El sueño de un patriota

POSTED BY: holzapfel

07/02/09


Blog escrito por Robert C Freeman, profesor de Historia de la Iglesia y Doctrina en BYU.

Que toque la banda, que se prepare la parrilla para la barbacoa y vayamos a nuestro espectáculo favorito de fuegos artificiales. Este mes, los Santos de los Últimos Días en Estados Unidos se unirán al resto del país en la celebración del nacimiento de la nación. Desde hace quince años, he colaborado en recolectar relatos de miembros de la Iglesia que han servido en las fuerzas armadas (www.saintsatwar.org).

Los Santos de los Últimos Días tienen una larga historia de patriotismo en sus respectivos países, incluyendo los Estados Unidos. Los sentimientos de lealtad a los principios de la Constitución de Estados Unidos fueron apoyados por el mismo José Smith. Él dijo, “Soy el mayor defensor de la Constitución de los Estados Unidos en toda la tierra. En mis sentimientos existe la disposición de estar siempre listo para morir en defensa de los justos derechos del débil y del oprimido. El único defecto que hallo en la Constitución es que carece de la amplitud suficiente para abarcar todo el terreno” (Enseñanzas del Profeta José Smith, comp. Joseph Fielding Smith [SLC: Deseret Book, 1976], 402, 403). La percepción del Profeta sobre la necesidad de la Constitución de ser más amplia es interesante, cuando uno considera que él murió mucho antes de que se añadieran aditamentos constitucionales tan cruciales como las enmiendas sobre los derechos civiles (trece, catorce y quince) y la enmienda número diecinueve, que otorga el derecho de voto a las mujeres.

En la actualidad, los Santos de los Últimos Días estadounidenses son más patriotas que nunca. La ciudad de Provo, Utah, donde se encuentra la Universidad Brigham Young, hace alarde de una de las celebraciones del Cuatro de Julio más importantes del país, The Freedom Festival, [El Festival de la Libertad]. Claro está que la influencia de la Iglesia abarca toda la tierra, lo cual nos induce a considerar algunas preguntas importantes, como por ejemplo, ¿qué significa patriotismo en vista de la globalidad de la Iglesia? Ciertamente tenemos la obligación de mantener una perspectiva adecuada sobre el patriotismo. Festejamos estas celebraciones porque ésta es la tierra de nuestros padres y la tierra para nuestros hijos. Abrazamos todo aquello que es bueno de nuestro país y esperamos marcar una diferencia en asuntos de libertad, tanto a nivel nacional como en el extranjero. Apoyamos los principios de libertad e igualdad donde sea que estén siendo atacados.

Hace unas décadas, durante el bicentenario de la fundación de los Estados Unidos, el presidente Spencer W. Kimball habló de las tendencias militares de la humanidad moderna: “Somos un pueblo guerrero que fácilmente se distrae de su asignación de prepararse para la venida del Señor. Cuando tenemos que enfrentarnos a un enemigo, dedicamos vastos recursos a la fabricación de los dioses de piedra y acero; barcos, aeroplanos, cohetes, fortificaciones; y de todas estas cosas dependemos para nuestra protección y liberación. Cuando nos sentimos amenazados, formamos un frente común en contra del enemigo en lugar de alinearnos en batalla en el reino de Dios. Entrenamos a un hombre en el arte de la guerra y lo tildamos de patriota, falsificando así el verdadero patriotismo al estilo de Satán, y pervirtiendo las enseñanzas del Salvador” (“Dioses falsos”, Liahona, agosto de 1977, pág. 4)

El élder Dallin H. Oaks también advirtió de otros riesgos de patriotas demasiado fanáticos cuando dijo, “El amor a la patria es ciertamente un punto fuerte, pero cuando es desmedido, puede convertirse en la causa de la ruina espiritual. Hay algunos ciudadanos cuyo patriotismo es tan intenso y excesivo que parece opacar cualquier otra responsabilidad, incluso la de la familia y la Iglesia” (“Nuestros puntos fuertes se pueden convertir en nuestra ruina”, Liahona, mayo de 1995, pág. 20).

Tales enseñanzas nos recuerdan la necesidad de refinar nuestro patriotismo para asegurarnos de que es genuino y de que se encuentra dentro de los límites del Señor. El verdadero patriotismo trae honor a cualquier nación que abrace la libertad. Esas libertades hacen falta a fin de que el reino de Dios florezca entre el pueblo del Señor. Hay mucho que celebrar por nuestro bendito país y por los otros países que luchan por la libertad. ¡Que comiencen los fuegos artificiales!

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