Paz y Tranquilidad

POSTED BY: holzapfel

05/18/09


Recientemente, visité la librería “Powell’s City of Books” en el centro de Portland, Oregon. Powell’s es una de las librerías independientes de Estados Unidos, considerado el mayor vendedor de libros nuevos y usados, que ocupa una manzana completa de la ciudad, y que ofrece más un millón de títulos.

Al recorrer este famoso lugar, me fijé, en la sección de obras autografiadas , en la de Gordon Hempton ” One Square Inch of Silence: One Man’s Search for Natural Silence in a Noisy World [Una pulgada cuadrada de silencio: Un hombre en búsqueda del silencio natural en un mundo ruidoso] (New York: Free Press, 2009). Me intrigó el título por el interés que tengo en el tema (véase mi blog del 3 de noviembre de 2008 titulado “Solitude, Silence, and Darkness” [Soledad, Silencio y Oscuridad]; lo añadí rápidamente al grupo de libros que ya tenía. Hempton es un grabador de sonidos premiados que vive en Port Angeles, Washington, cerca del Parque Nacional Olympic, el lugar de “una pulgada cuadrada” cuyos sonidos y silencios ha grabado.

Este libro cuenta la historia de su épico viaje por Estados Unidos para grabar el paisaje natural estadounidense. Cargó su furgoneta Volkswagen del ´64 con un medidor de decibelios y equipos de grabación y emprendió su viaje rumbo a la costa del este. Según demuestra Hempton, es difícil escapar de los ruidos del mundo moderno. Incluso en algunos de los lugares más tranquilos de Estados Unidos –nuestros parques nacionales – los aviones o los equipos modernos que reducen el trabajo utilizados por los mismos empleados de los parques, rompen el silencio y a veces molestan tanto a los humanos como a los animales ahí presentes.

Cuando por fin llegó a Washington DC, en donde se reunió con funcionarios federales para promover una legislación que conservara el silencio natural en los parques nacionales, había grabado los sonidos, las imágenes y las descripciones de algunos lugares asombrosos, incluyendo algunos en el interior de Utah (121-156) El libro contiene un CD con estos sonidos.

Ciertamente, en la actualidad nos enfrentamos a la contaminación acústica. Si queremos un poco de paz y tranquilidad, tenemos que apagar la televisión, la radio, el iPod . Como comenta Hempton, “Las palabras paz y tranquilidad son practicamente sinónimos, las cuales muy a menudo se pronuncian en la misma frase” (12).

Hempton indica los beneficios de un lugar tranquilo y natural. Sugiere que “lo bueno surge en un lugar tranquilo: el estudio, la oración, la música, la transformación, la adoración, la comunión” (12). Argumenta que “si damos oídos sordos al tema de la tranquilidad natural que se desvanece”, perdemos algo precioso, algo irremplazable (3). Y añade, “Tenemos el derecho nato de escuchar, tranquilamente y sin interrupción, los sonidos del medio ambiente natural” (2).

Con una perspectiva interesante, Hempton observa, “la fauna silvestre depende de su sentido del oído para detectar la llegada de depredadores y no permanecerá mucho tiempo en lugares donde se le dificulte oír” (20). Interesantemente, opina: “Sólo el oído puede controlar todas las direcciones a la vez, y aún predecir lo que podría encontrarse a la vuelta de la esquina” (56). No pude evitar preguntarme si los humanos tienen dificultad para oír la voz del Espíritu, la cual podría avisarles de los peligros no vistos o de lo que puede encontrarse a la vuelta de la esquina, debido a los crecientes niveles de ruido que tan a menudo buscan distraernos de los pensamientos y acciones mas elevados y nobles. Tal vez no disfrutemos lo suficiente de tales experiencias; el silencio y los sonidos naturales que se requieren para afinar nuestros oídos a fin de escuchar una voz celestial. De manera creciente, voces y sonidos rivales procuran llenar nuestros oídos con consejos y sonidos que nos alejan de las cosas del Espíritu. Estas voces y estos sonidos no sólo procuran captar nuestra atención, sino que también desean captar nuestro corazón.

El salmista dijo, “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (Salmos 46:10). Una verdad eterna del pasado; fue un buen consejo entonces y es un buen consejo en la actualidad.