelio visto como americano y a la vez universal” (xv).
Durante su tiempo con el profesorado, Givens comentó aun otra paradoja – El “Impulso Conflictivo de la asimilación e innovación” que tenía el Profeta. Creo que tiene razón en este aspecto. Los Santos de los últimos Días tienen la tendencia de resaltar las innovaciones del Profeta (él restauró doctrinas que habían “estado escondidas desde antes de la fundación del mundo” (Doctrina y Convenios 124:41); sin embargo, José Smith también asimiló la verdad del mundo a su alrededor, cuando dijo: “[Si los] Presbiterianos [tienen] una verdad, la abrazamos. Los Bautistas, los Metodistas, etc., obtengan todo lo bueno del mundo [y] saldrá un mormón puro” (The Words of Joseph Smith [Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1980], 234). No nos haría mal identificar esas verdades que él encontró en otras tradiciones religiosas, prestando atención a cómo las adoptó y las adaptó, como parte del mensaje que proclamó. Esto en ninguna manera disminuye el torrente de revelación que constantemente bajó del cielo sobre él como el ungido del Señor.
José Smith recibió una revelación el día que se organizó la Iglesia, en Fayette, Nueva York (EE UU), en abril de 1830, “He aquí, se llevará entre vosotros una historia” (Doctrina y Convenios 21:1). Los esfuerzos del Profeta han provisto a los miembros de la Iglesia y a historiadores interesados un número de fuentes primarias que nos permiten reconstruir su extraordinaria vida. Evidentemente, a cualquiera que esté interesado en la vida de José Smith le gustaría disponer de más material – más cartas, actas, diarios, y demás cosas que su pluma haya redactado, pero dadas las realidades históricas de la vida del siglo XIX, podemos sentirnos afortunados de tener tanto material para poder estudiar su vida y ministerio.
Estos importantes documentos se conservan en diversos lugares de los Estados Unidos, que incluyen la Biblioteca de Historia de la Iglesia en Salt Lake City y en la Biblioteca –Archivo de la Comunidad de Cristo en Independence, Missouri. en el pasado, los historiadores tenían que viajar a estos archivos para estudiar los documentos a fin de preparar libros y ensayos interpretativos. Debido a las limitaciones de espacio, sólo podían reproducir extractos de estas fuentes primarias – un acto de interpretación en sí, dejando al lector tan sólo “saborear” lo que revelan las fuentes originales.
Comenzando en la década de los años ´70, los líderes y eruditos de la Iglesia comprendieron que sería de gran ayuda proveer transcripciones precisas de estas fuentes primarias a un público más numeroso y para ayudar a conservar estos frágiles documentos debido a su frecuente manipulación. Después de algún tiempo, la Iglesia anunció que publicaría dos mil documentos primarios relacionados con la vida y ministerio de José Smith en una colección de treinta tomos, Los documentos de José Smith, organizada según el material específico, incluyendo diarios, documentos, historias, documentos administrativos, revelaciones y traducciones inspiradas, y artículos legales y de negocios.
Tomados de una amplia gama de colecciones, tanto públicas como privadas, estos importantes registros proporcionarán luz y conocimiento sobre la vida de José Smith y como resultado, la primera época del mormonismo. El élder Marlin K. Jensen, registrador e Historiador de la Iglesia, comentó: “El estudio de estas fuentes históricas, especialmente en sus formas más antiguas, brinda a los que estudian a José Smith una rica comprensión de la vida del Profeta y el desarrollo de la Iglesia restaurada” (próximo artículo de la revista Ensign, Julio de 2009)
Los Documentos de José Smith, Diarios, Tomo 1: 1832-1839 — The Joseph Smith Papers, Journals, Volume 1: 1832–1839 (Salt Lake City: Church Historian’s Press, 2008) se ha puesto en venta recientemente, justo a tiempo para celebrar la extraordinaria vida del Profeta en el aniversario de su nacimiento, el 23 de diciembre. El próximo año saldrá a la venta un importante volumen en la serie de Revelaciones y Traducciones, como el segundo volumen publicado. En este volumen, se reproducirán cuidadosamente las copias más antiguas, que se sepa, de las revelaciones de José Smith. El élder Jensen comentó: “Parece que José consideraba las revelaciones manuscritas como sus esfuerzos más importantes por captar la voz del Señor condescendiendo a comunicarse en lo que José llamaba el “lenguaje deshonesto, quebrantado, disperso e imperfecto de los hombres” (próximo artículo de la revista Ensign, Julio de 2009) La serie continúa.
Recientemente conseguí el primer tomo de la Librería de BYU y me metí de pleno en él – unas quinientas páginas. Primeramente, es un volumen atractivo, impreso en papel de alta calidad y diseñado para durar mucho tiempo y uso. Incluye meticulosas transcripciones de las fuentes originales; una amplia variedad de imágenes (mapas, fotografías de personas y ejemplos de algunos de los documentos); tablas cuidadosamente preparadas (incluyendo una cronología detallada, cuadro genealógico, organización eclesiástica); un glosario extraordinario; Ensayos preliminares para cada documento; anotaciones reflexivas de los textos; así como meticulosas guías geográficas y biográficas. En verdad es un tesoro y vale cada centavo de su precio ($49.95). Aunque ya estaba familiarizado con los documentos publicados en este primer tomo, las anotaciones e introducciones dieron vida al significado e importancia de los documentos. Me encontré marcando pasajes que captaban mi atención. Por ejemplo, el 1 de abril de 1834, José Smith escribió, “Mi Alma se deleita en la Ley del Señor pues Él perdona mis pecados” (pág. 37). Tales entradas sorprenderán y deleitarán a los lectores.
Los lectores no comienzan en la página 1 y leen hasta el final, tal como leemos una biografía. Éste es un proyecto documental, la clase de esfuerzo que les encanta a los eruditos y a los que aprecian tener una copia original del diario del abuelo o las cartas personales de la madre. Hay algo especial con tales documentos porque nos permiten tocar el pasado en una manera que una obra interpretativa no puede.
Los Documentos de José Smith proporcionan un panorama personal e intimo sobre la vida de José Smith. Los historiadores revisarán cuidadosamente los tomos a fin de brindar nuevas perspectivas sobre el Profeta. Ya de por sí, Los Documentos de José Smith ofrecen nuevas perspectivas, corrigen antiguas suposiciones y nos acerca al original mundo de José Smith, el Profeta de los últimos días. ¡En verdad es una buena época para vivir!