Buscad conocimiento

POSTED BY: holzapfel

07/13/09


Los Santos de los Últimos Días tienen muy presente una frase de las revelaciones modernas, “buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe” (Doctrina y Convenios 88:118). Desde el inicio de la Restauración, en la década de los 1820, un tema común en la búsqueda religiosa de José Smith fue la de buscar conocimiento, luz y entendimiento. Cuando él entró en una arboleda, cerca de su casa, para orar en la primavera de 1820, José Smith fue impulsado por su confianza en la promesa bíblica, que se encuentra en Santiago 1:5, de que podía encontrar sabiduría si la buscaba. Esta oración tuvo como resultado la Primera Visión, en la que José vio al Padre y al Hijo, comenzando así un amanecer espiritual inesperado para los hombres y las mujeres contemporáneos de José, aunque anticipado por los profetas y apóstoles de antaño (véase Hechos 3:20-21).

Las verdades del Evangelio continuaron revelándose por medio del joven profeta a medida que él buscó personalmente sabiduría de Dios. Interesantemente, José Smith no sólo oró para adquirir tal sabiduría, sino que también estudió la palabra de Dios y los idiomas del mundo bíblico (por ejemplo, el hebreo y el egipcio), poniendo en práctica el mandato de buscar “conocimiento, tanto por el estudio como por la fe”. Su ejemplo en este doble esfuerzo estableció un modelo para los Santos de los últimos Días que continúa siendo un desafío para nosotros en la actualidad.

Recientemente, ha surgido una explosión de libros de auto ayuda para “tontos”, o libros para facilitar las cosas. Con menos tiempo en un mundo ajetreado, a menudo buscamos una solución rápida a nuestros problemas, aun cuando se trate del estudio de las escrituras. Sin embargo, cuando se apliquen a la escrituras, estos esfuerzos, aunque populares y bien intencionados, tal vez no eleven el entendimiento de una persona del tema. Mi colega Robert J. Millet opinó hace algún tiempo que necesitamos que las escrituras sean entendibles, no fáciles. Yo no creo que él estuviera jugando semánticamente, sino que estaba identificando una importante diferencia entre los dos enfoques.

Afortunadamente, Joseph Fielding McConkie, profesor emérito de escritura antigua en BYU, nos ayuda a que las escrituras sean más comprensibles, con su último libro Between the Lines: Unlocking Scriptures with Timeless Principles [Entre renglones: Destrabando las Escrituras con Principios Eternos] (Honeoye Falls, NY: Digital Legend, 2009).

Lo que más me gusta de este libro es que me obligó a pensar en cómo leemos y estudiamos las escrituras. A veces, a fin de centrar nuestros pensamientos, es importante considerar cómo y por qué hacemos algo rutinario como leer las escrituras. McConkie no está interesado en los “procedimientos”, tales como qué color de lápices utilizar para marcar las escrituras, o incluso si se deben marcar las escrituras. Su meta es la de realzar nuestro estudio proporcionando “principios eternos que facilitan una comprensión sólida de las escrituras” (viii).

El libro contiene más que sólo ideas sobre el entendimiento de las escrituras. También hay sugerencias concretas. Por ejemplo, el autor sugiere que aprovechemos “diversas Biblias de estudio” (29). Él disfruta de “la ayuda de una Biblia de Estudio Arqueológico, La Biblia de Estudio Judío, La Biblia de Estudio Católico, así como una variedad de Biblias de estudio protestantes” (29) e incluso proporciona una lista breve de tales Biblias de estudio en la sección “Fuentes” (165-66).

Hay momentos graciosos a lo largo del libro, cuando el autor se divierte destacando algunas prácticas un tanto comunes, en las que nos hemos desarrollado a lo largo de los años que, de hecho, tal vez nos hayan desviado del entendimiento de las escrituras. Quizás sea sano reírnos de nosotros mismos de cuando en cuando, especialmente cuando consideramos que todos probablemente hayamos perseverado en nuestra “buena parte de abuso de las escrituras” (viii). Recomiendo este libro para todos los que deseen mejorar la calidad de su estudio y enseñanza de las escrituras.


¡Oh! ¡Diez años!

POSTED BY: holzapfel

03/20/09


Estamos ahora en nuestro décimo año de publicar El Educador Religioso (TRE, por sus siglas en inglés). Cuando Robert L. Millet (en aquel entonces Decano de Educación Religiosa en BYU) me pidió que dirigiera esta nueva empresa, me obligó a pensar en el hueco que TRE podría llenar. A lo largo de los años, comprendí que sería importante reclutar autores específicos para que prepararan contribuciones literarias que realzaran las entregas regulares.

El año pasado, al acercarnos a nuestro décimo año de publicación, decidí que sería bueno identificar algunos de los mejores artículos en el TRE y volver a publicarlos en un volumen rústico. Primero, serviría para presentar el TRE a un público nuevo y segundo, permitiría que los artículos más solicitados pudieran leerse sin que la gente tuviera que pagar mucho dinero para adquirir números atrasados del TRE que ya están agotados.

Al final, opté por dos volúmenes distintos, el primero (Enseñaos el uno al otro palabras de sabiduría: Selecciones del Educador Religioso; publicado en febrero de 2009) que se centra en artículos de devocionales y enseñanza y, el segundo, (Tanto por el estudio como por la fe: Selecciones del Educador Religioso; publicado en marzo de 2009), siendo su contenido doctrinal, histórico y de las escrituras.

Este segundo volumen salió a la venta esta semana pasada. Tal y como es mi costumbre, le di un ojeada y cuando acabé una hora después, dije en voz alta, “¡Oh! éste es un gran volumen!”. Me quedé sorprendido por la calidad así como por la cantidad de artículos excelentes que habían aparecido en el TRE durante estos años. Algunos de ellos se han convertido en clásicos, y otros serán destacados en esta nueva publicación.

Los élders David A. Bednar, D. Todd Christofferson, Jay E. Jensen, y Neil A. Maxwell nos h n dado algunas cosas para considerer. Mis colegas Richard E. Bennett, Paul Y. Hoskisson, Kent P. Jackson, Frank F. Judd Jr., Joseph Fielding McConkie, Robert L. Millet, Kerry Muhlestein, Paul H. Peterson, Dana M. Pike, David R. Seely y Thomas A. Wayment nos han dado temas en que pensar, los que ciertamente ampliarán nuestro entendimiento de las cosas de Dios.

Yo voy a usar algunos de estos artículos en mis clases. Por ejemplo, Kent P. Jackson, Frank E. Judd Jr. y David R. Seely nos han proporcionado un maravilloso recurso que todos los que leen la Biblia del “Rey Santiago” (KJV, versión inglesa), van a querer leer: “Capítulos, Versículos, Puntuación, Ortografía y Cursivas en la versión del rey Santiago” (203-230). Ésta podría ser una de las ayudas más importantes que cualquiera de los estudiosos de la KJV pudieran leer para ayudarles a entender la palabra impresa. El entrar en un dialogo con estos autores consecuentemente puede ayudarnos a apreciar las Escrituras y la Restauración en formas nuevas y, más importante, inspirarnos a ser mejores discípulos.