Se Encontró la Tumba de Herodes

POSTED BY: holzapfel

09/09/09


La revista del Smithsonian presentó el mes pasado un artículo muy interesante acerca del Rey Herodes, escrito por Bárbara Kreiger (véase “Se Encontró la Tumba de Herodes” [Agosto 2009] págs. 36-43. El año pasado, el famoso arqueólogo israelí Ehud Netzer, anunció que había encontrado la tumba de Herodes (véase el blog del CER publicado el 12 diciembre 2008); una noticia inesperada que captó la atención de los eruditos y de los medios de comunicación populares.

Los arqueólogos habían estado buscando esta tumba durante mucho tiempo. En el último reporte actualizado de su descubrimiento, Kreiger proporciona un excelente retrato hablado del Herodium (el palacio- fortaleza de Herodes en el desierto de Judea unos once kilómetros al sur de Jerusalén) y algunas fotografías impresionantes entre las que se incluye una del sarcófago real reconstruido que encontró Neutzer (ver la pág. 39).

Además de contarnos un relato atractivo, el artículo nos brinda una vista del mausoleo original que fue reconstruido por el mismo Neutzer (págs. 41-42). El calcula que era un edificio de siete pisos de altura que se localizaba a mitad del camino cuesta arriba en la montaña artificial que Herodes construyó para su aún mayor palacio-fortaleza. Tan dominante era ese sitio en la antiguedad que los habitantes de Jerusalén lo podían ver. ¡Esto es simplemente emocionante!.

Cuando yo viví en Jerusalén (1997-1998) aproximadamente 250,000 personas visitaban cada año el Herodium. Llevábamos allí cada semestre a los estudiantes de BYU. Mientras leía el artículo me sentí como si yo mismo estuviera subiendo la colina. Kreiger no solo toma a los laicos de la mano en su ensayo muy bien escrito, sino que también refleja las tensiones que existen hoy en ese lugar: “Veo aldeas árabes y colonias israelíes en tres direcciones” (pág. 39) El conflicto entre los aldeanos árabes y los colonos israelíes, ha detenido virtualmente todo el turismo a esa zona en la actualidad. “Pero hacia el este” nos sigue diciendo, “los cultivos terminan abruptamente a medida que el desierto impone su autoridad, cayendo hacia el Mar Muerto, y luego subiendo otra vez como las montañas de Jordania” (pág. 39). El conflicto entre el desierto y la civilización es tan real como el conflicto entre los dos pueblos que reclaman la propiedad de la tierra. Estar de pie en el Herodium y contemplar la escena, hace que aumente nuestro asombro por lo que logró Herodes al edificar su fortaleza-palacio y luego construir su mausoleo.

Al final, sin importar lo que uno piense de Herodes, seguramente debemos admitir que él fue uno de los grandes constructores de la antiguedad. Su tumba y su fortaleza-palacio en el desierto de Judea lo demuestran. La obra de Ehud Netzer nos brinda otra ventana al mundo del primer siglo — un mundo dominado por reinos y gobernantes— con una visión muy distinta a la de Jesús de Nazaret.


Cristianos en la Tierra Santa

POSTED BY: holzapfel

06/01/09


Durante el mes del Ramadán, los musulmanes ayunan todos los días desde el amanecer hasta el atardecer y luego lo celebran con la familia cada noche en la cena. Hace varios años, durante este tiempo especial, yo dirigía un grupo de estudiantes de BYU en Jerusalén, en una excursión a la Franja Occidental (conocida hoy como los Territorios Palestinos, o simplemente Palestina). Nablus, la antigua Siquem, se estaba convirtiendo en uno de los puntos difíciles del conflicto israelí-palestino, por eso, uno de los guardias de seguridad palestinos en BYU (los cuales todos eran muy queridos por los estudiantes) nos acompañaba como medida de seguridad adicional en nuestro viaje a esta zona palestina. De regreso a Jerusalén, los alumnos se sorprendieron al ver que él sacó un sándwich y empezó a comerlo. Al ver a los asombrados estudiantes, les dijo, con el sándwich en lo mano, “¡Eh, soy cristiano!” No se habían percatado de que alguno de los guardias de seguridad pudiera ser cristiano; simplemente se supuso que eran musulmanes.

Mi experiencia como director de giras a la Tierra Santa es que la mayoría de los turistas norteamericanos dan por hecho que todos los palestinos, o los árabe-israelíes son musulmanes. Verdaderamente, los árabes cristianos son “los fieles olvidados” (véase “The Forgotten Faithful: Arab Christians,” [Los fieles olvidados: Los árabes cristianos] National Geographic, June 2009, 78–97). Sorprendentemente, en 1914, más de un 26 por ciento de la población eran cristianos , en lo que hoy se conoce como Israel, Jordania, Líbano, los Territorios Palestinos y Siria(87). No hace mucho, los palestinos cristianos constituían la mayoría en Belén, con un 80 por ciento de la población. En la actualidad constituyen un 10 por ciento de lo que hoy es definitivamente una ciudad musulmana. Este descenso en Belén, así como en Nazaret, es similar a lo que ha ocurrido en toda la región, donde los cristianos son ahora menos de un 9 por ciento de la población total. Irónicamente, en la actualidad, la mayoría de occidente ve a estos cristianos con recelo, y a la vez , sus vecinos musulmanes los están marginando más y más e incluso los obligan a convertirse o a huir. Se encuentran, como dice el refrán, entre la espada y la pared.

Cabe destacar que ha habido muchos cristianos del Medio Oriente que son bien conocidos. Por ejemplo , Abdalá Jaime Bucaram Ortiz, un católico libanés, presidente de Ecuador (1996–1997); John Sununu, cristiano ortodoxo griego de origen palestino-libanés, es un líder político estadounidense; Carlos Ghosn, presidente (CEO) de la Nissan y la Renault es cristiano maronita libanés; Hanan Ashrawi, activista palestino y portavoz de laAutoridad Palestina es anglicano; Paul Anka, cantante norteamericano de música pop es cristiano sirio; Salma Hayek, actriz libanés-mexicana es católica-romana; Azmi Bishara, miembro del Knéset (parlamento) israelí es ortodoxo griego árabe-israeli; y Tony Shalhoub, estrella de la televisión ganador del premio Emmy por la serie Monk, es cristiano maronita libanés.

Algunas otras experiencias en el Medio Oriente revelan la situación singular en la que se encuentran en la actualidad.los cristianos del Medio Oriente.

En una conversación privada hace unos años con un amigo cristiano palestino, él me dijo que no le gustaba vivir bajo la ocupación israelí, pero temía que si los palestinos establecían su propia nación sería un estado religioso islámico. En lo que yo solamente puedo describir como una total y a la vez serena desesperación, él añadió, “tal vez no haya futuro para mí y mi familia en esta tierra”; una tierra donde nació el cristianismo y una tierra donde su familia llevaba viviendo más de quinientos años como cristianos.

Durante una gira por la Tierra Santa, hace unos cinco o seis años, varios participantes hablaron con un palestino durante una de nuestras paradas para descansar. Aparentemente la breve conversación comenzó con unas preguntas inofensivas sobre su opinión sobre el conflicto israelí-palestino; sin embargo, al conversar con él, se hizo evidente que ellos apoyaban las políticas actuales del Estado político de Israel, incluyendo la expansión de los asentamientos judíos en las tierras palestinas de la Franja Occidental (Gaza). Al acercarme yo, le preguntaron, “¿por qué no se mudan los palestinos a Jordania y permiten que los israelíes tengan su propio país?” aparentemente supusieron que los palestinos no tenían la misma clase de conexiones históricas o los reclamos sobre la tierra que tenían los judíos; que los palestinos, como musulmanes, eran extranjeros y forasteros en la Tierra Santa.

Estos turistas se sorprendieron cuando él les respondió, “¿por qué ustedes los americanos no piensan o se preocupan, por nosotros sus hermanos cristianos? ¿No somos seguidores de Jesús como ustedes? ¿No son Belén, Nazaret, Capernaúm y Jerusalén sagradas para nosotros también? Entonces se declaró cristiano palestino, no musulmán palestino. Simplemente dieron por hecho, al igual que mis alumnos de BYU, que todos los árabes o palestinos eran musulmanes. En la conversación, descubrieron que la familia de él había vivido en esa tierra por siglos y que eran cristianos desde hacía mucho más tiempo que sus propias familias, que muy probablemente eran campesinos paganos viviendo en las aguas estancadas de Europa, cuando los progenitores de él aceptaron el cristianismo en la Tierra Santa hace casi dos mil años. De alguna forma, ahora les parecía incorrecto que los cristianos creyentes que habían vivido en esa tierra tanto tiempfo ueran perseguidos, echados y marginados por las ideologías rivales políticas, económicas y religiosas de la región.

El artículo de este mes de la revista National Geographic sobre los cristianos del Medio Oriente, es una gran introducción a su historia, resaltando una importante visión hacia el conflicto que tal vez no nos sea tan familiar como lo debiera ser. Al final, es más complejo de lo que suponemos generalmente.